Rojas-Estapé: "La gente hoy en día conecta mejor con una pantalla que con las personas, que es lo que da la felicidad"

Actualizado 24/10/2018 15:25:28 CET

MADRID, 24 Oct. (EDIZIONES) -

¿Existe una 'fórmula mágica' para la felicidad? La respuesta es Sí, para la doctora Marian Rojas Estapé. En su primer libro 'Cómo hacer que te pasen cosas buenas' (Espasa, 2018), la psiquiatra ahonda sobre cómo ser feliz en el presente, sin estar anclados en el pasado ni sobrepasados por futuro.

-- ¿Cómo surgió la idea para este libro?

Comencé a observar que hay muchas personas a las que les suelen pasar cosas buenas, que tienen suerte; pero también otras cuyas biografías, cuando las escucho como psiquiatra, pienso, qué mala pata han tenido, cómo han sufrido, qué pena.

Decidí indagar en el factor suerte, si realmente existía y si tenía algún componente emocional. Me gustaba mucho la frase que decía Séneca de que la suerte es donde se unen la preparación con la oportunidad. Entonces, pensé que una persona que esté bien preparada, puede ver mucho mejor una oportunidad. Este libro es mi propia versión sobre esto, una ecuación para atraer lo bueno a tu vida.

-- ¿Existe alguna 'fórmula perfecta' para conseguir la felicidad?

La felicidad no es tanto lo que te pasa, como la manera que tienes de interpretar lo que te pasa. Por lo tanto, es completamente subjetiva y depende de la forma en la que nos enfrentemos a la realidad.

Depende de tres factores. Uno de ellos es el sistema de creencias, es decir, cómo interpretamos la realidad. El segundo es el estado de ánimo: nuestra calidad del sueño, nuestra personalidad, nuestra actitud, etc.

El tercero tiene que ver con el Sistema Activador Reticular Ascendente, la zona del cerebro que me permite ver lo que me interesa, la que hace que si buscamos piso, empezamos a ver carteles de 'Se busca inquilino' por todas partes. Al la mayoría de las personas que veo no les pasan cosas buenas porque no saben lo que quieren que les pase.

-- ¿Por qué no somos felices hoy en día?

Uno de los factores que más limita el Sistema Reticular del que hablaba antes es el efecto pantalla, cuando vivimos a base de las gratificaciones instantáneas que nos producen las 'apps' del movil, las redes sociales, las compras 'online', los vídeos, etc.

Este sistema de gratificación instantánea depende de la dopamina, la hormona del placer, pero también de las adicciones. Nuestro cerebro se ha vuelto adicto a este tipo de cosas.

Para luchar contra esto, hace falta fuerza de voluntad, ser maestros de nuestra atención. Vivimos sometidos a la hiperestimulación. La gente hoy en día conecta mejor con una pantalla que con una persona, y eso que lo único que llena el corazón de forma real es estar con la gente.

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-- ¿Estamos en una sociedad profundamente aislada?

La soledad ha aumentado, se ha convertido en el principal factor de riesgo para enfermar. Hay estudios interesantísimos que muestran que la soledad va perjudicando las células hasta niveles genéticos.

La sensación de estar solo está creciendo no sólo entre la gente mayor, como ha sucedido toda la vida, sino entre los jóvenes. Cada vez recibo más consultas se gente joven que a pesar de estar objetivamente rodeados de personas, se sienten solos. La principal causa de muerte entre la gente joven ya no son los accidentes de coche, sino los suicidios.

-- Cuando un paciente llega a su consulta y no le sabe precisar por qué se siente mal, ¿por qué suele ser?

La principal razón es que la mayoría de las cosas que nos preocupan nunca suceden, pero nuestro cuerpo las vive como si fueran reales. Suelen ser cosas del pasado y del futuro.

Si uno vive enganchado al pasado, hablamos de gente depresiva; si por el contrario uno vive angustiado por el futuro, estamos hablando de gente ansiosa. Nos enfrentamos a la ansiedad y la depresión, las dos grandes enfermedades del s.XXI.

Por eso yo, como psiquiatra, defino como la felicidad como la capacidad de vivir instalado de forma sana y equilibrada en el presente, habiendo superado las heridas del pasado y mirando con ilusión al futuro.

-- Hemos hablado de la depresión y de la ansiedad como las grandes enfermedades del s.XXI, ¿qué piensa del estrés?

El cortisol es una hormona que, en dosis pequeñas, nos ayuda a sobrevivir y a ser creativos en momentos de estrés, pero que, mantenida en el tiempo y de forma crónica, nos enferma y nos perjudica.

Hoy en día, las cuatro actitudes que más nos elevan el cortisol son la cronopatía, es decir, la enfermedad de estar constantemente aprovechando el tiempo; el miedo a perder el control, el perfeccionismo, que provoca que la gente sufra porque nunca está a la altura de sus expectativas y las pantallas, que nos hacen estar alerta de que algo puede llegar, un mail, un mensaje, una llamada, etc.

-- ¿Damos la importancia que se merecen a los problemas mentales hoy en día?

Creo que hay enfermedades graves, que distorsionan el comportamiento de forma muy severa, y que debemos ayudar a quienes las padecen para integrarles de forma adecuada o lo más posible en la sociedad, y que luego hay trastornos debidos al ritmo de vida y a la manera que tenemos de vivir en el s.XXI. Por ejemplo, muchas depresiones provienen de estados de estrés mantenidos.

Trato de ser optimista al respecto y opino que cada vez se da más importancia a esto. Sin embargo, creo que los medios terapéuticos, las consultas, deberían encauzarse de forma mucho más integral.

Las emociones tiene un impacto directo en la salud. Una persona con migrañas, problemas intestinales, etc. muchas veces tienen que ver con estados emocionales tóxicos. Si pudiéramos unir el estudio de la salud con el de la mente y de las emociones tendríamos diagnósticos y tratamientos mucho más integrales y mucho más completos.

-- ¿Por dónde tendríamos que empezar, para dar un vuelco a nuestra vida y 'hacer que nos pasen cosas buenas'?

Lo primero de todo es conocerse. Preguntarse quién soy yo: quién dice la gente que soy yo, quién creo yo que soy, cuál es mi verdad --cómo me ven mis más allegados, mi pareja o mi madre, por ejemplo-- y cuál es mi imagen digital. ¿Coinciden estas cuatro versiones de mi personalidad?

La segunda es intentar comprender por qué soy así (tan impulsivo, tan tímido, etc.) y entender cuáles son mis vías de escape. La mía es comer chocolate, pero para otro puede ser el comprarse cosas, las apuestas o el alcohol, por ejemplo. Cuando ya tenga mi diagnóstico hecho, tengo que ver cuál es el primer paso, por pequeño que sea, que puedo tomar para cambiar esto.

En el libro expongo una fórmula para conseguir 'nuestra mejor versión'. Tenemos que estudiar, tener voluntad y un proyecto de vida, porque el que no sabe lo que quiere, no puede ser feliz. Todo eso suma, pero hay que multiplicarlo por la pasión, que le da una dimensión mucho más importante y trascente.