¿Por qué le damos los padres una tablet o el móvil a nuestros hijos?

MODERN FAMILY
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Publicado 25/07/2018 16:57:47CET

    MADRID, 25 Jul. (CHANCE) -

El verano es una de esas épocas del año en la que podemos disfrutar más de los pequeños. Sin colegio y sin actividades extraexcolares, pasamos mucho más tiempo con ellos que en la época escolar. Sin embargo, no es todo tan idílico como parece...

El problema es que tenemos ganas de disfrutar de ellos, pero al final nuestros conflictos nos nublan la mente y solo queremos tranquilidad y que ellos nos entiendan... Actualmente vivimos codo con codo con las nuevas tecnologías y nuestro sustituto para que los más pequeños estén entretenidos es brindarles una pantalla.

Úrsula Calvo, impulsora de un nuevo método y de unos centros basados en la meditación, muestra al mundo un estilo de vida consciente con el Método Yo Ahora. Inversores, analistas, y brokers acuden a ella al igual que otros sectores profesionales bien distintos (periodistas, deportistas) que han querido ver y vivir la vida de otra manera... Úrsula nos ha contado como mediante la meditación podemos dejar de lado nuestras preocupaciones para poder tener una atención plena con los infantes. No hace falta estar todo el día pendiente de ellos pero sí que debemos ampararles completamente el tiempo que estemos con ellos.

Estos interrogantes y otros muchos como: "¿Cómo hacer que mi hijo/a haga las tareas?" o "¿Cómo hacer que mi hijo/a deje de un lado las nuevas tecnologías?", son respondidos por la coach Úrsula.

CHANCE: ¿Cómo hacemos para que los niños nos atiendan?

Úrsula Calvo: Yo a mi hijo le permito que lleve la atención consciente hacia donde quiera. Obligamos a los niños a prestar atención a aquello que para nosotros es importante en cada momento. Cuando verdaderamente allá donde llevan su atención es lo que realmente es interesante para ellos. Y lo curioso es que no importa que prestes atención, lo importante es que realmente estás prestando atención a algo.

¿Qué hacemos con los niños? Están jugando y les dices: "Ponte a estudiar" o están jugando con una pelota y les dices "no, deja la pelota y coge el Lego porque es mejor para el intelecto". Pero si el niño ha decidido coger la pelota y está plenamente viviendo ese momento con su pelota, eso es tan instructivo como el Lego. De alguna forma estamos evitando un proceso natural de atención plena que normalmente se da de una manera fácil cuando tu diriges la atención donde te interesa.

CHANCE: Claro pero entonces si yo hago eso, mi hijo no va a hacer algo que tiene que hacer en un determinado momento. Ya sea salir de casa, o hacer una tarea ¿Qué podemos hacer en esos casos?

U.C: En ese caso creo que las tareas se pueden hacer de una forma mucho más amigable. No voy a entrar en el sistema educativo pero lo que sí he observado es que hay diferentes formas de educación y de hacer tareas, más amigables o menos. Si estamos imponiendo a nuestros hijos una tarea difícil o para la que no están preparados va a ser complicado que de una forma voluntaria presten atención. El reto que tenemos como educadores es ver de qué forma podemos hacer que la educación sea algo natural, para que los niños se acerquen al conocimiento de una forma personal y voluntaria.

Lógicamente habrá momentos en los que no será así, incluso aunque la actividad sea muy amigable y divertida. En esos momentos no nos va a quedar más remedio que llevarles la atención hacia ahí.

El caso es que tenemos que valorar cuando es necesario que lleven esa atención. El problema es que la mayoría de las veces hacemos eso para cubrir nuestras necesidades, no la de nuestros hijos. "Necesito que te pongas a jugar con ese niño o con la pelota porque estoy aquí muy a gusto y no quiero que me molestes", ahí estoy guiándole hacia una actividad que solo tiene que ver con mi bienestar. Las veces que un niño tiene que prestar atención consciente a algo que sea de atención para la familia son un vístete, dúchate, haz la tarea y poco más. El resto del tiempo no tenemos por qué estar dirigiendo su atención y sin embargo lo hacemos.

CH: Ahora los padres nos tenemos que enfrentar a las tablets y teléfonos. ¿Qué hay de beneficioso y de perjudicial en ello?

U.C: Las tecnologías son lo que son y son unas herramientas sin duda producto de la evolución del ser humano y que está facilitando mucho las cosas. Dominar las tecnologías -que es lo que van a hacer los niños de ahora en un futuro- creo que van a ser para ellos unas herramientas muy interesantes.

La cuestión está en el mal uso de las tecnologías que se está haciendo. Los padres, sin darnos cuenta, utilizamos estos aparatos para mantenerles entretenidos la gran parte del tiempo. Llegas a casa después de todo el día trabajando y el niño quiere atención, algo que no puedes darle porque tienes un montón de cosas que hacer y que pensar. Por lo que lo primero que se nos viene a la mente es dejarle la tablet, el móvil o la televisión. ¿Cuál es el riesgo que veo ahí yo?

Meditamos para dejar de vivir una realidad virtual, para que ese diálogo interno que tenemos se frene de una determinada manera. Con esto quiero decir que los pensamientos son útiles, pero cuando tienes un pensamiento compulsivo constante, estás con tu hijo solamente en cuerpo, porque la mente está metida en el problema que has tenido en la oficina o en la cantidad de plancha que tienes.

Lo que se pretende con la meditación es volver a experimentar la vida. Si dejamos que los niños estén mucho tiempo con las nuevas tecnologías, al final les estamos enseñando de muy niños a vivir en esa realidad virtual en la que nada existe. Todos son imágenes, vídeos... Pero no es lo real, no es lo que está pasando en ese momento. No hay contacto humano ni gestión emocional. Esas imágenes que ocurren en una pantalla están ajenas a ti y no puedes controlar ni gestionar en absoluto.

Por tanto, estoy a favor de las nuevas tecnologías pero con un tiempo restringido y utilidad ¿Para qué vas a utilizar la tablet? ¿Vas a ver un capítulo de dibujos animados? ¿Vas a hacer algún juego interactivo? Bien. ¿Cuánto tiempo? Cada padre sabe qué hacer, pero debe ser algo muy restringido y no soltarle el móvil o la tablet simplemente para que te deje tranquilo y esté entretenido.

CH: Estamos en verano. ¿Qué técnicas podemos hacer con ellos a nivel de conciencia plena o de meditación?

U.C: Lo más importante es darles ejemplo. Los niños van a aprender lo que ven hacer a los padres. Si quieres que tu hijo lea, lee. Si quieres que medite, medita. No hace falta que le hagas meditar al niño, si no que tú, al realizar esa actividad te va a ver de una forma mucho más equilibrada. Va a ver como respondes a los retos que te plantea la vida de una forma sosegada, serena. Te va a ver alegre, te va a ver feliz y va a querer hacer lo mismo que tú.

Lo más notable de la meditación es que te entrena para estar presente. Por ello, el tiempo que estés con tu hijo, vas a estar plenamente con él. La clave es que no vas a estar pensando en tus problemas, vas a estar activa. Yo invitaría a los padres a estar solamente 10 minutos al día presentes plenamente con los hijos. Sin estar con el cuerpo y la mente en distintos lugares. Para que vean lo enriquecedor que puede ser ese momento. Cualquier actividad que se haga desde la conciencia plena es válida: caminar, pintar, dibujar... Mejor 10 minutos presente con atención plena que toda una tarde caminando con él poniendo WhatsApps, mirando el Facebook, pensando...

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