Taxidermia Medina, la familia toledana que lleva 70 años eternizando animales en un arte aprendido por correspondencia

Los hermanos Medina en su negocio en Ventas con Peña Aguilera
Los hermanos Medina en su negocio en Ventas con Peña Aguilera - JUAN MORENO/EUROPA PRESS
Publicado: lunes, 15 abril 2024 10:23

TOLEDO, 15 Abr. (EUROPA PRESS) -

La empresa Taxidermia Medina, ubicada en la localidad toledana de Ventas con Peña Aguilera, lleva ya casi 70 años inmortalizando todo tipo de animales desde este pequeño municipio a España y al resto del mundo, con una producción que alcanza las 3.000 taxidermias al año.

Así lo han puesto de manifiesto en una entrevista a Europa Press los dueños de este negocio casi centenario, Gregorio y Jesús Medina, quienes han detallado que fue su padre --llamado también Gregorio-- quien inició el negocio en los años 50 del siglo pasado tras dejar la carpintería y comenzar a estudiar taxidermia por correspondencia.

"Hacía poquito a poco cosas como un pajarito o algún venado. Y con el estudio y la práctica fue a más, a más y a más y aquí estamos", apuntan, para agregar que ellos dos, tras su hermano Ramón que fue el primero, se fueron incorporando al negocio tras acabar el colegio.

Todo hasta la actualidad, en la que en el taller trabajan seis personas todo el año, aunque han llegado a estar el doble, en un oficio artesanal para inmortalizar los animales que el cazador quiere recordar y en el que, menos animales domésticos, han hecho piezas llamativas como boas enteras enroscadas en un tronco de madera, elefantes o cocodrilos.

FORMA DE TRABAJAR

Respecto a su forma de trabajar, los hermanos Medina explican que en época de caza se trasladan a las fincas donde se hacen las monterías para llevar al taller los animales que los cazadores quieren inmortalizar. "Al día siguiente ya empezamos a limpiarlo, quitar la piel, cocer el trofeo y dejarlo limpio de carne si es para disecar, porque otros son solamente para hacer en hueso o, en el caso de los jabalíes, para sacar los colmillos".

Para llevar a cabo la disecación, una vez que se seca la piel se sala y luego se curte. A partir de ahí se monta en un molde que ellos mismos fabrican con poliuretano, por lo que tienen moldes de hasta 180 animales distintos en el taller. "Es un proceso muy largo", confiesan, para agregar que el animal no se puede hacer "todo a la vez" y que también depende del tamaño de cada trofeo.

Un proceso para el que cuentan con otras industrias que les proporcionan materiales para llevarlo a cabo, como el curtidor que trata las pieles que ellos le mandan primero saladas para luego poder colocarlas en el molde o el caso de los ojos de cada animal que encargan a Alemania o Estados Unidos porque es donde los hacen.

En cuanto a la clientela, apuntan que tienen clientes que solamente cazan en España y otros que llevan a cabo esta práctica por todo el mundo como África, Centro Europa, Rumanía, Rusia, Mongolia, Kazajistán o Turquía, donde se hacen safaris internacionales y que mandan luego el animal, previo paso por la aduana, ya limpio con la piel seca y salada. "Luego nosotros ya lo preparamos aquí", añaden.

Posteriormente, lo mandan de nuevo a su dueño en cajas de madera donde van acoplando todo y que salen desde Ventas con Peña Aguilera a todo el mundo. Así, en el momento de hacer este reportaje, por el taller ubicado en este municipio toledano había cajas con destino a Francia, Estados Unidos o Filipinas.

Eso sí, los hermanos Medina subrayan que todo lo que reciben y envían esta perfectamente controlado, con "todas sus inspecciones". "Cuando viene aquí llega ya con toda la documentación en la que se puede ver que ha pasado por la aduana y todos los controles precisos, como los veterinarios".

"HAY MUCHO PIRATA"

Controles que aseguran que cumplen frente al intrusismo que, según afirman, hay en la profesión. "Hay mucho taxidermista pirata que no está dado de alta y sin ningún control ni nada porque van a las fincas y recogen los animales", apuntan, para señalar que para ellos sí que hay inspecciones y cumplen con la legalidad.

Así, lamentan que "se les permita" hacer esta práctica ilegalmente porque los cazadores también les llaman haciendo una "competencia desleal". "Eso ya es cosa de la Guardia Civil, que haga inspecciones y controles, porque saben muchas veces quiénes son y dónde están".

"Además, tenemos que formular nosotros una denuncia porque si no, no pueden cogerlos, si no les cogen en la misma finca o en un control de la carretera donde lleven trofeos. Porque nosotros, cuando vamos a las fincas, llevamos una hoja de control y nos firma el guarda o el dueño con el número de coto, la finca y de dónde venimos", han manifestado.

Con todo, los hermanos Medina se confiesan "amantes de los animales" y se defienden frente a los que critican la caza. "De aquí a dos, tres o cuatro años veremos a ver cómo va el tema, porque cada vez hay más gente que se mete con nosotros", afirman.

No obstante, y de momento, Taxidermia Medina tiene garantizada la continuidad puesto que ya los hijos de estos dos hermanos trabajan en la empresa desarrollando un oficio que no ha parado de evolucionar en estos 70 años pese a ser un trabajo "muy artesanal".

Así, recuerdan que si antaño se hacía todo el proceso en el taller ahora hay partes que se hacen fuera o que, por ejemplo, los moldes antes se hacían de escayola y pesaban mucho mientras que en la actualidad son de poliuretano y se ha conseguido reducir el peso.