Cirujanos plásticos y famosas: Un idilio necesario para mantenerse guapas y jóvenes

Actualizado 12/11/2015 12:19:07 CET
Famosas con cirugía plástica: Letizia Ortiz, Carmen Lomana, Elsa Pataky
GETTY/EUROPA PRESS

MADRID, 30 Nov. (CHANCE) -

   Someterse a la cirugía plástica para mantenerse joven. Esa es la máxima de muchas celebrities, que luchan a capa y espada por borrar las huellas de la edad de su rostro. Y para ello no hay mejor momento que el invierno, en el que la vida social se reduce y nada impide quedarse en casa unos días hasta que los estragos de los 'retoques', como la hinchazón, han desaparecido.

   Por ello, en La Otra Crónica han recogido los nombres de los cirujanos más prestigiosos, aquellos que atienden a famosas como Naty Abascal, Elsa Pataky, Carmen Posadas, o la Princesa de Asturias y la Reina Doña Sofía. Porque incluso la realeza pasa de vez en cuando por 'el taller'.

A GOLPE DE BISTURÍ EN MADRID

   Entre los cirujanos plásticos más buscados se encuentran ombres como Enrique Monero, que entre sus clientes cuenta con María Teresa Fernández de la Vega o Miguel Bosé, y amigo íntimo de rostros como Isabel Pantoja, a la que le realizó una liposución en los 90 o Vicky Martín Berrocal.

   Otro de los cirujanos que se encuentra en la lista es Antonio de la Fuente, autor de la famosa rinoplastia 'por motivos de la salud' a la que se sometió la Princesa de Asturias. Pero, además, por su consulta cerca del Paseo de la Castellana han pasado las hermanas Flores o la presentadora Cristina Tárrega.

   Cierra este 'top 3' Federico Mayo, pionero en cirugía reconstructiva. Por sus manos han pasado Maribel Verdú, Paloma Rocasolano, Adrina Gil y a muchas mujeres de futbolistas, como la presentadora argentina Romina Belluscio.

   También en Madrid trabaja el cirujano plástico Juan Peñas, autor de la juventud de Eugenia Martínez de Irujo y del físico de la actriz Elsa Pataky. Y es que dedicarse a eso del cine no es nada fácil, y la mujer de Thor no es la única que necesita una pequeña ayuda,  ya que aseguran que algún miembro de la familia Bardem podría haber pisado la madrileña consulta de Ángel Juárez, médico de cabecera de la saga Koplowitz o del modisto Felipe Varela.

   En la Clínica de la Luz de Madrid y en la Fátima de Sevilla opera Javier Mato Ansorena, que entre las figuras asiduas a su camilla cuenta con Marta Chávarri.

DE MADRID A BARCELONA

   No solo en la capital de España se encuentran los mejores cirujanos plásticos. Ramón Vila-Rovira es el autor de la primera rinoplastia a la que se sometió Belén Esteban, a consecuencia de sus adicciones, ya superadas. Por su quirófano, en la ciudad condal, ha pasado gran parte de la socialité catalana, e incluso se rumorea que le dio 'unos retoques' a la nariz de la Infanta Cristina.

   La juventud de Tita Cervera y Lola Herrera tiene también nombre y apellidos, en este caso el del doctor Antonio Tapia, con quirófano en la calle Balmes de la ciudad condal.

   También en Barcelona, en este caso en el Eixample, trabaja Iván Mañero, un especialista en cambios de sexo y cirugía genital, y en cuyas manos se han puesto Amor de GH y otras 'vips' del mundo televisivo.

  Un perfil parecido de clientas tiene la doctora Cristina Zeaiter, cuyo título expedido en Argentina no le facilita operar en nuestro país, aunque es responsable de cuerpazos como el de Marta Sánchez, Loles León o Bibiana Fernández.

   Cerrando el capítulo barcelonés encontramos a Javier de Benito, instalado en la Quirón-Dexeus, e interventor sen el restro de Jordi Pujol.

OPERARSE EN EL EXTRANJERO: PLAN PARA NO DEJAR RASTRO

   Y es que la mayoría de las famosas, aunque no pueden ocultar sus retoques, tampoco quieren reconocerlos. Por ello, muchas ingresan con nombre falso e incluso se llevan su hisotrial médico para que no queden huellas del bisturí.

   Otra de las opciones es operarse en el extranjero, como es el caso de la Reina Doña Sofía, Isabel Preysler (de la que ya conocemos también su gran uso de complejos vitamínicos) o Naty Abascal.

   Está claro que para las famosas, este tipo de cirugía supone una inversión necesaria, lo que explica que estas consultas no hayan sufrido la crisis, ya que no se puede dejar de poner a punto la principal herramienta de trabajo.