Actualizado 09/12/2016 12:49

Navidad sí, pero con salud y precaución

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Madrid, 9 de diciembre de 2016.- Cenas copiosas, más alcohol del que se bebe habitualmente y mayor control mental ante personas que solo ves en esta época del año y que te causan nervios y ansiedad. Son muchas las alegrías que trae el periodo navideño, pero también son muchos los males que se viven en absolutamente todas las familias. La felicidad, los regalos y las buenas caras esconden muchas veces unos sentimientos de tristeza, estrés y deseo de finalizar la noche con buen pie que no siempre derivan en lo que debería ser una noche tranquila y saludable para todos. De hecho, es habitual que durante estos días que preceden a la Navidad y los días posteriores se produzcan diferentes problemas de salud que pueden afectar a jóvenes y adultos en igual medida.

Estrés, ansiedad y dolor

   Ya ha sucedido otros años. Los médicos y las estadísticas hablan por sí solas acerca del riesgo de sufrir infartos durante Navidad. Intoxicaciones etílicas, ansiedad familiar, accidentes de coche e infartos son las afecciones que ocupan los días navideños y que suponen para muchos hospitales un alto porcentaje de ingresos que se producen durante el mes de diciembre, un mes complicado a nivel de urgencias. De hecho, los médicos alertan de que la mayoría de ataques de miocardio en estas fechas vienen precedidos por excesos de comida o de alcohol durante la cena navideña y Hospitales como el Clínico de Santiago lo confirmaban con cifras hace unos años: el 17% de los infartados de todo el año llegaban al hospital en el mes de diciembre (60 de cada 350 infartos).

   Pero el infarto no es el único problema de salud que puede desencadenar una cena navideña, aunque sí es uno de los más graves. Otros males menores pueden ser los nervios de la persona que recibe en su casa a más personas de lo normal, que tiene que preparar la comida para agradar a todo el mundo y que lleva dos días cocinando sin salir de la cocina. Ese estrés acumulado genera tensión y ansiedad que puede derivar a los músculos de cuello y espalda y terminar con un final poco agradable durante la noche (un lumbago, ciática o afecciones similares). Ante esto, la solución no pasa por acudir al hospital sino optar por métodos como la acupuntura para ansiedad y el dolor. Así, Fisioterapia & Acupuntura combinada como la que practican en Qicenter, clínica de acupuntura en Málaga, puede ser la clave para superar estos episodios temporales que provoca la propia Navidad.

Problemas estomacales

   Los problemas gástricos son los más habituales durante los días que dura la Navidad. Nadie puede negarlo y es que estos días se come mayor cantidad de comida, se ingiere un mayor número de calorías y grasas y se come más azúcar de lo normal. Todo ello puede suponer un ejercicio extra para diferentes partes de nuestro cuerpo, y el estómago suele ser uno de los más afectados. AL igual que sucede con los problemas musculares generados por la tensión, no es necesario acudir a urgencias ante un dolor estomacal que claramente ha sido provocado por la cena navideña. Lo normal es acudir al médico al día siguiente y comenzar un tratamiento para la gastritis. Cualquier Tratamiento Gastritis consistirá en la eliminación del picante, alcohol y grasas o incluso en la reducción del consumo de bebidas carbonatadas para así evitar los gases. Todo esto implica un cambio en la dieta de la persona afectada, que tendrá que olvidarse del turrón y del champán por el resto de días que dura la Navidad.

   También es común que el médico recete antibióticos, antiácidos o que recomiende reducir el estrés del paciente. Coger unos días de vacaciones para pasarlos junto a la familia y realizar una ingesta de alimentos saludables es el mejor remedio para la gastritis.

Comas etílicos

    No sabemos beber. La gran cantidad de comas etílicos producidos por sobredosis de alcohol que tienen lugar durante todo el año en España escandaliza a cualquiera, pero la noche de fin de año sobrepasa todas las cifras. Y no hablamos de problemas de alcohol en jóvenes, sino que muchos adultos se suman a la moda de emborracharse durante estos días navideños y terminan pasando la última noche del año en una sala de urgencias del hospital. Nada divertido ni saludable, la verdad.

   Para evitarlo, es importante aprender a beber y conocer dónde está el límite de cada uno. No beber deprisa, no mezclar diferentes bebidas y comer antes o durante la ingesta de alcohol son factores indispensables para no verse afectado por un coma etílico que estropee tu celebración navideña y la de tus familiares y amigos.

   En definitiva, la Navidad puede ser un periodo feliz para pasar en familia y disfrutar de alimentos y bebidas que no comemos y bebemos normalmente. Lo mejor es tomárselo con calma, no dejarse llevar por el estrés del momento y pasar unos días relajados junto a familiares y amigos que tenga como consecuencia el mantenimiento de la salud de todos, sin disgustos.

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