Publicado 08/03/2021 00:00CET

Aumentan los ataques violentos hacia mujeres convertidas al cristianismo durante la pandemia, según un informe

MADRID, 8 Mar. (EUROPA PRESS) -

Los ataques violentos físicos y psicológicos a mujeres convertidas al cristianismo en el mundo han experimentado un "considerable aumento" durante la pandemia, debido al confinamiento, según un informe publicado por la organización evangélica Puertas Abiertas.

Según el documento, titulado 'Misma fe. Distinta Persecución: Informe de 2021 de Puertas Abiertas sobre la persecución religiosa por razón de sexo', al que ha tenido acceso Europa Press, el riesgo para las mujeres convertidas ha sido "aún mayor al estar confinadas con sus familias ya que pueden ser atacadas por haber abandonado la religión familiar".

"La pandemia de la Covid-19 ha vuelto a los vulnerables aún más vulnerables. Durante el confinamiento, tienen que sufrir la oposición y la persecución de sus propias familias y comunidades, hostiles a su
fe", subrayan desde Puertas Abiertas.

También observan un "aumento significativo" de la trata de mujeres y niñas, que son forzadas a casarse o a ser esclavas sexuales. Por ejemplo, señala que en algunos países del Golfo "al haber menos gente en la calle debido a los confinamientos, mujeres y niñas se vuelven un objetivo más fácil y se dificulta aún más su rescate".

Igualmente, el documento muestra un "incremento continuo" de los informes sobre violaciones y otros tipos de violencia sexual.

Por otro lado, el estudio también revela que los hombres cristianos están sufriendo en el mundo "más violencia física extrema o incluso la muerte". En particular, los líderes de la iglesia están en el punto de mira "para que otros cristianos vean un ejemplo del trato que pueden esperar", según precisa Puertas Abiertas.

Asimismo, la organización advierte de que se exponen al asedio económico o encarcelamiento, así como al reclutamiento militar o en milicias. En concreto, señala que se registra "un aumento del 40% en los hombres que fueron obligados a alistarse en el ejército o en las milicias, obligados en contra de su voluntad".

Según el informe, aunque hombres y mujeres encaran diferentes tipos de presión, el objetivo siempre es el mismo. "La pura noción de familia es atacada implícitamente. Los perseguidores están aprovechándose con premeditación de lo que las comunidades religiosas consideran una institución sagrada y actos íntimos de relación. La violencia sexual y los matrimonios forzosos están convirtiendo el cuerpo de las mujeres en armas para restringir el crecimiento de la iglesia", afirman.

Por continentes, el informe precisa que en Medio Oriente, en el norte de África y en la zona subsahariana, grupos extremistas como Boko Haram utilizan el acoso sexual de menores por motivos ideológicos, los matrimonios forzosos y los secuestros como herramientas para "islamizar a las niñas y mermar las ya afligidas comunidades cristianas".

Mientras, señala que en diferentes partes de Asia, las niñas de comunidades cristianas pobres son "señaladas y víctimas de la trata"; y en Latinoamérica, apunta que "los líderes de los cárteles de drogas amenazan con asesinar a las familias cristianas si se niegan a entregarles a sus hijas".

Ante esta situación, los autores del informe proponen que los actores de fe locales contribuyan a disminuir el sufrimiento de las víctimas de estos abusos "reforzando narrativas de fe que ayuden a hombres y mujeres a ver su verdadero e inmutable valor"; y que gobiernos y legisladores reconozcan el factor de la fe.

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