Publicado 24/10/2026 15:39

Investigadores de Jaén identifican un gen asociado a una mayor frecuencia de enfermedades cardíacas en los hombres

Grupo de investigación Cardiovascular Research, de la Universidad de Jaén.
Grupo de investigación Cardiovascular Research, de la Universidad de Jaén. - JUNTA DE ANDALUCÍA

SEVILLA 24 Oct. (EUROPA PRESS) -

Un equipo de investigación de la Universidad de Jaén (UJA) ha comprobado en en células humanas 'in vitro' y modelos de ratón que un gen no codificante bautizado por este grupo de investigación con el nombre de Walras aparece más activo en machos con patologías del corazón que en hembras. El hallazgo abre una nueva línea para diseñar futuras terapias frente a ciertas cardiopatías.

En contexto, el Gobierno andaluz ha indicado en una nota que las enfermedades cardiovasculares no siempre afectan igual a ambos sexos, los hombres presentan una mayor prevalencia y, en muchos casos, una evolución más grave. En la actualidad, esa diferencia se ha relacionado con el papel protector de las hormonas femeninas, como los estrógenos, pero los expertos indican que aún no se conoce con exactitud qué mecanismos biológicos concretos se activan dentro de los cardiomiocitos, las principales células del corazón.

La principal novedad del trabajo es que los expertos del grupo 'Cardiovascular Research' han identificado un mecanismo que podría explicar por qué los hombres padecen más enfermedades cardiovasculares y con peor evolución. Se trata de Walras, un gen que produce una molécula de ARN relacionada con el estrés y la muerte celular del corazón.

Los expertos han explicado que este órgano tiene una capacidad "muy limitada" para repararse cuando sufre un daño grave, especialmente, en el caso de los hombres. Tras un infarto o en determinadas enfermedades cardíacas, parte de sus células puede deteriorarse o morir y, con el tiempo, el órgano pierde fuerza.

"No hay una forma sencilla de arreglar el corazón cuando el daño ya se ha producido. En muchos casos, la mejor forma de proteger al paciente es evitar que llegue a ese punto", ha señalado a la Fundación Descubre el investigador de la UJA, Carlos García Padilla.

El equipo ha analizado si las diferencias entre machos y hembras podían esconder alguna clave para proteger las células cardíacas. Los resultados apuntan a Walras, un gen que en los modelos masculinos aparece más activo y se asocia con una peor respuesta al estrés. En cambio, en las hembras con cardiomiopatía, patologías del músculo cardíaco, sus niveles son más bajos, lo que "podría favorecer que las células resistan mejor el daño en situaciones patológicas".

Tal y como han explicado en el estudio 'Walras modulates sex-dependent endoplasmic reticulum stress in cardiomyopathy' publicado en Frontiers in Physiology, cuando una célula del corazón está sometida a estrés puede activar dos respuestas, sobrevivir o iniciar un proceso de muerte celular. En los modelos analizados, el aumento de las moléculas producidas por Walras inclinó esa balanza hacia la muerte celular en el caso de los machos.

Para realizar el estudio, el equipo analizó corazones de ratones con distintos tipos de cardiomiopatía y compararon muestras de machos y hembras para estudiar qué moléculas aparecían más o menos activas en cada caso.

Entre las diferencias más claras apareció el gen Walras. En los machos con enfermedad cardíaca, las moléculas que liberaba estaban más activas mientras que, en las hembras, aparecían con menor frecuencia. Además, los investigadores comprobaron que el estradiol, una hormona femenina, disminuye su actividad, mientras que la testosterona la aumenta.

Después, el equipo elevó artificialmente los niveles de Walras en células cardíacas de machos y hembras. De este modo, observaron "más estrés celular, peor funcionamiento energético y más tendencia a la muerte celular en el caso de los primeros".

También estudiaron una molécula equivalente en células cardíacas humanas. Esta molécula, llamada AP002340.1, activó procesos parecidos, "lo que sugiere que el mecanismo observado en ratones podría tener una correspondencia en humanos". Aun así, los autores subrayan que todavía no se ha probado en pacientes.

De este modo, el hallazgo identifica a Walras como una posible diana terapéutica, es decir, como un gen sobre la que se podría actuar en el futuro para intentar reducir el daño cardíaco. La idea sería bloquear su acción o modular la vía en la que participa para favorecer la supervivencia de las células del corazón.

No obstante, los autores insisten en que se trata de una investigación en fase preclínica. Los siguientes pasos consistirán en comprobar si bloquear Walras tiene efecto en animales vivos, definir cuándo habría que intervenir, durante cuánto tiempo y con qué cantidad de molécula terapéutica. También deberán estudiar su seguridad y confirmar si esta vía se comporta igual en modelos más próximos a la enfermedad humana.

En suma, el estudio ha sido desarrollado por un equipo de investigación de la UJA, en colaboración con la Universidad de Cádiz (UCA) y el Instituto de Investigación e Innovación Biomédica de Cádiz; la Fundación Medina, en Granada; el Instituto de Salud Carlos III, el CNIC y el Ciberfes, en Madrid; así como la Aix-Marseille Université, con sede en Marsella y Aix-en-Provence, y la Sorbonne Université, en París.

Además, la investigación ha contado con financiación de la Consejería de Universidad, Industria, Energía e Innovación de la Junta de Andalucía, a través de un proyecto de excelencia, y del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.

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