Los adolescentes que más usan el móvil tienen menos rendimiento y más actitudes hacia la violencia, según un estudio - FUNDACIÓN ADSIS - Archivo
SANTIAGO DE COMPOSTELA, 20 Oct. (EUROPA PRESS) -
La Xunta de Galicia ha endurecido las medidas disciplinarias en los centros educativos para mejorar la convivencia, combatir el acoso y el ciberacoso y reforzar la autoridad del profesorado. Entre ellas, se encuentran las sanciones por utilizar teléfono móvil, que podrán conllevar desde tareas educativas a una expulsión de las aulas de seis a 20 días lectivos.
Hasta este momento la Consellería de Educación establecía dos niveles dentro del régimen sancionador, las conductas leves y las gravemente perjudiciales. Ahora, las modificaciones, que se materializan a través de la Lei de acompañamento de los Presupuestos 2027, establecen tres niveles: las conductas gravemente perjudiciales, las graves y las leves.
Dentro de ellas, se considerará una conducta grave contraria a la convivencia la utilización del móvil o otros dispositivos electrónicos durante la jornada escolar, incluida la entrada y salida del centro, los tiempos de recreo y comedor o las actividades extraescolares.
En el caso de cometer esta falta, el alumno podrá ser sancionado con la realización de tareas educativas o de actividades de carácter académico, dentro o fuera del horario lectivo, o la expulsión del centro entre seis y 20 días lectivos, en los que realizará las actividades correspondientes desde casa para garantizar la continuidad de su proceso de aprendizaje.
Así, el Gobierno gallego dará un nuevo paso para vigilar y mantener la prohibición del uso de los dispositivos móviles en los centros educativos excepto para ciertos usos pedagógicos, medida que entró en vigor en enero de 2024. Además, la Xunta también restringirá el uso académico de estos dispositivos, limitándolo a partir de 3 ESO.
"OJALÁ NO HAYA QUE EXPULSAR A NADIE"
Al ser preguntado al respecto de la dureza de las sanciones, el conselleiro de Educación, Román Rodríguez, ha recordado que la utilización del móvil en los centros está prohibido desde hace "mucho tiempo", salvo para algunas cuestiones pedagógicas, y que fue una medida "tremendamente bien acogida" por las familias, y también por las propias instituciones educativas.
"Favorece la socialización del alumnado, reduce la desconcentración, y reduce también el riesgo de ciberacoso", ha asegurado el conselleiro, defendiendo que la Comunidad fue "pionera" en establecer esta prohibición.
En este sentido, ha indicado que "ojalá no haya que expulsar a nadie", pero la realidad es que si un alumno realiza una actividad de acoso o ciberacoso a otro "algo habrá que hacer". Con este objetivo, se ha decidido reforzar y profundizar en las medidas disciplinarias al respecto.
Román Rodríguez ha señalado que las modificaciones en la tipificación de las conductas y sus respectivas sanciones se plantearon con "criterio, objetividad, metodología y seguridad jurídica".
"Si en un centro educativo donde conviven muchas personas muy diferentes no existe un buen clima de convivencia, pues es difícil que el proceso de aprendizaje funcione. Es necesario diseñar una serie de medidas que favorezcan que aquellas personas que infringen las normas de convivencia tengan algún tipo de sanción, porque si no entraríamos en un buenismo que realmente tiene poca eficacia", ha defendido.
Igualmente, será el centro educativo el que decida la sanción a imponer, dependiendo de la reincidencia del alumno y la gravedad de la misma, excepto en los casos de ciberacoso --tipificada como gravemente perjudicial para la convivencia--, en los que el estudiante tendrá que ser cambiado de centro.
"Se hizo esta hoja de ruta para evitar, en este caso, que el abusador o aquella persona que acosa a otro, piense que eso es gratis. No puede ser gratis. Si pensamos eso, pues difícilmente construiremos una sociedad sana en el futuro", ha remarcado Rodríguez.
NO ENTREGAR LOS DEBERES SERÁ FALTA LEVE
Entre otros comportamientos que pueden desembocar en castigos e incluso la expulsión también figura la no entrega de deberes o tareas educativas propuestas por el profesorado o asistir al aula de forma reiterada e injustificada sin los materiales o recursos necesarios.
En este caso, el estudiante se podrá enfrentar a la imposición de tareas educativas o actividades académicas dentro o fuera del aula, o, en los casos más graves, a la expulsión del centro durante cinco días.
"Nuestros centros educativos miden perfectamente qué alumno y en qué circunstancias es merecedor de una sanción. No se trata de que un alumno, si un día no trae una libreta, vaya a tener automáticamente una expulsión de unos días, sino que se trata de casos reincidentes, y cada centro gradúa perfectamente a aplicación de estas medidas", ha expuesto la directora xeral de Ordenación e Innovación Educativa, Judith Fernández.