Crece la desesperación entre los migrantes rescatados por el 'Sea Watch 3': "No somos peces"

Uno de los 32 migrantes rescatados por el 'Sea Watch 3'
REUTERS / DARRIN ZAMMIT LUPI
Publicado 04/01/2019 18:05:41CET

A BORDO DEL 'SEA WATCH 3', 4 Ene. (Reuters/EP) -

Los 32 migrantes rescatados por el 'Sea Watch 3' y su tripulación han comenzado a perder la paciencia después de dos semanas navegando en medio de un fuerte temporal a la espera de que algún país europeo ofrezca un puerto seguro para desembarcar.

El buque de la ONG alemana Sea Watch rescató a los 32 migrantes, entre ellos tres niños pequeños y cuatro adolescentes, el pasado 22 de diciembre frente a las costas de Libia.

Desde entonces, reclama un puerto seguro, pero solo ha conseguido que las autoridades de Malta le permitan navegar en las aguas territoriales del país para protegerse del temporal en alta mar.

Varios migrantes, incluidos menores, sufren el llamado mal del mar y las provisiones empiezan a escasear. Este viernes, en un acto de desesperación, un migrante se ha lanzado al agua para intentar llegar a nado hasta Malta. La tripulación le ha rescatado rápidamente.

"Estamos en este barco y no entendemos lo que está pasando", ha dicho Bob Kiangala, un migrante de República Democrática del Congo (RDC). "No somos peces, no somos tiburones, somos seres humanos (...) Hemos arriesgado nuestras vidas para alcanzar Europa y, ahora que hemos llegado, Europa nos rechaza y no sabemos por qué", se ha quejado.

La tripulación también acusa el cansancio. El jefe de la misión en el Mediterráneo de Sea Watch, Philipp Hahn, ha advertido de que ya presentan síntomas de estrés y fatiga mental.

Achuil Abdalá, un adolescente de 16 años que partió solo de Sudán del Sur y quedó atrapado en Libia, está contento por haber abandonado la nación norteafricana, pero quiere llegar a tierra cuanto antes. "Todos necesitamos ayuda", ha declarado a Reuters.

Otra ONG alemana, Sea Eye, se encuentra en aguas maltesas en la misma situación que el 'Sea Watch 3', con 17 migrantes que rescató el pasado 29 de diciembre.

La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y una decena de ONG, incluida Amnistía Internacional, han pedido a los países de la Unión Europea que les ofrezcan un puerto seguro.

Hasta junio, Italia solía acoger a los buques de salvamento que operan en el Mediterráneo pero el ministro de Interior, Matteo Salvini, ha cerrado los puertos italianos. El alcalde de Nápoles dijo el jueves que estaba dispuesto a recibir a los dos barcos, pero la decisión depende del Gobierno central.

Italia y Malta, los países más cercanos a las costas libias, donde se concentran los rescates, se han negado a recibir más barcos de ONG hasta que otros estados miembro acepten quedarse con los migrantes. De momento, se han producido acuerdos 'ad hoc', a falta de un consenso europeo.

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