Actualizado 28/05/2018 15:18:56 +00:00 CET

Mujeres 'cascos azules', una tarea pendiente que puede marcar la diferencia

Una policía de la MINUSMA de patrulla en Gao (Malí)
UN PHOTO/MARCO DORMINO

Su mayor despliegue ayudaría a tratar con las víctimas de violencia sexual y reduciría los casos de abusos de este tipo por 'cascos azules'

MADRID, 28 May. (EUROPA PRESS) -

Las misiones de paz de Naciones Unidas cumplen 70 años y lo hacen con una gran tarea pendiente: la incoporación de las mujeres a sus filas. Actualmente hay catorce misiones de paz desplegadas en todo el mundo, con más de 80.000 efectivos militares y más de 10.000 efectivos policiales, pero entre los primeros hay poco más de 3.000 mujeres y entre los segundos algo más de 1.100.

El principal argumento al que se recurre para explicar esta disparidad de género es que en las fuerzas armadas nacionales hay un bajo porcentaje de mujeres. Una opinión que no comparte Pablo Castillo, especialista en políticas de paz y seguridad de ONU Mujeres. "No existe una correlación entre el porcentaje de mujeres en los ejércitos nacionales y las que están desplegadas en misiones de la ONU", defiende en una entrevista con Europa Press.

Según aclara, para que se produjera una correlación entre el porcentaje de mujeres militares a nivel mundial y las que participan en misiones de paz, debería haber unas 6.000 'cascos azules', el doble de las algo más de 3.000 que hay desplegadas a fecha de abril de 2018.

En 2015, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la resolución 2242 que instaba a duplicar el número de mujeres en contingentes militares y policiales en las operaciones de paz en un plazo de 5 años. De mantenerse las misiones actuales, para alcanzar la meta fijada para 2020 y que las mujeres representen el 25 por ciento de los efectivos de paz, "harían falta 20.000 mujeres en un mundo donde decenas de millones de personas sirven en las fuerzas armadas".

Foto: ONU / 'Cascos azules' en la República Democrática del Congo

Una de las razones, según el responsable de ONU Mujeres, que explica el escaso número de féminas entre los 'cascos azules' es que en muchos de los países que aportan fuerzas a las misiones de paz participar en ellas "supone una importante oportunidad profesional que genera competencia y siempre es más fácil excluir a las mujeres, que suponen la minoría dentro del Ejército y tradicionalmente ocupan los rangos inferiores, y a las que menudo no se toma en consideración o ni siquiera se les informa de estas oportunidades".

LA ONU PUEDE HACER MÁS

Pero también es culpa en parte de Naciones Unidas. Aunque en los últimos años se ha hablado mucho sobre la importancia de la presencia de mujeres en las misiones de la ONU, "no se han impuesto condiciones u ofrecido incentivos para hacer que esto ocurra, o destinado recursos suficientes para aplicar las medidas que marcarían la diferencia", lamenta Castillo.

"En lugar de ello, lo que tenemos es un 'patchwork' de iniciativas y algunas medidas propuestas" para avanzar en la consecución del objetivo, que pasan desde cursos especializados solo para mujeres a apoyar a mujeres policías para que puedan superar los exámenes de selección, a lo que suman los esfuerzos que están haciendo los estados miembro para fomentar la presencia de las mujeres en sus propios cuerpos de seguridad.

Y todo ello pese a que existe un reconocimiento generalizado de que un mayor equilibrio de género en las misiones de paz es clave para "la efectividad operativa y la credibilidad de las misiones", incide el responsable de ONU Mujeres.

Castillo subraya que "las operaciones de mantenimiento de paz tienen mucho más contacto con la población que las operaciones militares tradicionales, se implican mucho menos en el combate directo y colaboran con los socios civiles en múltiples labores, desde facilitar la asistencia humanitaria a ayudar en el desarme y desmovilización de grupos amados y reformar el sistema de seguridad del país anfitrión".

Foto: ONU / Pascual Gorriz / 'Cascos azules' en Líbano en 2017

En opinión del especialista de ONU Mujeres, "las mujeres podrían mejorar la imagen de la misión, su accesibilidad y credibilidad ante la población local, y en particular entre mujeres y niñas, que prefieren comunicarse con oficiales mujeres, como las supervivientes de violencia de género y en lugares donde existe un tabú cultural respecto a comunicarse con un hombre en la misma función".

El que haya una mejor comunicación con las mujeres podría llevar a "una evalucación integral de la situación y a revelar señales de alerta que de lo contrario pasarían desapercibidas", ha resaltado, algo fundamental de cara a la preparación de las misiones y de sus operaciones.

REDUCCIÓN DE LOS ABUSOS POR PARTE DE LOS 'CASCOS AZULES'

En los últimos años, se han destapado numerosos casos de abusos sexuales y violaciones por parte de 'cascos azules' en distintas misiones de paz. Si hubiera más mujeres en dichas misiones, podría "traducirse en menos casos de explotación sexual y abuso por parte de los cascos azules y en una mayor disponibilidad de mujeres para investigar estos casos", resalta Castillo.

También podrían producirse otras consecuencias beneficiosas como un descenso del número de casos de conducta indebida o de uso inadecuado de la fuerza, así como un mejor trato a mujeres víctimas, testigo y sospechosas, añade. Además, estas mujeres cascos azules servirían de modelo allí donde se las desplegara, "tanto como fuente de inspiración para mujeres y niñas locales como reto a las normas más tradicionales o rígidas de género".

Foto: Logan Abassi ONU / MINUSTAH / Pilóto de la ONU en Haití

La designación de mujeres para que ocuparan altos cargos de las misiones de paz también podría ser un revulsivo a la hora de movilizar la participación de otras mujeres oficiales y llamar la atención sobre la presencia de estas en las filas de las misiones de la ONU. Sin embargo, aún son pocas las que han alcanzado dicho estatus. Según las estimaciones de la ONU, el percentaje de misiones con una mujer al frente ha fluctuado entre el 15 y el 25 por ciento desde 2011.

La primera mujer nombrada comandante de una misión de la ONU fue la general noruega Kristin Lund, a quien se puso al frente de la misión en Chipre (UNFICYP), la más antigua de las que siguen desplegadas. "Creo que es muy importante que la ONU diera este paso de designar a una mujer como comandante de una fuerza y espero que pueda ser un modelo para otras mujeres oficiales que ven esto como imposible", señaló Lund tras su designación en 2014.

Desde ONU Mujeres se trabaja para fomentar la presencia femenina en las misiones de paz. Así, la agencia de la Naciones Unidas ofrece un curso para mujeres militares de alto rango para ayudar a preparar y motivar a las oficiales que buscan participar en estas misiones, que incluye dos semanas de formación en centros especializados en China, India y Kenia y que hasta ahora ha dado formación a 340, "muchas de las cuales a continuación han sido desplegadas en una misión de paz", explica Castillo.

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