Pediatras defienden la sanidad pública frente a la gestión privada que no ha desmostado ser más eficaz pero sí más cara

Actualizado 10/12/2012 13:53:44 CET

MADRID, 10 Dic. (EUROPA PRESS) -

Las asociaciones de Pediatría se han unido para mostrar su rechazo a las medidas de privatización de la sanidad pública y nuevos modelos organizativos anunciados en diferentes comunidades autónomas, y recientemente en la Comunidad de Madrid, al considerar que "no se ha demostrado su eficacia" y que, en muchas ocasiones, "está comprobado que aumentan el gasto".

En estos términos se han referido la Asociación Española de Pediatría (AEP), la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap), la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP) y la Sociedad Española de Pediatría Hospitalaria (SEPHO) en un comunicado donde dan su opinión sobre estas medidas que, a su juicio, "parecen responder no tanto a necesidades económicas como a planteamientos políticos".

"La privatización del actual sistema, la salud transformada en negocio solo beneficiará a los dueños del negocio y perjudicará claramente a la población", añade, al tiempo que incide en que "el objetivo ha de ser la mejora de la salud" y " no el enriquecimiento de unos pocos".

Además, aunque son conscientes de que la actual de crisis económica "plantea la necesidad de evaluar de manera científica y rigurosa las nuevas necesidades y buscar las soluciones más eficientes", la fragmentación en Centros de Salud gestionados por distintas entidades "romperá la igualdad en la Atención Primaria de salud y creará importantes perjuicios a los profesionales que se vean afectados".

De imponerse estas medidas las autoridades sanitarias serán responsables de las consecuencias que van desde la disminución de la calidad de la atención sanitaria; el aumento de la morbilidad y los ingresos hospitalarios; y de la mortalidad infantil y el gasto sanitario.

Este modelo de atención ha contribuido decisivamente a la mejora del estado de salud de la población infantil, "todo ello se ha obtenido mediante este modelo de salud pública con un gasto sanitario por debajo de la media europea".

En cuanto al futuro, admiten la necesidad de un "cambio de paradigma" de la gestión de enfermedades a la gestión de la salud focalizándose fundamentalmente en la Atención Primaria teniendo en cuenta que el pilar fundamental para lograr el buen funcionamiento del sistema de salud son los profesionales asistenciales (médicos, enfermeras) sin su concurso no hubiera sido posible conseguir el nivel de calidad actual del Sistema Nacional de Salud.

Por tanto, entiende que se puede empezar por mejorar la coordinación hospital-AP "basada en criterios de consenso común, evitando la duplicidad de intervenciones sobre la población infantil, aumentando la capacidad resolutiva del Pediatra de Atención Primaria (PAP), permitiendo que realice las funciones para las que ya ha demostrado estar capacitado".

Asimismo, "se precisa mejorar la gestión, utilizar adecuadamente los recursos pero el actual modelo es posible y sostenible" y, en este sentido, señala que "ha de buscarse la gestión más eficiente con la colaboración de los profesionales implicados y la participación de los ciudadanos, mantener el servicio público de salud y el actual modelo que asegure el derecho de todas las familias a que todos los niños tengan asignado un pediatra de cabecera".