Actualizado 15/05/2007 02:05

Lucía Etxebarria, la escritora del realismo se pasa a la literatura infantil

LA ESCRITORA ACABA DE PUBLICAR SU NUEVO LIBRO, "COSMOFOBIA"

Lucía Etxebarria refleja en su último libro la convivencia y los problemas de su propio barrio, el intercultural Lavapiés en el corazón de Madrid. La escritora siempre ha hecho gala de una interesada preocupación por todo aquello que la rodea en la vida cotidiana y en especial de lo que pueda afectar a su hija Allegra, que es su mayor fuente de felicidad. Por ello, además de Cosmofobia la escritora también ha publicado recientemente un libro infantil que explica por qué las cigüeñas ya no traen a los niños al mundo y cuya protagonista es la propia hija de Lucía Etxebarria.

La autora de Cosmofobia nos explica como es este libro de corte realista y aprovecha para criticar el estado poco real de la literatura española, la política y la sociedad de un país reflejado en un pequeño barrio multicultural, donde Lucía Etxebarria se convierte en un personaje con la misión de ser confidente de todos los personajes de la novela. Algo que no se aleja mucho de la vida real, según explica la autora, pues acaba siendo la receptora de todos los problemas de la gente de alrededor.

¿Qué transmite Cosmofobia ?

Es una novela con personajes de edades comprendidas entre los veinte y los sesenta años, de todas las clases sociales y de diferentes etnias (africanos, árabes, sudamericanos y españoles). Pretende ser una guía a través del paisaje urbano del siglo XXI en un momento en el que la narrativa española se vuelca más en el pasado, puesto que ahora si se examina las listas de los libros más vendidos las novelas se sitúan en tiempos de Felipe II o en la Guerra Civil, cuando no son rollos más o menos increíbles sobre templarios. Es lo que yo llamo "novela histérica", que nada tiene que ver con la novela histórica, que suele ser más rigurosa en su documentación.

¿Por qué ese nombre para un libro?

Porque todos mis personajes no encuentran su lugar en el mundo. Los inmigrantes porque sufren la marginación y el desprecio, las hijas de inmigrantes porque pese a ser españolas según su carnet de identidad la gente no deja de verlas como moras o como negras y tienen serios problemas para encontrar trabajo; los fashion victims porque carecen de señas de identidad y las buscan en algo tan absurdo como las marcas de moda, la chica de barrio porque viene de un entorno muy desestructurado en el que la precariedad y la violencia doméstica son sus únicos referentes.

¿De dónde surgió la idea de escribir sobre Lavapiés?

Tengo que dejar claro que el barrio podría ser el Raval en Barcelona, San Francisco en Bilbao o La Alameda en Sevilla. En toda gran urbe existe un barrio de origen humilde en el que conviven grupos sociales muy diferentes: los del barrio "de toda la vida", los inmigrantes y los bobos (bohemian bourgeois) que se van a vivir allí porque quieren un alojamiento céntrico y barato. Todos estos grupos conviven pero no se mezclan, y conforman por tanto una sociedad multicultural pero no intercultural. Yo vivo en Lavapiés y no me resultaba nada difícil hablar sobre este tema que creo necesario en un momento en el que están ascendiendo peligrosamente los sentimientos de xenofobia. No hay más que ver las últimas afirmaciones de Le Pen.

¿La inspiración siempre llega a través de referentes reales?

En novela sí, siempre. En poesía no. Mis novelas siempre han tenido un correlato en la vida real y todo lo que se narra en Cosmofobia está basado en hechos reales, aunque, para evitar que se reconozca a según que personajes, mezclo unas historias con otras y he cambiado edades, nombres o características importantes. Para mí era muy importante hacer una novela realista cien por cien, en un momento en el que en nuestro país el realismo está de capa caída y desprestigiado.

Algunos autores se asoman a sus obras en forma de personajes, ¿Lucía Etxebarria se cuela en sus novelas?

En este libro aparezco como personaje y soy la que resuelvo el misterio de Yamal Benani, pero la Lucía personaje no es exactamente la Lucía real, por supuesto, sino un alter ego, un engranaje más de un mecanismo literario.

¿Tiene alguna manía como escritora?

Odio profundamente que me llamen por teléfono mientras escribo, y mucho más si es para intentar venderme un plan de pensiones, una tarjeta de crédito o un abono a Tele 2.

¿Ha cogido cariño a alguno de tus personajes de la novela?

A mí misma, supongo.

¿Cómo se definiría?

Como personaje , dentro de Cosmofobia , soy básicamente una oyente, la persona que escucha a los demás. Y creo que en la vida real también soy así, tengo cara de cuénteme usted su caso .

Cuando no está creando y tiene tiempo para descansar, ¿le gusta dedicarse a alguna afición?

Me gusta muchísimo bailar, creo que es lo que más me gusta en el mundo junto con escribir y hacer el amor. Me encanta ir a conciertos. También me entretiene cocinar, leer, ir al cine y al teatro, jugar con mi hija y pasear con el perro. Voy al gimnasio regularmente, pero más por obligación que por afición. No me gusta nada salir a cenar a restaurantes ni ir de compras.

¿Qué le falta a este país y a esta sociedad desde su punto de vista?

Este país necesita urgentemente un partido de centro situado entre el PP y el PSOE. Necesita también una nueva Ley de Suelo para acabar ya con la especulación inmobiliaria y el deterioro urbanístico. Y esta sociedad necesita urgentemente una conciencia antiglobalización y anti consumo y una asunción ciudadana de que si no paramos ya el cambio climático, a este planeta no le quedan cien años de vida, y que son los ciudadanos los que deben cambiar ya a la clase política corrupta que no está haciendo nada por evitar una catástrofe ecológica que en el litoral español está siendo verdaderamente grave.

¿Qué consideración le merece la ley de igualdad?

Completamente a favor, por supuesto.

¿Qué es lo que más felicidad le da en la vida?

Mi hija Allegra.

Si no le hubiesen publicado, ¿a qué se dedicaría?

He hecho de todo en la vida: azafata de congresos, intérprete, traductora, periodista, responsable de comunicación y marketing en tres multinacionales... He trabajado desde los dieciocho años. Supongo que si no me hubiesen publicado a día de hoy o bien sería alta ejecutiva en una multinacional (que era el camino que llevaba y que no me gustaba nada), o bien lo habría tirado todo por la borda y me habría dedicado a trabajar con niños.

Además de Cosmofobia ha publicado recientemente un libro infantil...

Sí, se llama La fantástica niña pequeña y la cigüeña pedigüeña . Está ilustrado por Víctor Coyote, que es un gran amigo mío y que en Cosmofobia aparece como personaje secundario. Es un libro que explica por qué a los niños ya no los trae la cigüeña y también por qué hay niños de muchos tipos y de muchos colores. Lo escribí para mi hija, que es la protagonista, y porque no encontraba ningún libro para niños que explicase estos temas. Este cuento tiene mucho que ver con Cosmofobia porque también sucede en un cole, el de mi hija, en el que, como en la ludoteca que aparece en Cosmofobia , hay niños de todos los colores. Me encanta el libro, que ha quedado preciosos porque Víctor es un ilustrador muy moderno, nada cursi.

¿Qué tal la experiencia de escribir para niños?

En el futuro me gustaría hacer más libros para niños, mi hija debe tener unos cien cuentos y cada noche hay que leerle uno, así que me estoy haciendo una experta en el género y creo que en España todavía no estamos a la altura de otros países en lo que a álbum ilustrado infantil se refiere. No les regalamos muchos cuentos a los niños; lo veo en mi propia hija, porque la única que le compra cuentos por su cumpleaños soy yo, a nadie más se le ocurre. Y si no le inculcas a un niño el amor por los libros y el hábito por la lectura desde pequeño, no tiene sentido que cuando llegue a adolescente te quejes de que sólo le interesa hacer botellón y ver Gran Hermano.