MADRID 17 Oct. (OTR/PRESS) -
No habrá una sola oferta electoral a la izquierda del PSOE el 29N. Se acabó el tiempo de intentarlo. Habrá dos listas. Una de Podemos (Montero) y otra del Frente Amplio (Colau) en Madrid y Barcelona, donde será más visible la confrontación.
No tanto en circunscripciones de lista única -ahí se ha conseguido mal que bien- en torno a grupos territorializados. Básicamente Canarias, Aragón y Baleares (en Valencia, a punto de ruptura), en lo que la portavoz de Sumar en la legislatura recientemente fenecida, Verónica Martínez Barbero, ha calificado con pesar de 'unidad a cachitos'.
Los votantes acampados a este extremo del espectro político, también llamado 'izquierda alternativa' en medios afines, lloran por las esquinas. Su herida sensibilidad reparte culpas entre las siglas de mayor tirón. Los más leídos hacen memoria del cainismo histórico en este sector de la política nacional. Y los más sensatos se remiten al refranero: 'Donde no hay harina, hay mohína'.
Pues eso:
Muchos candidatos y pocos huecos en las Cortes Generales, ya constatada la menguante facturación en las encuestas de esa docena de partidos que, a escala nacional o a escala territorial, aspiran a ser el cociente rentable de la famosa Ley D'Hondt (adjudicación de escaños).
Luego está el problema de los personalismos, inevitablemente adosado al sesgo competitivo de la vida política. Pongan ustedes en la coctelera los de Gabriel Rufián (ERC), Ada Colau (Comunes), Irene Montero (Podemos), Antonio Maíllo (IU) y Emilio Delgado (Más Madrid), y estarán en vías de entender el choque de trenes.
Por un lado, el yolandismo devenido en 'Sumar' (ahora 'Frente Amplio'). Por el otro, Podemos y su vengativa evasión hacia los acogedores brazos de ERC (Esquerra Republicana de Catalunya), malogrando así el objetivo de una sola papeleta de la extrema izquierda.
La clave del encontronazo hay que buscarla en el alma resentida de Podemos y el empoderamiento electoral del yolandismo sin Yolanda, ahora agrupado en cuatro partidos (IU, Más Madrid, Comunes y Movimiento Sumar). No entenderemos nada si no entendemos los efectos retardados de la herida que la entonces todopoderosa número dos de Sánchez (noviembre de 2023) infligió a Podemos al expulsar del Gobierno a las ministras Montero y Belarra.
Sin embargo, esta venganza con efecto retardado, por persona interpuesta -Iglesias Turrión (de estadista gamberro a chispeante tertuliano)-, no va a cambiar el sino de las izquierdas, incluida la del PSOE, llamadas a caer ante el subidón del bloque de las derechas, al que todas las encuestas, excepto las del CIS, auguran una sobrada mayoría absoluta.