Publicado 14/10/2026 08:00

Julia Navarro.- La calle

MADRID 14 Oct. (OTR/PRESS) -

Hace unos días, Pedro Sánchez dejó dicho que ha llegado el momento de que el Parlamento se parezca a la calle. Supongo que por eso ha convocado elecciones: para que el Parlamento que resulte de las urnas esté más acorde con él y sus intereses.

Sin embargo, esa pretensión se contradice con lo que "pasa" en la calle. La realidad es que Sánchez ha polarizado de mala manera a la sociedad, con el resultado de que no puede salir a la calle.

En el desfile del 12 de octubre no se atrevió a salir de su coche oficial hasta que no llegó el rey. Pero no lo hizo por cortesía a Felipe VI, sino para intentar evitar los abucheos.

La realidad es la que es, y no es otra que el presidente despierta una animadversión profunda en buena parte de la sociedad española, lo que le impide salir a la calle con normalidad.

Pero, en mi opinión, hay mucho más en esa frase de que el Parlamento se parezca a la calle.

Es una frase tramposa. Son los autócatas los que contraponen la calle al Parlamento. Los que abuchean a Pedro Sánchez son una parte de la sociedad, no toda la sociedad. De la misma manera que quienes le aplauden son otra parte de la sociedad.

Los dictadores y los autócratas buscan la legitimidad en las manifestaciones de la "calle". No hay dictadura ni autocracia que no maneje a su conveniencia las "manifestaciones" callejeras.

Pero en democracia, la representación popular la tiene el Parlamento elegido libremente por los ciudadanos.

Y eso es lo que haremos los ciudadanos el próximo 23 de julio: elegir unas Cortes -Congreso y Senado- que nos representen.

En eso consiste la democracia y no en apelar a esa nebulosa que es "la calle".

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