El pastoreo favorece los ecosistemas diversos y fríos pero perjudica a los más cálidos y áridos, según científicos

Unas cabras durante el pastoreo en el monte de Bustarviejo, a 9 de noviembre de 2022, en Bustarviejo, Madrid (España). En Bustarviejo se encuentra la quesería La Caperuza. La Caperuza es un proyecto de dos mujeres emprendedoras, Concha y Laura, y combina
Unas cabras durante el pastoreo en el monte de Bustarviejo, a 9 de noviembre de 2022, en Bustarviejo, Madrid (España). En Bustarviejo se encuentra la quesería La Caperuza. La Caperuza es un proyecto de dos mujeres emprendedoras, Concha y Laura, y combina - Rafael Bastante - Europa Press
Publicado: viernes, 25 noviembre 2022 14:14

   MADRID, 25 Nov. (EUROPA PRESS) -

   El aumento del pastoreo está perjudicando a los ambientes más cálidos y áridos del planeta, según una investigación internacional en la que participa el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que evalúa los impactos ecológicos del pastoreo.

   El trabajo, que se publica en la revista 'Science', observa que el pastoreo tiene, sin embargo, efectos positivos en la provisión de servicios ecosistémicos en los pastizales más diversos y fríos, pero se vuelven negativos en los más cálidos y menos diversos.

   Los resultados podrían contribuir a lograr una gestión más sostenible del pastoreo y para establecer acciones efectivas de gestión y restauración destinadas a mitigar los efectos del cambio climático y la desertificación.

   El pastoreo es una actividad humana que sostiene a cientos de millones de personas y que está íntimamente ligada a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas. Precisamente, es particularmente importante en las zonas áridas que ocupan el 40 por ciento de la superficie de la Tierra y donde vive una de cada tres personas y la mitad del ganado que existe en el planeta.

   Sin embargo, hasta ahora ningún estudio había caracterizado los impactos en la provisión de servicios ecosistémicos a escala global utilizando datos in situ.

   Un equipo internacional de más de 100 colaboradores dirigidos por el investigador del Laboratorio de Ecología de Zonas Áridas y Cambio global de la Universidad de Alicante (UA) Fernando T. Maestre, ha analizado por primera vez sus efectos en 326 ecosistemas áridos de 25 países de seis continentes.

   Maestre ha explicado que con protocolos estandarizados han evaluado cómo el aumento de la presión de pastoreo afecta a la capacidad de los pastizales áridos de suministrar servicios ecosistémicos fundamentales para las personas, como el mantenimiento de la fertilidad del suelo, la regulación del clima o la producción de forraje y madera.

   Este trabajo, según añade, les ha permitido caracterizar cómo los impactos de ese aumento dependen del clima, el suelo y la biodiversidad local y obtener información adicional sobre el papel de la biodiversidad en la provisión de estos servicios.

   Los investigadores han comprobado que las relaciones entre el clima, las condiciones del suelo, la biodiversidad y los servicios ecosistémicos medidos varían según la presión de pastoreo.

   Así, el coautor del estudio Nicolas Gross del Instituto Nacional de Investigación para la Agricultura, la Alimentación y el Medio Ambiente (INRAe, Francia) ha precisado que las reservas de carbono en el suelo disminuyeron y la erosión del suelo aumentó a medida que el clima se volvió más cálido bajo una alta presión de pastoreo, algo que no se observó cuando disminuyó la presión de pastoreo.

   "Estos resultados sugieren que la respuesta de las zonas áridas al cambio climático en curso puede depender de cómo las gestionemos localmente", indica.

   Asimismo, el jefe del Laboratorio de Biodiversidad y Funcionamiento Ecosistémico del Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Sevilla (IRNAS-CSIC) coautor del artículo, Manuel Delgado-Baquerizo, ha comentado que los impactos del aumento de la presión del pastoreo pasaron de ser mayormente positivos en las zonas más frías con una mayor riqueza de especies de plantas, a negativos en los lugares más cálidos, con una menor diversidad de plantas y una mayor estacionalidad de las precipitaciones.

   Otro de los autores, David Eldridge desde la Universidad de Nueva Gales del Sur (Australia), concluye, por tanto que "no existe una única respuesta al pastoreo en las zonas áridas" y que cualquier efecto del pastoreo, en particular del sobrepastoreo, variará en todo el mundo, por lo que "lo importante" es tener en cuenta las condiciones locales a la hora de manejar el ganado doméstico y los herbívoros salvajes.

   Los autores también han observado que la diversidad de plantas vasculares y herbívoros se relaciona positivamente con la provisión de servicios ecosistémicos como el almacenamiento de carbono, que juega un papel fundamental en la regulación del clima.

   "Nuestros resultados destacan claramente la importancia de preservar la biodiversidad de las zonas áridas del mundo en su totalidad, no solo para conservar su capacidad de brindar servicios esenciales para las personas, sino también para mitigar el cambio climático" señala Yoann Pinguet, del Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNRS, Francia) otro de los coautores.

   Los hallazgos de este estudio son de gran relevancia para lograr una gestión más sostenible del pastoreo, así como para establecer acciones efectivas de gestión y restauración destinadas a mitigar los efectos del cambio climático y la desertificación en las zonas áridas de nuestro planeta.

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