Crece la apatía frente a pescadores furtivos en las áreas marinas protegidas

Arrecife de coral en las Islas Palau
HELIOS MARTINEZ - Archivo
Publicado 14/08/2018 17:41:38CET

MADRID, 14 Ago. (EUROPA PRESS) -

Más de la mitad de pescadores de siete países han sido testigos de pesca furtiva en áreas marinas protegidas durante el último año y la mayoría de ellos no hizo nada para evitarlo, según un estudio que observa la creciente apatía hacia el furtivismo.

El investigador Brock Bergseth, doctor en el ARC Centro de Excelencia para el estudio de los arrecifes de coral de la Universidad James Cook, ha dirigido un estudio en el que denuncia que las pesca furtiva se está extendiendo en todas las áreas marinas protegidas de todo el mundo y que los pescadores tienen potencial para mantener o quebrar la protección de ese enclave.

El equipo de investigadores estudio ha realizado encuestas a pescadores de Kenia, Tanzania, Madagascar, Indonesia, Papua Nueva Guinea, Costa Rica y Australia.

"El refuerzo de las capacidades a veces está limitada, así que los gestores están intentando animar a los pescadores a echar una mano cuando vean a alguien violando la ley. Pero hasta ahora, no hay certezas sobre el modo en el que los pescadores responden cuando son testigos de furtivismo", comenta.

Los pescadores respondieron a los investigadores que normalmente hacen de una a cuatro cosas ante esta situación: nada, enfrentarse a los furtivos, informar a las autoridades o bien, en raras excepciones, unirse a los furtivos.

"Desafortunadamente, la respuesta más común fue no hacer nada", lametna el doctor Bergseth que ha destacado que la inacción era especialmente común en la Gran Barrera de Coral de Australia, donde cerca del 80 por ciento de los pescadores respondió que no hizo nada cuando presenció furtivismo.

"Esto significa que hay una parte importante de los pescadores que podría comprometerse en la vigilancia y en la denuncia, dada la creciente preocupación por esta cuestión en la Gran Barrera de Coral", añade.

Por su parte, la coautora de la investigación Georgina Gurney ha añadido que los pescadores dieron una gran variedad de razones para su inactividad. La respuesta más común es que no hacían nada al ver furtivos porque pensaban que no era asunto suyo ni formaba parte de su responsabilidad; también porque no sabían a ciencia cierta si esa pesca era ilegal o bien por obstáculos para denunciar.

Sin embargo, en los siete países del estudio, el deseo de evitar un conflicto era la razón más común ofrecida por los pescadores para justificar su inacción.

Por tanto, los investigadores advierten el hecho de que estos furtivos son potencialmente peligrosos para estos países y admiten que la defensa del medio ambiente puede ser arriesgada pero insisten en que hay herramientas para reducir realmente estos riesgos.

La también coautora del estudio, la doctora Michele Barnses considera una mala noticia el aumento de la apatía hacia el furtivismo en áreas protegidas pero destaca que es una buena noticia que en la actualidad hay distintas herramientas y programas para alentar a los ciudadanos a denunciar este y otros crímenes que pasan por explicar a los pescadores que la pesca furtiva les perjudica de primera mano.

Bergseth concluye que equipar a los pescadores con conocimiento, recursos y responsabilidad para hacer algo será un factor decisivo que permitirá a los más jóvenes a disfrutar de los mismos recursos naturales que en la actualidad.