Comunidades Compasivas de Aragón. - FUNDACIÓN DIGNIA.
ZARAGOZA 14 Sep. (EUROPA PRESS) -
Las cinco comunidades compasivas que funcionan en Aragón se sentaron por primera vez en la misma mesa los días 3 y 4 de septiembre en Zaragoza, en el XXI Curso de Verano de Enseñanza e Investigación en Bioética, organizado por el Colegio Oficial de Médicos y la Universidad de Zaragoza bajo la dirección del doctor Rogelio Altisent.
El encuentro reunió a los responsables de ECOPAL Fraga, ECOPAL Casablanca, Teruel ConPasión, Alcañiz se Cuida y Huesca Compasiva. De ese debate salió un diagnóstico compartido: "la comunidad organizada puede detectar y acompañar a quien afronta el final de la vida, dando apoyo a su familia y prestando una ayuda trascendental a las situaciones de soledad, pero se necesita un encaje y una coordinación estable con el sistema público, tanto sociosanitario como con los centros de salud".
Los cinco programas aragoneses tienen un origen diverso. ECOPAL nació de Fundación Dignia y la Cátedra Dignia Ecosistema Paliativo de la Universidad de Zaragoza, con un protocolo cerrado que empezó a funcionar en Fraga en septiembre de 2025, en la comarca del Bajo Cinca, y en el distrito Casablanca de Zaragoza en marzo de 2026.
Teruel ConPasión lo impulsa la Asociación Española Contra el Cáncer desde 2023, con un grupo motor de catorce entidades sociales, sanitarias y comunitarias del municipio.
Huesca Compasiva, Comunidad, se apoya en una asociación ciudadana que trabaja en la capital oscense sobre tres líneas: formación, divulgación y acompañamiento. Alcañiz se Cuida es una experiencia promovida por los profesionales de cuidados paliativos de esa zona. La coincidencia en la necesidad de promover entre los ciudadanos de una cultura paliativa y de cuidados, viniendo de puntos de partida tan distintos, fue uno de los elementos más subrayados en la mesa.
SEGUNDA GENERACIÓN
Con una perspectiva mundial se pueden identificar dos grandes tipos de comunidades compasivas. Unas trabajan en la sensibilización social y en la impregnación de la sociedad con la cultura organizando actividades con los diferentes sectores sociales.
Una segunda generación además da el paso hacia la detección de casos promocionando unos cuidados de calidad como es el caso del modelo ECOPAL que trabaja con antenas de detección para identificar situaciones que de otro modo pasarían desapercibidas.
Una comunidad sensibilizada detecta escucha, observa y se transmite al radar del programa. Cuando se recibe la información por teléfono en un correo centralizados se registra el caso de forma confidencial y se organizan la respuesta cuanto antes.
A partir de ahí interviene un equipo que acude al domicilio o a la residencia y evalúa las necesidades médicas, emocionales, sociales y espirituales. Una vez objetivado el problema se promueve la activación de los recursos comunitarios ya existentes: centro de salud, servicios sociales, voluntariado, entidades del barrio. De este modo se intenta atender a las diferentes cuestiones que se han detectado: desde el tratamiento del dolor al acompañamiento del enfermo o también el apoyo de los familiares agotados.
POLÍTICAS PÚBLICAS
ECOPAL, en colaboración con la Cátedra Dignia, está desarrollando un proyecto de investigación que tiene dos objetivos: identificar y cuantificar las necesidades asistenciales en cuidados paliativos en una determinada comunidad y, por otro lado, generar evidencias científicas que permitan replicar el modelo de comunidad compasiva en otros barrios o pueblos.
El doctor Altisent, director del curso y presidente del Consejo Científico de Fundación Dignia, lo ha explicado: "se necesitan datos que sirvan para tomar decisiones de salud pública. La investigación en marcha permitirá ofrecer conocimiento científico bien fundamentado".
La legislación aragonesa reconoce desde 2011 el derecho a una muerte digna y prioriza la atención en el entorno domiciliario, pero no fija ratios de profesionales por población, ni cobertura territorial garantizada, ni financiación específica. Sin esas cifras, los programas comunitarios dependen de convenios locales y aportaciones puntuales.
Esa es la brecha que la Cátedra quiere cerrar con el diseño de investigación que presentó en el curso: un estudio híbrido de 24 meses que compara Fraga con una comarca de control y sigue a unos 80 pacientes, 80 familias y 40 profesionales, con evaluación en cuatro momentos y un cálculo del retorno social por cada euro invertido.
La referencia de coste que maneja es un ingreso hospitalario de siete días en Aragón, 5.561 euros. Un estudio publicado por comunidades compasivas australianas mostró una reducción significativa de ingresos hospitalarios, días de estancia hospitalaria y visitas al servicio de urgencias. Sus autores estimaron un ahorro económico de 500.000 dólares australianos --unos 300.000 euros-- en la atención de 100 pacientes durante 6 meses.
Mientras se resuelve el encaje institucional, los programas han abierto una vía por la que comenzar: las aulas. ECOPAL trabaja con alumnos de quinto de primaria en el colegio Santa Ana de Fraga y en el Rosa Molas de Casablanca, con un itinerario de doce sesiones de aprendizaje-servicio y un test antes y después de la intervención.
Los resultados, medidos sobre 64 alumnos de 10 y 11 años, describen a una generación que convive con la muerte sin lenguaje para hablar de ella: el 78% ya ha perdido a alguien cercano, alrededor de la mitad nunca había hablado del tema en casa ni en el colegio, y el 92% recurre a expresiones como tristeza profunda o "me costaría entenderlo" cuando se le pregunta cómo viviría la enfermedad grave de un familiar.
Al mismo tiempo, el 72% expresa el deseo de cuidar y estar presente, y el 45% de sus preguntas son existenciales, del tipo de por qué no hay cura para la muerte.
El proyecto también deja al descubierto que la necesidad no es igual en el pueblo y en la ciudad. En Fraga, el 57% de los alumnos entiende que los cuidados paliativos sirven para mejorar la calidad de vida; en Casablanca ese porcentaje baja al 27% y el resto los asocia solo al proceso de morir. El interés por aprender sobre la enfermedad grave llega al 92% en el entorno rural y al 74% en el urbano.
La disposición a ayudar, en cambio, está igualada por encima del 84% en ambos. Tras su paso por las aulas, el colegio Rosa Molas ha incorporado contenidos sobre cuidados y necesidades al final de la vida a la asignatura de ética de este curso, y ECOPAL prevé ampliar el programa a más centros a lo largo de 2026.
Aragón cuenta con dos programas en marcha bajo el modelo ECOPAL, impulsado por la Fundación Dignia junto a la Cátedra. El primero arrancó en Fraga en septiembre de 2025 y cubre la comarca del Bajo Cinca, con 15.500 habitantes. El segundo empezó en marzo de 2026 en el distrito Casablanca de Zaragoza, con unos 45.000. Entre ambos han atendido 71 casos y han formado a más de 180 personas en el primer semestre del año.