A lo largo de estos días los vecinos de Salillas de Jalón ultiman los preparativos de su fiesta medieval, que conmemora el otorgamiento de la II Carta Puebla por parte de D. Martín López de Rueda y Dña. Francisca Ximénez de Castellot. - AGUSTÍN SÁNCHEZ
SALILLAS DE JALÓN (TERUEL), 11 (EUROPA PRESS)
Salillas de Jalón volverá a viajar siete siglos atrás los próximos 15 y 16 de mayo con la celebración del 707 aniversario de su II Carta Puebla, una fiesta medieval que se ha consolidado como uno de los eventos culturales y patrimoniales más destacados de la primavera en la comarca de Valdejalón.
La localidad zaragozana, de poco menos de 400 habitantes y situada a unos 50 kilómetros de Zaragoza, recreará durante dos jornadas el momento histórico en el que el señorío de Saliellas y Casanueva pasó a manos de Don Martín López de Rueda y Doña Francisca Ximénez de Castellot, quienes impulsaron la llegada de nuevas familias moriscas para poblar y trabajar las tierras del municipio.
La conmemoración gira en torno a la II Carta Puebla otorgada en 1319, considerada la carta de población conservada más antigua de Aragón. Según ha explicado uno de los impulsores de la recreación, Agustín Sánchez, en declaraciones a Europa Press, este documento marcó "el salto" del antiguo asentamiento militar y monacal hacia un núcleo poblacional civil.
"Los hospitalarios, que eran quienes trabajaban las tierras hasta ese momento, abandonan el señorío y los nuevos señores necesitan mano de obra. Entonces otorgan la Carta Puebla a 21 familias moriscas de localidades cercanas como Calatorao, Épila o Longares para que vengan a poblar Salillas y Casanueva", ha relatado.
Sánchez ha destacado además el valor histórico y social de aquel momento, al considerar que supuso "un ejercicio de convivencia" entre las familias moriscas llegadas al municipio y los cristianos viejos que ya habitaban la zona.
La fiesta medieval coincide además con las celebraciones de Santa Quiteria, una de las festividades más importantes del municipio, lo que ha permitido consolidar una programación que combina patrimonio, recreación histórica y participación vecinal.
TODO UN PUEBLO VOLCADO EN SU HISTORIA
Uno de los rasgos más característicos de esta celebración es precisamente la implicación de prácticamente todo el municipio. Vecinos y familias participan tanto en la organización como en las recreaciones y ambientación de las calles.
"Entre los 300 y pico habitantes lo guisamos y lo comemos todo", ha resumido Sánchez, quien ha subrayado que las representaciones históricas están interpretadas íntegramente por vecinos aficionados.
"Las recreaciones sorprenden muchísimo a la gente porque, aunque todo es muy artesanal y hecho desde el pueblo, el nivel es bastante alto", ha asegurado.
El propio Sánchez encarna durante la representación al comendador hospitalario encargado de vender el señorío a Don Martín y Doña Francisca. La escena principal del viernes recreará precisamente 'La venta de los Hospitalarios', momento en el que se entregan simbólicamente las llaves de la villa y se cambia el pendón hospitalario por el de los nuevos señores de Urrea.
Las representaciones llevan meses preparándose. "Conforme avanzan las ediciones necesitas menos ensayos porque los papeles se mantienen, pero llevamos alrededor de tres meses preparando todo y unas cinco o seis semanas trabajando la coreografía y la puesta en escena", ha explicado.
La implicación vecinal también se refleja en la ambientación del casco urbano. Muchas familias montan jaimas y campamentos medievales decorados por ellos mismos, mientras las calles se llenan de telas, pendones y adornos elaborados artesanalmente.
Durante los primeros años de la fiesta, incluso se organizaron talleres de confección de vestimenta medieval con recreacionistas especializados para enseñar a los vecinos cómo elaborar trajes acordes con la época.
MERCADO MEDIEVAL, OFICIOS Y VISITAS GUIADAS
La programación arrancará el viernes por la noche con una verbena medieval y continuará con la primera gran recreación histórica. El sábado será el día central de la celebración con la apertura del mercado medieval y las actividades culturales y familiares.
A partir de las 10.00 horas se cerrará el acceso de vehículos al casco urbano y el pueblo quedará completamente transformado en una villa medieval.
Este año, además, la cita alcanzará un récord de participación con 19 puestos instalados dentro del mercado, integrados entre las calles y campamentos del municipio para reforzar la sensación de inmersión histórica.
"Intentamos que no haya una zona separada de mercado y otra de actividades, sino que todo forme parte del mismo ambiente medieval", ha indicado Sánchez.
Como novedad, la edición de este año incorporará también exhibiciones de antiguos oficios artesanales, con demostraciones de fragua, cerámica, cuero y otros trabajos tradicionales.
La programación incluirá además actividades infantiles, música, animación de calle y visitas guiadas al Torreón mudéjar y a la iglesia de la localidad, dos de los principales elementos patrimoniales de Salillas de Jalón.
El acto central llegará el sábado a las 18.30 horas con la recreación del otorgamiento de la II Carta Puebla, momento que constituye el eje principal de toda la celebración.
UNA FIESTA CONSOLIDADA EN LA PRIMAVERA ARAGONESA
Tras seis ediciones, la fiesta medieval se ha consolidado como una de las citas culturales más reconocidas de la comarca y continúa creciendo en número de visitantes.
"Cada año detectamos más gente de fuera. Hay visitantes que vienen desde Zaragoza o incluso de fuera de Aragón porque lo han visto en redes sociales o por recomendaciones", ha remarcado Sánchez.
La organización reconoce que el crecimiento ha sido posible gracias al trabajo conjunto de la Comisión de Fiestas, la Asociación Cultural Saliellas y la implicación de todo el pueblo, además del apoyo institucional de la Diputación Provincial de Zaragoza y la Comarca de Valdejalón.
"Estamos contentos con el camino recorrido hasta ahora. La fiesta se ha consolidado y cada vez más gente pregunta cuándo son las medievales para poder venir", ha afirmado.
Más allá de la celebración, el objetivo principal sigue siendo reivindicar y difundir la historia y el patrimonio del municipio, especialmente el valor de su Torreón mudéjar y de la II Carta Puebla como elementos fundamentales de la identidad local. "Es una manera de poner en valor nuestra historia, nuestro patrimonio y nuestras tradiciones", ha concluido Sánchez.