El Tumbo Legionense, "verdadero guardián" de la memoria eclesiástica leonesa, regresa a la Catedral tras su restauración

El vicepresidente primero de la Junta, Carlos Pollán (centro izquierda), en el acto de entrega del 'Tumbo Legionense' en la Catedral de León.
El vicepresidente primero de la Junta, Carlos Pollán (centro izquierda), en el acto de entrega del 'Tumbo Legionense' en la Catedral de León. - EUROPA PRESS
Europa Press Castilla y León
Publicado: miércoles, 9 septiembre 2026 14:53

LEÓN 9 Sep. (EUROPA PRESS) -

El 'Tumbo Legionense' de la Catedral de León, manuscrito del siglo XII con documentos de entre los años 894 y 117 y "verdadero guardián" de la memoria de la Iglesia leonesa, ha regresado este miércoles a la Pulchra Leonina tras su restauración, realizada en el Centro de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Castilla y León desde junio de 2024.

La intervención llevada a cabo ha sido fruto del acuerdo de colaboración alcanzado con el Cabildo Catedralicio para la conservación de la documentación medieval de su archivo. Las labores llevadas a cabo en el también conocido como 'códice 11' del archivo ha contado con un presupuesto aproximado de 37.500 euros.

Su periodo prolongado de restauración se ha debido al voluminoso formato, sus características específicas y el estado de conservación en el que se encontraba el códice, un testimonio fundamental de la organización administrativa y archivística de la catedral leonesa durante el siglo XII.

Este manuscrito, de 475 folios, es una compilación de 1.015 documentos que abarcan un periodo de casi 300 años, desde el año 894 hasta 1171. A lo largo de sus páginas se recogen copias de testamentos, privilegios y donaciones que justifican la propiedad de tierras y la posesión de derechos y rentas por parte de la catedral.

El vicepresidente primero y consejero de Desregulación, Familia y Ayudas Sociales, Carlos Pollán, ha participado en el acto de entrega acompañado por el obispo de León, Luis Ángel de las Heras; el delegado territorial de la Junta en León, Eduardo Diego y el alcalde de León, José Antonio Diez.

PRÓXIMAS ACTUACIONES, EN ESTUDIO

Durante el acto celebrado en la Pulchra Leonina, Carlos Pollán ha explicado que la entrega del 'Tumbo Legionense' se une a la restauración de la 'Nodicia de kesos' y la 'Donación del Rey' y en la actualidad se estudia conjuntamente con el Archivo Catedralicio cuál será el próximo documento que se va a restaurar, para lo que se atenderá a diversos criterios como el estado de conservación, el valor documental del códice y las características de la intervención.

Al respecto, el vicepresidente de la Junta ha resaltado la colaboración con la Iglesia en Castilla y León, dado el "abundantísimo legado patrimonial de carácter religioso existente" en la Comunidad. Además, ha puesto en valor el "magnífico trabajo" desarrollado por los técnicos, al mismo tiempo que ha agradecido al Cabildo de la Catedral su continuo cuidado de esta Seo, así como de los bienes que alberga.

Por su parte, el obispo de León ha destacado que la restauración del manuscrito ha supuesto devolverle "su mejor esencia" y ha puesto de manifiesto que no solo se trata de una pieza "excepcional" por su antigüedad y sus características materiales, sino que, con más de 900 años, ha preservado más de 800 documentos que sin él se habrían perdido. "Es, por tanto, un verdadero guardián de la memoria de la Iglesia de León y, por tanto, de una parte fundamental de la historia leonesa", ha recalcado.

Asimismo, ha apuntado que el 'Tumbo Legionense' regresa a la Catedral de León "amorosamente restaurado", lo que le permitirá poder seguir cumpliendo la misión que ha desempeñado durante nueve siglos de conservar la memoria recibida y transmitirla a generaciones futuras.

INTERVENCIÓN

El proceso se ha centrado en el respeto absoluto del documento y de todos los elementos que forman parte de su integridad junto a la realización de las intervenciones imprescindibles para estabilizar su conservación. Para ello se ha procedido a la utilización, para su consolidación y reintegración, de materiales estables de calidad probada, reconocida y que sean reversibles, fácilmente eliminables, de manera que no modifiquen ni interfieran o alteren la originalidad del manuscrito, según ha explicado durante el acto la representante del Centro de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Castilla y León Paloma Castresana.

La intervención se ha realizado a partir de la metodología de trabajo y criterios de conservación del Centro de Conservación y Restauración de Bienes Culturales, basada en el acercamiento metodológico, científico y multidisciplinar a las obras, en la que participan las diferentes áreas técnicas del Centro y su personal especializado.

Las labores de restauración del manuscrito partieron de estudios preliminares y el conocimiento exhaustivo de los materiales constitutivos, causas de alteraciones y patologías. Se tomaron micromuestras de tintas y elementos de la encuadernación que fueron sido analizadas y se llevó a cabo un estudio fotográfico de todo el proceso.

LABORES DE LIMPIEZA Y TRATANIENTOS

Posteriormente se efectuaron trabajos de limpieza, desmontaje del volumen, tratamientos de las hojas de pergamino de manera individualizada mediante desinfección, estabilización higroscópica y reintegración de desgarros y zonas perdidas del soporte con injertos de pergamino.

De esa forma, se ha mantenido y conservado la encuadernación no coetánea, ya que forma parte de su integridad como documento testimonial de su historia, y se ha dotado a la caja del archivo de la Catedral que guarda el Tumbo de elementos de protección, amortiguadores de vibraciones y movimientos internos que aseguran la instalación correcta del libro ante traslados y lugar de depósito.

REDACTADO ANTES DE 1124

El 'Tumbo Legionense' constituye el testimonio más valioso de la organización archivística de la seo leonesa en el primer tercio del siglo XII. Aunque carece de indicación explicita de autor y fecha de composición, estudios y trabajos de investigación por J. M. Fernández Catón han demostrado que fue redactado antes de 1124 bajo el encargo del obispo Diego con la finalidad de "optimizar la gestión administrativa y unificar el panorama gráfico" y con la recopilación en un solo libro de los diplomas cuyos títulos de propiedad justifican la posesión de tierras, derechos y rentas.

Además, fue redactado por un escriba que hacía uso de la letra carolina y copió "cuidadosamente" los diplomas sin alterar el contenido de los originales sobre folios de pergamino, además de emplear tinta negra en los textos y roja para los epígrafes y algunas iniciales.

El resultado es un voluminoso manuscrito compuesto por 475 folios con unas dimensiones de 220x315 milímetros y 125 milímetros de grueso aproximadamente y que a mediados del siglo XIX se le añadió al final un índice alfabético de nombres, lugares y materias copiado del que formó el archivero Francisco Gallego (ACL. 1818) y fue en ese momento cuando se realizó la encuadernación "no coetánea" formada por tapas sueltas de pasta española.

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