MADRID, 28 Jun. (CHANCE) -
Apartada de la vida pública desde el año 2010 a causa del alzheimer que padecía, Carmen Sevilla falleció este martes a los 92 años, dejando un poco huérfanos al mundo de la canción, de la interpretación y de la televisión. A pesar de ser una de las figuras artísticas más populares y queridas de nuestro país, el público, sus amigos y sus compañeros de profesión no podrán darle su último adiós.
Su único hijo, Augusto Algueró, ha decidido que la despedida de su madre sea tan discreta como sus últimos años de vida, y Carmen Sevilla no tendrá capilla ardiente ni funeral público. "Nos despediremos de ella de una manera íntima y familiar. Sé que vais a respetar nuestra voluntad, tal y como habéis hecho hasta el momento. Agradecemos muchísimo vuestra comprensión y todo vuestro cariño" ha revelado el compositor en un comunicado remitido esta mañana.
Sin embargo, Marcos García Montes no ha dudado en acercarse al tanatorio de Pozuelo de Alarcón -donde se encuentran los restos mortales de la actriz, que serán incinerados en las próximas horas- para intentar dar su último adiós personalmente a la que fue su clienta y gran amiga: "He venido porque soy el abogado de toda la vida de ella y de Vicente Patuel y amigo personal de ella. Antes de que ingresara en la residencia la veía habitualmente todas las semanas" ha explicado, recordando a Carmen como "una buena mujer, muy llana, transparente. No tenía careta, era como era, conmigo cariñosísima". "Cuando murió Vicente pegó un bajón y tenía un duelo tremendo porque Vicente y ella eran uña y carne. Yo recuerdo estar con ellos muchísimas veces y almorzar y fantástico" ha explicado.
Al ser preguntado por la decisión de Augusto de que no haya capilla ardiente, el abogado no disimula su disgusto: "Yo no tengo nada que decir, lo que está claro es que ella es una persona a la que todos le tenemos cariño y me imagino que a ella le hubiera gustado que el pueblo, que era lo más importante y los que la querían a muerte, pues se despidieran de ella. Me parece que es una figura no española, sino mundial, a la que todos tenemos que reconocer como Antoñita Abad o Sara Montiel, posiblemente las mujeres del cine español más conocidas y reconocidas mundialmente".
"Es imposible hablar con Augusto. Cuando no te contestan dos veces yo sé que ella mentalmente está preocupada por mi como también está preocupada mi cliente y amiga Concha Velasco, y sin embargo con los hijos de Concha magníficamente bien. Hablo con ellos me indican como está y bien, está bien" ha añadido, convencido de que a Carmen, ya enferma, le hubiese agustado que tanto él como Agustín Bravo "fuéramos a verla". "Pero nadie nos informaba de nada y hace años que estábamos desconectados" se lamenta.
Sin confirmar si comparte la indigación de algunos amigos de Carmen por no poder despedirse de ella, y asegurando que no ha podido ver a su hijo "porque no hay nadie ahí dentro" (del tanatorio), García Montes prefiere quedarse con que "ella era una buena mujer, que nos queríamos y que como clienta magnífica y como persona mejor todavía". "Yo no puedo hablar más, cada uno que asuma sus responsabilidades" ha concluido, en lo que parece una clara referencia a Augusto.
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