¿Hay estrellas intrusas en La Vía Láctea?

Actualizado 10/06/2009 12:35:46 CET

MADRID, 10 Jun. (EUROPA PRESS) -

Las estrellas de un tipo recién descubierto, denominadas subenanas ultrafrías, siguen recorridos que son muy distintos a los de las estrellas típicas en la Vía Láctea, según un estudio del Instituto de Tecnología de Massachusetts. Una de estas extrañas estrellas podría en realidad haberse originado en otra galaxia. Los resultados del estudio se han hecho públicos durante la reunión de la Sociedad Astronómica Americana que se celebra en Pasadena (Estados Unidos).

El resultado del trabajo dirigido por Adam Burgasser y John Bochanski aclara el origen de estas estrellas y podría proporcionar nuevos detalles sobre los tipos de estrellas que la Vía Láctea ha adquirido de otras galaxias.

Las subenanas ultrafrías fueron identificadas por primera vez como una clase única de estrellas en el año 2003 y se distinguen por sus extremadamente bajas temperaturas y sus bajas concentraciones de elementos distintos al hidrógeno y al helio. Se encuentran en la última posición del rango de las estrellas y algunas son tan pequeñas que están muy cercanas a ser enanas marrones, objetos similares a los planetas. Sólo se conocen en la actualidad unas pocas docenas de subenanas ultrafrías ya que son muy apagadas, hasta 10.000 veces más débiles que el Sol, y extremadamente raras.

Burgasser se sintió atraído por los rápidos movimientos de las subenanas ultrafrías, que pasan al Sol a velocidades excepcionales. "La mayoría de estrellas cercanas viajan más o menos al mismo ritmo que el Sol, trazando órbitas circulares alrededor del centro de la Vía Láctea una vez cada 250 millones de años", explica Burgasser. Las subenanas ultrafrías parecen pasar a velocidades de hasta 500 kilómetros por segundo.

Los investigadores recopilaron medidas de las posiciones, distancias y movimientos de aproximadamente dos docenas de estas estrellas. Después utilizaron las medidas para calcular las órbitas de las subenanas mediante un código numérico desarrollado para estudiar las colisiones galácticas. A pesar de realizar cálculos similares de otros tipos de estrellas de baja masa, estas órbitas no tenían nada que ver con lo que los astrónomos habían visto antes.

Los cálculos mostraron una diversidad inesperada entre las órbitas de las subenanas ultrafrías. Algunas se hundían en el centro de la Vía Láctea en recorridos excéntricos similares a los de los cometas y otras iban despacio en lazos descendentes alejados de la órbita del Sol. A diferencia de muchas de las estrellas cercanas, la mayoría de las subenanas ultrafrías pasaban una gran cantidad de tiempo a miles de años luz por encima o por debajo del disco de la Vía Láctea.

Los cálculos de las órbitas confirman que todas las subenanas ultrafrías forman parte del halo de la Vía Láctea, una población dispersa amplia de estrellas que probablemente se formaron en un pasado lejano de la Vía Láctea. Sin embargo, una de las subenanas, una estrella llamada 2MASS 1227-0447 en la constelación de Virgo, tiene una órbita que indica que podría haber tenido un linaje muy diferente y probablemente extragaláctico.

"Nuestros cálculos muestran que esta subenana viaja hasta unos 200.000 años luz alejada del centro de la galaxia, casi 10 veces más lejos que el Sol", explica Bochanski. Este recorrido se aleja incluso de los vecinos galácticos más cercanos de la Vía Láctea, lo que sugiere que esta subenana podría haberse originado en otro sitio.

"Según el tamaño de su órbita de mil millones de años y la dirección de su movimiento, especulamos que 2MASS 1227-0447 podría proceder de otra galaxia más pequeña que en algún momento estuvo demasiado cerca de la Vía Láctea y terminó desecha por las fuerzas gravitacionales", explica Bochanksi.

Los astrónomos han identificado previamente flujos de estrellas en la Vía Láctea que se originaron en galaxias vecinas pero todas eran estrellas gigantes rojas, masivas y distantes. La subenana ultrafría identificada por el equipo de Burgasser es la primera estrella de baja masa cercana descubierta en una trayectoria de este tipo.

"Si podemos identificar con qué flujo está asociada esta estrella o de qué galaxia enana procede, podríamos descubrir más sobre los tipos de estrellas que se acumularon en el halo de la Vía Láctea a lo largo de los pasados 10.000 millones de años", concluye Burgasser.