Actualizado 05/09/2017 18:16 CET

¿Es la materia orgánica de los cometas previa al sistema solar?

Cometa 67P/CG
ESA

   MADRID, 5 Sep. (EUROPA PRESS) -

   La materia orgánica descubierta masivamente en el núcleo del cometa 67P/CG por la sonda Rosetta no procedería del momento de la formación del sistema solar, sino antes, en el espacio interestelar.

   Esta es la teoría presentada por dos investigadores franceses, en un artículo publicado el 31 de agosto de 2017 en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.

   Finalizada en septiembre de 2016, la misión Rosetta de la ESA reveló que la materia orgánica representa casi el 40% de la masa del cometa 67P Churyumov-Gerasimenko.

   Compuesto de moléculas basadas en carbono, hidrógeno, nitrógeno y oxígeno, componentes básicos de la vida tal como la conocemos en la Tierra. Pero esta materia orgánica encontrada en masa no habría sido fabricada en el momento de la formación del sistema solar, sino mucho antes, en el medio interestelar.

   Según los investigadores Jean-Loup Bertaux y Rosine Lallement, del Centro Nacional de Investigaciòn Científica (CNRS) de Francia, gran parte de esta materia orgánica cometaria ya sería bien conocida por los astrónomos.

   En los últimos 70 años, el análisis del espectro de la luz de las estrellas ha mostrado absorciones desconocidas en todo el medio interestelar a longitudes de onda muy precisas: bandas interestelares difusas (DIB), atribuidas a moléculas orgánicas complejas, que constituiría "el mayor reservorio conocido de materia orgánica en el universo", según el astrofísico estadounidense Theodore Snow, informa el CNRS en un comunicado.

   Esta materia orgánica interestelar es generalmente proporcional a la materia interestelar en su conjunto, excepto en el caso de una nube muy densa, como una nebulosa proto-solar: en el núcleo de la nebulosa, donde la materia es aún más densa, la DIB disminuye. Es un signo de que las moléculas orgánicas que causan la DIB desaparecen, por aglutinación entre sí. Una vez pegadas, ya no pueden absorber tanto como cuando flotan libremente en el espacio.

   Este tipo de nebulosa primitiva termina formando, por contracción, un sistema solar como el nuestro, compuesto de planetas... y cometas. Desde la misión Rosetta, sabemos que los núcleos de los cometas se han formado por acreción jerárquica en la nebulosa: los pequeños granos se han unido para formar granos más grandes, que a su vez se aglomeran y alcanzan el tamaño de un núcleo de cometa.

   Las moléculas orgánicas que causan los DIB en las nebulosas primitivas probablemente no fueron destruidas, sino que podrían formar parte de los granos que constituyen los núcleos cometarios, donde todavía están 4.600 millones de años después. Una misión espacial de retorno de muestras para analizar la materia orgánica de un cometa en el laboratorio revelaría la naturaleza exacta de esta misteriosa materia interestelar responsable de las absorciones señaladas a las estrellas.

   Si la materia orgánica de los cometas ha sido efectivamente fabricada en el medio interestelar y ha sido capaz de desempeñar un papel en la aparición de la vida en la Tierra tal como los científicos la imaginan hoy en día, llegarían a un gran número de otros planetas en nuestra galaxia y podrían generar la vida allí también.