No hay grandes cavernas en el interior del cometa 67P

Publicado 04/02/2016 14:03:04CET
Cometa 67P
ESA

   MADRID, 4 Feb. (EUROPA PRESS) -

   No hay grandes cavernas en el interior del cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko. La misión Rosetta de la ESA ha realizado mediciones que lo demuestran claramente, resovliendo un misterio de muchos años.

   Los cometas son restos de hielo que quedaron de la formación de los planetas hace 4.600 millones de años. Un total de ocho cometas han sido visitados por naves espacial y, gracias a estas misiones, hemos construido una imagen de las propiedades básicas de estas cápsulas del tiempo cósmico. Aunque se han contestado algunas preguntas, otras se han planteado.

   Los cometas son conocidos por ser una mezcla de polvo y hielo, y si ésta fuera totalmente compacta, serían más pesados que el agua. Sin embargo, las mediciones anteriores han demostrado que algunos de ellos tienen densidades extremadamente bajas, mucho más bajas que la del hielo de agua. La baja densidad implica que los cometas deben ser altamente porosos.

   Pero ¿está porosidad se debe a profundas oquedades en el interior del cometa o se trata de una estructura de baja densidad más homogénea?

   En un nuevo estudio, publicado en la revista Nature, un equipo dirigido por Martin Pätzold, del Rheinische Institut für Umweltforschung en la Universidad de Colonia, Alemania, ha demostrado que el cometa 67P / Churyumov-Gerasimenko es también un objeto de baja densidad, pero han sido capaces de descartar un interior cavernoso.

   La explicación más razonable es, entonces, que la porosidad del cometa debe ser una propiedad intrínseca de las partículas de polvo mezcladas con hielo que conforman el interior. De hecho, las mediciones de naves espaciales anteriores habían demostrado que el polvo del cometa no es típicamente un sólido compactado, sino más bien un agregado 'esponjoso', dando a las partículas de polvo alta porosidad y baja densidad.

   El equipo de ätzold hizo su descubrimiento utilizando el Experimento Científico de Radio (RSI) para estudiar la forma en que el orbitador Rosetta es arrastrado por la gravedad del cometa, que se genera por su masa.

   El efecto de la gravedad sobre el movimiento de Rosetta se mide por cambios en la frecuencia de las señales de la sonda cuando se reciben en la Tierra. Es una manifestación del efecto Doppler, producido cada vez que hay un movimiento entre una fuente y un observador, y es el mismo efecto que hace que las sirenas de los vehículos de emergencia para cambiar de tono a medida que pasan, informa la ESA en un comunicado.

   En este caso, se analizaron las variaciones en las señales recibidas para dar una imagen del campo de gravedad a través del cometa. Grandes cavernas internas habrían sido reveladas por una caída sustancial en la aceleración. La misión Rosetta de la ESA es el primero en realizar esta medición difícil en un cometa.

Para leer más