Archivo - Turistas en el Parque Güell de Barcelona. - EVANEOS - Archivo
MADRID 21 Oct. (EUROPA PRESS) -
España debe dejar de medir el éxito del turismo internacional casi exclusivamente por el número de visitantes y avanzar hacia un modelo que prime la calidad, el valor añadido y la sostenibilidad de los destinos, según la principal conclusión de una nota técnica elaborada por el profesor de la Universidad CEU San Pablo y de IE Business School, Rafael Pampillón, para el Club de Exportadores e Inversores Españoles.
A su juicio, en un contexto de llegadas récord de turistas en España durante 2025, se evidencian los desafíos de un modelo sometido a una presión creciente en determinados territorios, especialmente en el acceso a la vivienda, la disponibilidad de agua y la capacidad de las infraestructuras y los servicios públicos.
"El verdadero reto no es seguir batiendo récords de visitantes, sino generar más valor añadido, mejorar la productividad y elevar la calidad del destino. España debe competir no solo por la cantidad de turistas, sino también por el valor económico que aporta cada visitante", ha sostenido Pampillón.
En concreto, la nota técnica, titulada 'La apuesta por la calidad de las exportaciones de servicios turísticos en España', identifica un total de cuatro factores que condicionan la capacidad del sector para seguir creciendo. El primero de ellos es la concentración territorial y estacional, mientras que también ha apuntado a la presión sobre la vivienda, junto con la capacidad de las infraestructuras y los servicios públicos. El último factor es el relativo al reto de elevar elevar el valor generado por la actividad turística.
Para responder a estos desafíos, Pampillón ha propuesto revisar los indicadores con los que se evalúa la política turística, junto al número de llegadas, como es el gasto total y por turista, el valor añadido, la estancia media, la desestacionalización, la distribución territorial de la demanda, así como el impacto sobre la vivienda y los recursos naturales.
Concretamente, las medidas pasan por modular las licencias y las densidades de alojamiento turístico en las zonas con mercados residenciales tensionados, así como estudiar tasas turísticas finalistas que contribuyan a financiar las infraestructuras y los servicios públicos vinculados a la actividad.
Por último, desde el documento defiende, asimismo, en ampliar la oferta hacia segmentos de mayor valor añadido y menor presión territorial, como el turismo cultural, gastronómico, deportivo, idiomático, de naturaleza, de congresos, de salud y bienestar o de larga estancia. Además, esta diversificación debe acompañarse de una distribución más equilibrada de la actividad.
En cuanto a los mercados emisores, mantener la posición de España en mercados consolidados como Reino Unido, Francia y Alemania es una de las recomendaciones de Pampillón, al tiempo que ha destacado el refuerzo de su presencia en Estados Unidos, Canadá y determinados mercados asiáticos, además de captar segmentos prémium europeos.