Comercio Justo como instrumento para combatir la pobreza

El Comercio Justo contribuye a reducir la pobreza y a avanzar hacia la consecuci
CJ
Publicado 20/02/2019 13:02:26CET

   MADRID, 20 Feb. (EUROPA PRESS) -

   El Comercio Justo contribuye a reducir la pobreza y, por tanto, a avanzar hacia el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) establecidos por Naciones Unidas, según se desprende del informe 'El Comercio Justo y la erradicación de la pobreza. El caso de Bangladesh', publicado por la Coordinadora Estatal de Comercio Justo y publicado este 20 de febrero, con motivo del Día Mundial de la Justicia Social.

   Como ejemplo de ello, el estudio analiza los beneficios que el Comercio Justo genera para las mujeres de la organización artesana BaSE, de Bangladesh, que se dedican a la producción de cestas de yute, artículos de textil, decoración y calzado.

   Así, sus trabajadores y trabajadoras, organizados en 17 grupos de producción en distintas zonas del país, obtienen una remuneración de unos 10.000 takas (unos 4,40 dólares al día), lo que les permite mantener una vida digna y que supone el doble del salario mínimo legal en el país, fijado en 5.000 takas (1,80 euros al día), según destacan los autores del informe que añaden que BaSE facilita a las trabajadoras servicios básicos como salud, educación o créditos.

   El estudio denuncia que en Bangladesh --un país con un 40% de su población en la pobreza--, pese al aumento de la exportación de textil (que supone el 80% de sus exportaciones totales), la pobreza no se ha reducido en la misma medida, entre otros factores, porque el crecimiento se ha hecho en base a competir en bajos salarios y con escasas inspecciones laborales.

   De ahí la importancia del papel del Comercio Justo, como se destaca en el informe, en el que se recuerda que el precio mínimo o el salario mínimo en Comercio Justo se fija en función del coste de la vida en el contexto en que estén las familias. En todo el mundo existen más de 1.500 organizaciones productoras de Comercio Justo, entre las que hay una gran diversidad.

   Algunas de ellas, como BaSE (que desde 1999 pertenece a la Organización Mundial del Comercio Justo) trabajan con personas en situación de especial vulnerabilidad.

   El Comercio Justo se basa en criterios como las condiciones de trabajo dignas y seguras, el pago de un salario adecuado y de un precio justo por la producción, y asegurar la ausencia de explotación laboral infantil. Otro de los principios fundamentales es la igualdad de género, favoreciendo una igual remuneración para hombres y mujeres ante las mismas tareas, y fomentando su presencia en órganos de decisión.

   El Comercio Justo también establece la necesidad del cuidado del medio ambiente en los procesos de producción. En la actualidad, según Naciones Unidas, más de 800 millones de personas viven en la pobreza, entendiendo como tal a quienes cuentan con menos de 1,25 dólares al día. Además, muchas carecen de acceso a alimentos, agua potable o saneamiento adecuados

LAS CARAS DE LA POBREZA

   El estudio también analiza "la realidad compleja" de la pobreza, "consecuencia de múltiples causas y que ofrece distintas caras". Una de las más evidentes, el hambre, ha crecido en los últimos tres años: actualmente afecta a una de cada nueve personas en el mundo. Mientras, la pobreza extrema afecta al 11% de la población mundial.

   Otra de las caras de la pobreza es la precariedad laboral. La OIT calcula que casi un tercio de la clase trabajadora mundial vive en la pobreza, es decir, personas que teniendo un empleo no pueden cubrir sus necesidades básicas, una realidad que sufren de manera especial a las mujeres.

   En todo el mundo, las mujeres registran un Índice de Desarrollo Humano más bajo que los hombres. Mientras, la brecha salarial de género en todo el mundo --la diferencia media entre el salario que cobran los hombres y las mujeres por hora en un país-- se sitúa en el 23%.

   Por otro lado, el 74% de las personas que viven en la pobreza sufren de forma directa los efectos de la degradación de la tierra.