Actualizado 19/06/2024 16:13

Andalucía fija "al menos" media hora tres días a la semana para fomentar la solución de problemas matemáticos

Archivo - La Consejera de Desarrollo Educativo y Formación Profesional, Patricia del Pozo, en una visita Al colegio Blas Infante de Alcalá de Guadaíra, en Sevilla.
Archivo - La Consejera de Desarrollo Educativo y Formación Profesional, Patricia del Pozo, en una visita Al colegio Blas Infante de Alcalá de Guadaíra, en Sevilla. - Rocío Ruz - Europa Press - Archivo

SEVILLA, 19 Jun. (EUROPA PRESS) -

La Consejería de Desarrollo Educativo y Formación Profesional de la Junta de Andalucía ha publicado unas instrucciones con las medidas para fomentar el razonamiento matemático a través del planteamiento y resolución de retos y problemas en Infantil, Primaria y Educación Secundaria Obligatoria (ESO). En dichas instrucciones, se fija, entre otras medidas, que en Primaria y ESO "cada semana se establecerá un tiempo definido en el horario" para "sistematizar la resolución de retos y problemas".

Ese tiempo "deberá distribuirse en tres días distintos con una duración de, al menos, 30 minutos cada uno". Así aparece recogido en el documento consultado por Europa Press. Se trata de una medida que forma parte de la estrategia de la Consejería para mejorar los resultados académicos en Matemáticas y que incluye también un aumento de la carga lectiva de esta materia en el currículum andaluz, que ha entrado en vigor en este curso.

En el segundo ciclo de Educación Infantil, "la dedicación a la resolución de retos y problemas se hará de forma integrada en el desarrollo de las diferentes áreas o ámbitos de experiencia". Dicho tiempo "se dedicará a la resolución de una o varias situaciones problemáticas en las que se siga la secuencia establecida para la interpretación del problema y análisis de las preguntas planteadas, aplicación de estrategias de análisis y resolución, comunicación y discusión de los resultados, poniendo el foco de esta forma en los procesos de razonamiento y resolución creatva de problemas".

La Consejería que dirige Patricia del Pozo argumenta en las instrucciones que la resolución de problemas "debe contribuir a fomentar en el alumnado una actitud positiva hacia las Matemáticas. Ésta se logra cuando el alumnado se siente capacitado para la aplicación de procesos de razonamiento lógico y resolución de problemas, lo que se logra dedicando tiempo y esfuerzo pero también en ambientes que propicien la seguridad necesaria para afrontar estos aprendizajes".

En las orientaciones didácticas y metodológicas generales, la Junta defiende que es "imprescindible dedicar el tiempo que sea necesario para leer adecuadamente los enunciados con un ritmo y una entonación facilitadora, aclarando conceptos, nuevos léxicos, utilizando sinónimos, fragmentando las partes del enunciado, diferenciando las preguntas del mismo y sustituyéndolas por otras si fuera necesario para saber identificar y diferenciar la información relevante y qué operaciones son necesarias realizar".

Por ello, Desarrollo Educativo propone utilizar "una plantilla adaptada a la estructura de cada tipo de problema y al nivel educativo del alumnado, donde se volcará la información extraída del enunciado: preguntas por orden cronológico, datos organizados, claves semánticas que faciliten la identificación de las operaciones necesarias a realizar y en qué orden, comprobación de la lógica y coherencia del resultado y explicación del mismo". Es "conveniente", entiende la Junta, usar textos matemáticos "de distinta naturaleza", como tablas de datos, gráficas, etiquetas, tickets de compra, presupuestos, facturas, recetas de cocina, croquis, mapas y escalas, entre otras herramientas.

La Consejería apunta en las instrucciones a que hay que "poner el acento en la comprensión por encima del mero uso de algoritmos". No obstante, sí apuesta por el cálculo mental porque "dicha automatización, que evitará el error mejorando la eficiencia, se conseguirá únicamente su se trabaja de forma planificada, sistemática y progresiva durante todas las semanas lectivas del curso a través de un diseño coordinado de manera gradual, en progresión de dificultad a lo largo de cada etapa educativa". Así, aboga por un "tiempo fijo" para el cálculo mental, "al menos, dos o tres veces por semana a modo de rutina, siendo ambas opciones complementarias y no excluyentes, más bien recomendables".