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MADRID 24 Sep. (EUROPA PRESS) -
El Colegio de la Abogacía de Madrid (ICAM) ha advertido este jueves de que la irrupción de la inteligencia artificial en el sector jurídico obligará a redefinir el valor del abogado y los modelos de prestación de servicios, al tiempo que puede ampliar la brecha entre grandes despachos y profesionales que ejercen de forma individual o en pequeñas firmas.
Así lo han señalado el decano del ICAM, Eugenio Ribón, y expertos del sector durante el I Foro Tecnológico del Colegio, donde han defendido incorporar estas herramientas sin menoscabar el criterio profesional, la independencia, el secreto profesional y la relación de confianza con el cliente.
"El debate, por tanto, ya no es si la inteligencia artificial llegará a la abogacía. Ya ha llegado. La cuestión es qué vamos a hacer nosotros con ella", ha afirmado el decano del ICAM, Eugenio Ribón, durante la inauguración del Foro celebrado bajo el lema 'El futuro de la abogacía empieza aquí'.
El encuentro ha contado con la participación de Alejandro Touriño, socio director de ECIJA y presidente de la Sección TIC del ICAM; Moisés Barrio, letrado del Consejo de Estado y profesor de Derecho Digital en la Universidad Carlos III de Madrid; David Hurtado, Innovation Lead en Microsoft España; Eladio Alcázar, Head of Justicia en NTT DATA IBBIOL; y Laura Barrios, subdirectora del Grupo Tirant Lo Blanch.
Para Ribón, la tecnología puede multiplicar las capacidades de los profesionales, pero no sustituir aquello que constituye el núcleo de su responsabilidad. "Hay algo que no puede asumir por nosotros: el criterio profesional", ha señalado, junto a elementos como la estrategia, la responsabilidad, la relación de confianza con el cliente, la independencia, el secreto profesional o la defensa.
"Crecer no significa renunciar a aquello que somos. Significa incorporar nuevas capacidades sin perder nuestros principios", ha resumido el decano.
EL RIESGO DE UNA NUEVA BRECHA TECNOLÓGICA
Junto a la preservación de ese espacio propiamente profesional, Ribón ha situado otro desafío en el centro del debate: quién podrá beneficiarse de la transformación tecnológica y en qué condiciones.
"No podemos construir un futuro en el que solo los grandes despachos tengan acceso a las mejores herramientas, a la formación o al conocimiento necesario para utilizarlas", ha advertido.
Precisamente sobre ese riesgo profundizó Alejandro Touriño, quien sostuvo que, lejos de reducir necesariamente las diferencias existentes, "la tecnología agrava la diferencia". "A mi juicio sí existe una brecha, porque creo que el que tiene capacidad económica y organizacional para poner en marcha y jugar con las herramientas, con las mejores herramientas de mercado, tiene una ventaja competitiva enorme frente al que no", explicó. Para Touriño, la brecha no depende únicamente de poder asumir el precio de una licencia.
El verdadero salto reside también en la capacidad de transformar la organización, integrar las herramientas en los procesos de trabajo y disponer de información y conocimiento acumulado que no está igualmente al alcance de todos.
NUEVOS SERVICIOS Y NUEVOS PERFILES
Ese cambio organizativo llevará aparejada, a su parecer, una transformación más profunda del propio modelo de negocio jurídico. El reto ya no consiste únicamente en determinar qué tareas realiza un abogado, sino en revisar qué ofrece al cliente, cómo entrega el resultado de su trabajo y dónde se encuentra realmente su aportación de valor.
"Si uno pretende cobrarle al cliente por lo que el cliente ya tiene, creo que el modelo está agotado. Si uno es capaz de ofrecer cosas que el cliente no es capaz de obtener por sí mismo, ahí es donde está la aportación de valor", afirmó.
La incorporación de la IA obligará también a reconsiderar la estructura tradicional de los despachos y, en particular, el papel de quienes se encuentran al comienzo de su carrera profesional.
Touriño rechazó que la automatización de muchas de las tareas tradicionalmente atribuidas a estos perfiles signifique que vaya a desaparecer el espacio para los abogados junior.
En su opinión, la capacidad para beneficiarse de estas herramientas dependerá menos de la edad que de la "aptitud y de la actitud" de cada profesional ante el momento tecnológico. La combinación de tecnología y talento, defendió, permitirá ampliar las capacidades de quienes sepan incorporarla eficazmente a su trabajo.
Junto a Touriño, el debate reunió también a Moisés Barrio, letrado del Consejo de Estado y profesor de Derecho Digital en la Universidad Carlos III de Madrid; David Hurtado, Innovation Lead en Microsoft España; Eladio Alcázar, Head of Justicia en NTT DATA IBBIOL; y Laura Barrios, subdirectora del Grupo Tirant Lo Blanch, en una mesa moderada por la periodista Verónica Sanz.