Actualizado 19/01/2022 10:54

Las 15 principales crisis humanitarias que marcarán 2022

Las 15 principales crisis humanitarias que marcarán 2022
Las 15 principales crisis humanitarias que marcarán 2022 - EUROPA PRESS

   MADRID, 16 Ene. (EDIZIONES) -

   Nunca antes tantas personas habían necesitado ayuda humanitaria en el mundo como ahora, según los datos de la ONU, que prevé que esta cifra alcance los 274 millones en 2022, un 17 por ciento más que hace doce meses. Para atender a los 183 millones más vulnerables hacen falta 41.000 millones de dólares, una cifra nunca vista.

   A conflictos como los de Siria o Yemen, que ya se dilatan en el tiempo, se han venido a sumar otros como los de Etiopía, que generan crisis humanitarias, como también lo hace en otras zonas el terrorismo o la inestabilidad política. La pandemia ha ahondado las necesidades, sin perspectivas por ahora de mejoría para millones de personas.

   A continuación repasamos, por orden alfabético, las 15 crisis humanitarias a las que hay que prestar atención:

   - Afganistán

   La toma del poder por los talibán el pasado 15 de agosto no ha hecho sino acrecentar la crisis humanitaria que ya atravesaba Afganistán debido a décadas de conflicto. El rechazo por parte de los donantes a canalizar la ayuda a través de las nuevas autoridades amenaza con ahondar aún más el drama de los afganos.

   Unos 22,8 millones de personas, la mitad de la población, se encuentra en situación de inseguridad alimentaria, entre ellos 8,7 millones en riesgo de hambruna, la cifra más alta hasta la fecha. En el país hay unos 3,4 millones de desplazados internos, entre ellos más de 680.000 en el último año. En total, 24,4 de los casi 42 millones de afganos necesitarán asistencia en 2022.

UNICEF

   - Birmania y la crisis rohingya

   El golpe de Estado militar del pasado febrero, sumado a la pandemia y la crisis económica, ha dejado a casi la mitad de la población bajo el umbral de la pobreza, según la ONU, que teme que la situación siga deteriorándose en 2022, ante los constantes enfrentamientos entre el Ejército y distintos grupos armados, y que también aumente el desplazamiento. Ya hay 14,4 millones de personas necesitadas de ayuda.

   Fuera del país, Bangladesh continúa acogiendo a casi un millón de refugiados rohingya, una minoría étnica musulmana perseguida en Birmania y que huyeron principalmente tras la ola represiva de 2017. En los campos de refugiados de Cox's Bazar en los que residen, el impacto de la pandemia ha golpeado particularmente fuerte, dificultando aún más su acceso a servicios básicos y medios de vida.

OCHA/Hnin Thiri Naing

   - Etiopía

   El segundo país más poblado de África se enfrenta a una doble crisis provocada por el conflicto que se originó a finales de 2020 en Tigray (norte) y por la grave sequía que afecta el sur y el este del país. Como resultado de ambos factores, el número de desplazados internos se sitúa en 4,2 millones, frente a los 3,2 que había en 2018.

   La continuación del conflicto, que ha afectado también a otras regiones como Afar o Amhara, junto con las previsiones climáticas pesimistas hacen temer a la ONU que la situación humanitaria se agravará en 2022. Actualmente hay casi 25 millones de personas necesitadas de asistencia, casi cinco veces más de los 5,6 millones de 2017, lo que pone de manifiesto la magnitud del problema.

Jemal Countess/Getty Images

   - Haití

   El país más pobre de América atraviesa una grave crisis en la que ha confluido el asesinato de su presidente, Jovenel Moise, el pasado mes de julio, un terremoto de 7,2 de magnitud en agosto con más de 800.000 afectados y fuerte deterioro de la seguridad por la proliferación de bandas armadas.

   Como resultado, el 43 por ciento de la población necesita asistencia humanitaria y para marzo la estimación es que haya 4,3 millones de personas en inseguridad alimentaria. Ante la persistencia de los factores que han desencadenado la crisis actual, incluida la inflación y las malas cosechas, la ONU prevé que la situación se mantenga este año.

Chip Somodevilla/Getty Images

   - Lago Chad

   La muerte del líder de Boko Haram, Abubakar Shekau, y también la de Estado Islámico en África Occidental (ISWA), Abu Musab al Barnaui, en los últimos meses no ha hecho que la violencia remita en la cuenca del lago Chad. Actualmente, 10,6 millones de personas necesitan ayuda en el oeste de Chad, el noreste de Nigeria, el este de Níger y el extremo norte de Camerún.

   Unos 3,3 millones de personas tienen problemas para garantizar su sustento, el peor dato en cuatro años, y 400.000 niños presentan desnutrición aguda. Actualmente hay unos 2,8 millones de desplazados internos --2 millones solo en Nigeria-- y 264.000 personas han buscado refugio en los países vecinos.

OCHA/Damilola Onafuwa

   - Líbano

   En Líbano han confluido toda una serie de crisis hasta provocar la tormenta perfecta que parece atravesar el país: los efectos de la guerra en la vecina Siria, el impacto de las explosiones del puerto de Beirut en agosto de 2020, la pandemia de COVID-19, el colapso económico y la crisis política.

   Desde octubre de 2019, la libra libanesa ha perdido más del 90% de su valor, con las consiguientes consecuencias tanto para los libaneses como para el cerca de un millón de refugiados sirios en el país, que a la pérdida de poder adquisitivo ven sumarse los continuos cortes eléctricos. La ONU teme que con ello aumenten las tensiones y pueda deteriorarse aún más la situación.

Sam Tarling/Getty Images

   - Mozambique

   La intervención a partir del verano de tropas ruandesas y de la SADC ha supuesto un punto de inflexión en el conflicto en Cabo Delgado que ha permitido a las autoridades recuperar el control de algunas zonas en manos de Estado Islámico en África Central (ISCA) y que algunos de los desplazados comiencen a regresar a sus hogares. No obstante, los yihadistas estarían trasladando sus actividades a nuevas provincias.

   La ONU estima que hay unos 1,5 millones de personas que necesitan asistencia y en torno a 750.000 desplazados internos, el 80% de los cuales viven con familiares y amigos, lo que obliga a las comunidades de acogida a compartir sus ya de por sí escasos recursos ya que en algunos casos se ha duplicado la población original. Además hay más de 900.000 personas en inseguridad alimentaria.

MSF/Igor G. Barbero

   - República Centroafricana (RCA)

   Unos 3,1 millones de personas necesitan asistencia humanitaria en RCA, que sigue sin haber dejado atrás el conflicto que estalló en 2013 pese a la reelección del presidente, Faustin Archange Touadéra, debido a la persistencia de grupos armados que han dado por roto el acuerdo de paz firmado en 2019.

   Uno de cada cuatro centroafricanos ha tenido que abandonar su hogar, bien dentro del país o para buscar refugio en otro, la cifra más alta desde 2015. Además, la inseguridad alimentaria está aumentando y el 73 por ciento de la población consume menos alimentos de los necesarios. La ONU teme que la situación se siga deteriorando en 2022.

Spencer Platt/Getty Images

   - República Democrática del Congo (RDC)

   El este del país, en especial las provincias de Kivu Norte e Ituri, es escenario desde hace décadas de conflicto armado a manos de distintos grupos, entre los que en los últimos tiempos destacan las Fuerzas Democráticas Aliadas (ADF), un grupo de origen ugandés y que ahora actúa bajo la bandera de Estado Islámico en África Central (ISCA). Además de las fuerzas congoleñas, y de la Misión de la ONU (MONUSCO), Uganda ha lanzado ahora junto al Ejército congoleño una ofensiva contra las ADF que podría complicar más aún la situación.

   El resultado de todo ello es que en el país hay 27 millones de personas necesitadas de asistencia y casi 5,5 millones de desplazados internos --la cifra más alta en África--, con unos 1,5 millones de desplazamientos solo en 2021. Además, en RDC viven casi 520.000 refugiados de países vecinos.

Guerchom Ndebo/Getty Images

   - Sahel

   La crisis provocada por la actividad de las filiales de Al Qaeda y Estado Islámico en Sahel no ha hecho más que deteriorarse en el último año, a lo que se suma también la inestabilidad política por el segundo golpe en Malí y las protestas contra el presidente burkinés, Roch Marc Christian Kaboré.

   La violencia deja ya más 2 millones de desplazados internos en Burkina Faso, Malí y Níger, de los que 1,5 millones están en el primer país, así como 132.000 refugiados. En total, en la zona de confluencia de estos tres países donde tiene su epicentro la violencia hay 10,8 millones de personas necesitadas de asistencia y 4,3 millones en inseguridad alimentaria.

OCHA/Laura Fultang

   - Siria

   En la recta final de 2021 el conflicto se ha recrudecido, especialmente en el norte y el sur, sin perspectivas por ahora de una resolución del conflicto. Los más de diez años de guerra han dejado al 90% de la población viviendo por debajo del umbral de la pobreza y provocado más de 6,9 de desplazados internos. Además, hay unos 12,8 millones de personas en inseguridad alimentaria.

   Las consecuencias de la guerra también se dejan sentir en los países vecinos, que acogen a unos 5,6 millones de refugiados sirios, muchos de los cuales viven en pésimas condiciones y llevan años en esta situación. Turquía es el país que más alberga, con unos 3,7 millones, pero preocupa sobre todo la situación en Líbano, con unos 850.000, dada la propia crisis que atraviesa este país.

OCHA

   - Somalia

   Unos 7,7 millones de personas necesitarán ayuda y protección en Somalia en 2022, un 30 por ciento más que hace un año, resultado del continuado deterioro de la situación en el país, donde a la violencia de la mano principalmente del grupo terrorista Al Shabaab --y en menor medida de Estado Islámico-- se suman los estragos de la sequía.

   Al menos siete de cada diez personas viven por debajo del umbral de la pobreza y más de 541.000 se han visto desplazadas por la inseguridad en el último año situando el total cerca de los 3 millones, a las que podrían sumarse 1,4 millones en los próximos seis meses debido a la grave sequía. Si no llega la ayuda, unos 3,8 millones pasarán hambre y algunos podrían morir.

OCHA/Erich Ogoso

   - Sudán

   La dimisión del primer ministro de transición, Abdalá Hamdok, el 2 de enero ha venido a complicar aún más el panorama político en el país, que en 2019 vio como un golpe militar en apoyo a una revolución popular deponía al presidente Omar Hasán al Bashir. Esto podría afectar a las reformas económicas adoptadas para mejorar las condiciones de vida de la población, que sigue manifestándose en contra del control que ejerce el Ejército sobre el país.

   Así las cosas, hay 14,3 millones de personas necesitadas de ayuda, casi uno de cada tres sudaneses, la mayoría de los cuales requieren algún tipo de apoyo para cubrir necesidades básicas. En Sudán hay 2,9 millones de desplazados internos a los que se suman 1,2 millones de refugiados, en su mayoría sursudaneses pero también etíopes.

Abdulmonam Eassa/Getty Images

   - Venezuela

   La suma de crisis política y económica ha provocado en Venezuela la peor crisis de desplazamiento a nivel mundial en un país que no está en guerra. Así, más de 6 millones de venezolanos han abandonado el país en los últimos años en busca de una nueva vida, principalmente hacia países de la región, y las previsiones son que esta cifra alcance los 7 millones en 2022.

   Dentro de Venezuela, 7 millones de personas necesitan asistencia humanitaria y preocupa sobre todo el aumento de la desnutrición entre la población, a la que la hiperinflación dificulta la adquisición de productos básicos para su día a día. Según la ONU, la desnutrición ha pasado del 2,5% en 2010-2012 al 27,4% en 2018-2020.

Gerardo Menoscal/Getty Images

   - Yemen

   En el país confluye el conflicto, que se ha recrudecido en los últimos meses, con una grave crisis económica, las consecuencias de la pandemia y de inundaciones y sequía, lo cual tiene como resultado que más de 20,7 millones de personas necesiten asistencia humanitaria y haya más de 4 millones de desplazados internos.

   En Yemen preocupa sobre todo la inseguridad alimentaria, ya que hay 16,2 millones de personas con serios problemas para garantizar su sustento y se teme que pueda desatarse una hambruna. Pese a esta circunstancia, la falta de fondos ha obligado al PMA a reducir las raciones que suministra a 8 millones de yemeníes.

OCHA