Carmena no consigue seducir por segunda vez a los madrileños con su "regalo de vida" y dejará la política

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Publicado 27/05/2019 1:58:31CET

MADRID, 27 May. (EUROPA PRESS) -

La candidata de Más Madrid, Manuela Carmena, no ha conseguido seducir por segunda vez a los madrileños con su "regalo de vida", su segunda candidatura poniéndose ella al frente, como la definió el viernes en el mitin de cierre de campaña en la Plaza Roja de Vallecas. Tiene claro a sus 75 años lo que puede hacer bien y lo que no, como quedarse en la oposición, porque no comparte esa "política teatral" que tanto le incomoda.

'Atípica' es la palabra a la que se suele recurrir al hacer una aproximación a la figura de Manuela Carmena, una exjueza "superadulta", que no mayor --prefiere quedarse con la definición que hace su número 12 en la candidatura de Más Madrid, Maysoun Douas--, alguien que había seducido con el 'vota bonito' y sus propuestas "sensatas y de sentido común" tanto a Pedro Almodóvar, Jorge Javier Vázquez, Almudena Grandes y Santiago Auserón como a muchos de los integrantes del "lobby de los cualquiera", como dijera la candidata de Más Madrid a la Comunidad Mónica García.

Cuatro años no le habían sido suficientes para poner en marcha todos los proyectos que la plataforma que encabeza, Más Madrid, tiene para la ciudad: en septiembre anunciaba su intención de repetir al frente de una candidatura postergando, una vez más, iniciativas que tiene en mente cuando pueda disfrutar de más tiempo con la jubilación, como retomar la empresa social que vende ropa de niño confeccionada por presas o montar una asociación de "abuelos postizos", con la inmigración como telón de fondo.

Arrancaba la campaña el pasado 9 de mayo en Orcasitas, donde se definía como "una persona corriente", una "alcaldesa sin boato", alguien que no ha desgastado las ruedas del coche oficial y sí que ha dado buen uso del abono transporte porque ya casi es un clásico madrileño verla en el Metro de camino al Ayuntamiento, siempre con un libro en el bolso --otro elemento icónico del 'carmenismo'--, bajándose unas paradas antes para caminar y que pretendía liderar otros cuatro años de gestión "para todos, todas y todes", como sorprendió diciendo en el Orgullo de 2018.

Carmena es alguien que siempre se ha puesto del lado de quienes "necesitan justicia y a las instituciones" y ya anunció que durante las dos semanas de campaña se iba a dedicar "a rendir cuentas" de lo realizado en cuatro años.

"DICTADURA ES LA DE FRANCO Y LA TUVIMOS QUE VENCER"

Esa ha sido una de las columnas vertebrales de todas sus intervenciones, junto al espanto que le producen aquellos que llaman a la "lucha contra la dictadura progresista". "Dictadura es la de Franco y la tuvimos que vencer", remarca, siempre con el pensamiento puesto en sus compañeros y amigos asesinados por la ultraderecha, los abogados laboralistas de Atocha.

Ha hecho bandera de la lucha contra el 'edadismo' o el 'viejismo' . Es precisamente su edad, sus 75 años, el blanco de muchas críticas, la más reciente la de la popular Cayetana Álvarez de Toledo, la misma que involuntariamente dejó para el acervo cultural la ya mítica 'No te lo perdonaré jamás, Carmena'. Ahora la acusa de llevar a cabo una "política senil".

"Me dicen que soy vieja para molestar. A mucha honra viví la Transición para saber lo buena que es la democracia", ha contestado, igual que ha remarcado siempre que tiene ocasión que está "extraordinariamente orgullosa" de su edad. "Qué tontos son, qué bobos son", decía de quienes le atacan por su edad en el mitin en Vallecas.

DE LAS MAGDALENAS AL 'PACTO DE LAS EMPANADILLAS'

Lo que no le perturba es hablar, negociar, intentar "seducir" a sus adversarios, y además tiene la receta para hacerlo, con la cocina. Las magdalenas se han convertido en un símbolo de la Alcaldía, como el oso y el madroño representa a Madrid.

Son un símbolo de entendimiento, de acercamiento, que ella misma hornea, ya sea para el arzobispo de Madrid o para los periodistas. Su particular política se nota hasta en eso: ha sustituido las comidas de trabajo en las que se encargaba a un catering por la comida 'de traje', esto es, 'yo traje esto y tú lo otro'.

El pollo al curry es uno de sus platos fetiche pero lo que hizo temblar el panorama político fue el 'Pacto de las Empanadillas', una cena con su compañero de cartel, Íñigo Errejón, donde comenzó a fraguarse el germen de lo que hoy es Más Madrid. También fue la noche en la que se cayó y se rompió el tobillo aunque, ni por esas, se cogió un día de baja.

"ESA LATITA, ESA LATITA"

Igual que es fácil toparse con Carmena en el Metro, también lo es encontrarse con ella recogiendo basura del suelo. "Esa latita, esa latita", decía el martes mientras recogía una lata de cerveza que había quedado fuera del cubo de la basura. Y es que, como ha defendido, no se trata únicamente de contar con mejores contratos de limpieza y casi 3.000 profesionales más, sino de concienciación ciudadana.

A la que uno se descuida, la también alcaldesa en funciones regala un cenicero portátil porque durante la legislatura ha declarado la guerra a las colillas en el suelo. Es una de las muchas formas que tiene de expresar su "amor" por la ciudad. "Tenemos que cuidarla todos", defiende siempre que tiene ocasión.

Extremadamente puntual, de hecho siempre lleva 20 minutos adelantado el reloj que le regaló su marido tras sacarse las oposiciones a la judicatura, Carmena llegó a la política para humanizarla, para poner en el centro lo importante, más allá de guerras de siglas, un argumento del que ha hecho caballo de batalla. Y entre lo esencial están los problemas de la ciudadanía, más allá de los fríos datos de las estadísticas e informes, argumentaba.

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