Publicado 24/02/2021 18:37CET

Sociedad de Geriatría dice que los protocolos de no derivación eran "orientaciones" y se individualizó cada caso

El presidente de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, Augusto García Navarro
El presidente de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, Augusto García Navarro - ASAMBLEA DE MADRID

Defiende que en la mayoría de casos, los geriatras garantizaban las derivaciones con valoración clínica previa

MADRID, 24 Feb. (EUROPA PRESS) -

El presidente de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, Augusto García Navarro, ha afirmado este viernes que los protocolos de no derivación de algunos residentes a hospitales en el punto álgido de la pandemia del coronavirus eran "recomendaciones y orientaciones" y que los geriatras de enlace tomaron las decisiones individualizando cada caso.

García Navarro había sido llamado esta tarde por Vox en la comisión de investigación sobre Residencias y Covid-19 de la Asamblea de Madrid para informar sobre la atención que ha sido recibida por las personas mayores en las residencias en la región entre febrero a junio de 2020, "que hayan podido tener efecto respecto de los sucesos en los centros residenciales de personas mayores de la Comunidad de Madrid, así como para explicar y justificar los aspectos relativos a las medidas, decisiones y los protocolos aplicados en dichos centros residenciales con motivo del Covid-19".

Durante su comparecencia, ha señalado como causa principal de mortalidad de la pandemia que "llegaron tarde" los epis y los test diagnósticos, pero los 21 geriatras de enlace entre hospitales y residencias actuaron de forma correcta, aunque "si hubo alguna desviación individual se tiene que investigar".

"En Medicina los protocolos no son reglas que hay que cumplir sí o sí, son recomendaciones u orientaciones, que siempre tienen que ir seguidas de una valoración individualizada de una persona. En Madrid para ampliar esos protocolos estaba un geriatra de enlace. Y entonces se adopta la decisión de derivarlos o no derivarlos (a los enfermos de residencias a los hospitales). No siempre el objetivo es trasladarlos al hospital, ha que se pueden tratar de forma adecuada en un lugar con menos efectos secundarios, por lo que en ocasiones es mejor la residencia o el domicilio. Hospitalizar o no hospitalizar a una persona no significaba que le estabas negando el tratamiento. Es que desgraciadamente no teníamos mucho tratamiento entonces para el coronavirus", ha argumentado.

El compareciente ha indicado también que los protocolos "son dinámicos y van cambiando" y que los geriatras valoran "globalmente" al paciente antes de tomar una decisión. Eso sí, ha reconocido que aquellos protocolos que excluían de ingreso hospitalario a personas con movilidad reducida "están mal hechos".

Requerido por varios diputados sobre el desplome del 40% en el número de derivaciones de usuarios de geriátricos a hospitales mientras estuvieron en vigor dichos protocolos, García Navarro ha respondido que hubo 106 derivaciones durante el punto más crítico de la crisis sanitaria que debió producirse por los problemas de colapso hospitalario, en el transporte, en la logística, "no se puede afirmar de forma tan categórica es que sea una sola la causa".

"Yo aquí no voy a defender el cien por cien de las actuaciones de los geriatras porque algunas se tienen que investigar. Pero en la gran mayoría de casos los geriatras de enlace garantizaban las derivaciones, que siempre se dieron con valoración clínica previa. Siempre hay que individualizar las decisiones, ver sus enfermedades, tratamiento que toma, ver cómo esta cognitiva y físicamente. Con todas estas variables se decide derivarlo o no", ha zanjado.

"LO QUE PASÓ EN LA PRIMERA OLA FUE UNA TRAGEDIA"

El presiente de la Sociedad Española de Geriatría ha aseverado que lo que ocurrió en la primera ola de la pandemia en las residencias "fue una tragedia". "Veían cómo iba entrando un virus en los centros, no disponían de EPIs ni test y se contagiaban. Había mucha gente menos trabajando de lo habitual y fue realmente muy estresante para todos los empleados de dentro y para todos los geriatras de enlace, que valoraban de 8 de la mañana a 22 horas de lunes a domingo un trabajo extenuante. Sufrían un ejercicio de constante tensión para evaluar. Era una actividad vertiginosa por la gran cantidad de personas a atender", ha relatado.

El interviniente en la comisión ha destacado que las residencias eran "tremendamente frágiles" ante este virus, teniendo en cuenta que la mitad de sus usuarios tienen demencia con deterioro cognitivo, un tercio insuficiencia renal y muchos están en situación de dependencia moderada y grave. "Necesitan ayuda para vestirse o comer y algunos dispositivos no estaban indicado ingresar a estos hospitales, como en pabellones enormes, algo contraproducente", ha dicho en alusión al hospital de campaña de Ifema.

García Navarro ha respondido también que en la mayoría de los casos se cumplía con la normativa de la llamada Ley de Muerte Digna de los residentes cuando estaban cerca de fallecer. "Si había un clínico o geriátrica fuero acompañadas pero probablemente dentro de los centros no había un geriatra", ha apostillado.

Por último, el presidente de la Sociedad ha terciado también sobre la medicalización de las residencias. A su juicio, para ello hay que garantizar que tratamientos de oxigenoterapia, sueroterapia y el abastecimiento de algunos antibióticos y medicaciones para tratar enfermos en medicación terminal.

"Lo que no se puede hacer es que sabiendo que una persona en concreto necesita un tratamiento no se le puede dejarle allí sin dicho tratamiento y hay que buscar una salida para que lo reciba", ha concluido.

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