Publicado 17/05/2024 08:01

Charo Zarzalejos.- Navegando en la duda

MADRID, 17 May. (OTR/PRESS) -

Después de unos resultados francamente buenos, solo los socialistas y más en concreto el Gobierno es el único actor que vive en la certeza más absoluta: habrá gobierno catalán presidido por Salvador Illa y Cataluña es un ejemplo de convivencia. Ha llegado un tiempo nuevo.

Es obvio que el independentismo ha sufrido un serio revés y, de manera extraordinaria, ERC que afronta una etapa de extraordinaria importancia y dificultad. El partido, ahora sin liderazgo claro, se tiene que reponer no solo del escueto resultado electoral, sino de la bofetada emocional que ha supuesto para ellos que los ciudadanos, muchísimos de ellos independentistas, no hayan valorado su lucha a favor de la amnistía, su colaboración con el PSOE y la gallardía de, por, ejemplo, Oriol Junqueras que ni por un segundo se le ocurrió abandonar España aún a sabiendas de que podía acabar con su cuerpo en la cárcel y no como hizo Puigdemont. No acaban de entender tan poco agradecimiento, tan escasa valoración no ya de su gestión en Cataluña, sino de su papel a lo largo de los últimos tiempos.

Ni el buenísimo resultado electoral del PSC ni el subidón indiscutible del PP permiten afirmar de manera rotunda que el process haya concluido. Como ha asegurado Joan Tarda, este no ha concluido, ha mutado como ha mutado la forma de hacer la guerra y la forma de entender y hacer política. Bueno sería abandonar juicios taxativos, entre otras razones, porque la política catalana y con ella la española, navega en la duda.

Lo único cierto es que el PSC es, con diferencia, el ganador de las elecciones, pero a partir de ahí solo queda la incertidumbre, salvo, como ya se ha señalado, para el Gobierno, que no solo da por segura la presidencia de Illa sino que a la legislatura le quedan tres años; es decir, para ellos no hay dudas, no caben las sorpresas ni lo inesperado. Tienen la convicción de que tanto Junts como ERC no tienen más margen de maniobra que seguir formando parte de la mayoría que sostiene al Ejecutivo.

Si la prudencia siempre es buena, dado el panorama se convierte en una necesidad. Si la lógica y el sentido común dicen que Illa será el próximo presidente de la Generalitat, esa es una crónica aún por escribir y, lo que son las cosas, esa eventualidad depende precisamente de los derrotados y abatidos de ERC que son los mismos de quien depende el propio Gobierno de España que necesita de todos para todo. También de Puigdemont, que está ganando tiempo pero que si políticamente tiene que morir no hay que descartar que lo haga matando.

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