Publicado 22/04/2024 08:00

Francisco Muro de Iscar.- El futuro vasco (y el de todos)

Archivo - Francisco Muro de Iscar, periodista y ex director de Comunicación y Marketing del Consejo General de la Abogacía Española.
Archivo - Francisco Muro de Iscar, periodista y ex director de Comunicación y Marketing del Consejo General de la Abogacía Española. - EDUARDO PARRA/EUROPA PRESS - Archivo

MADRID, 22 Abr. (OTR/PRESS) -

Escribo pocas horas antes de conocer los datos finales de las elecciones en el País Vasco. Aunque cambien liderazgos o se mantenga la situación actual, lo importante es la tendencia y esa indica un crecimiento de los independentistas sin que, por el contrario, crezca el sentimiento independentista de los ciudadanos vascos. Por el contrario, está más bajo que nunca. ¿Qué es lo que sucede entonces y qué va a pasar ahora en el País Vasco y en España?

Bildu ha conseguido lo que buscaba: su blanqueamiento. Y a ello han contribuido muchos factores: los errores del PNV y la soberbia de pensar que nadie está por encima de ellos, aunque se equivoquen. También el pensar durante décadas que "los chicos de ETA" eran malos pero que no les venían mal para presionar a Madrid y lograr todo lo que pedían a gobiernos del PSOE o del PP, indistintamente. Bildu, en segundo lugar, ha encontrado un aliado perfecto en Pedro Sánchez que les ha dado privilegios y tratamiento de "hombres de Estado y de paz" y les ha regalado el poder en Pamplona. Bildu se ha ganado a la gente joven gracias a las políticas del PNV en las escuelas -la lengua, la desmemoria histórica respecto a ETA, el sentimiento antiespañol, entre otras cosas- y a la mala gestión de los servicios públicos. Bildu se ha apropiado de los mantras de la izquierda populista -Podemos, Sumar- y se ha llevado a sus votantes, hartos de la indigencia y las peleas de sus dirigentes. Y, finalmente, Bildu se ha beneficiado de la hipocresía de la sociedad vasca que prefiere olvidar a plantar cara a quienes expulsaron de su tierra a decenas de miles de vascos. mataron por la espalda, siempre por la espalda, a sus vecinos y a sus amigos y aún hoy, homenajean a los asesinos. El País Vasco ha escondido a las víctimas y permite que haya territorios donde la democracia es una utopía. El futuro vasco suena más a HB que a PNV y suena más a antiespañolismo que a convivencia.

¿Cómo va a funcionar un país -me refiero a España, claro- en el que el líder del PNV, la derecha vasca, dice que se siente "sólo vasco", pese a tener decenas de apellidos "castellanos"; el máximo dirigente de los independentistas, el moderado" Otxandiano, no se atreve a condenar el terrorismo de ETA tal vez porque tiene vigilándole a alguien que ha estado detrás de la capucha de ETA; el presidente del Gobierno dice que ETA "fue una banda terrorista" pero pacta con sus herederos legítimos y los blanquea; y otro de los socios, ERC, que apoya a Bildu en la campaña -como luego hará Bildu en las catalanas con ERC- y va con ellos en las elecciones al Parlamento Europeo, también reconoce los genes terroristas de ese partido?

Bildu seguirá creciendo si los demócratas vascos y españoles, la derecha y la izquierda no le ponen freno y si la sociedad vasca no hace un ejercicio de democracia y de memoria de todo lo que fue ETA hasta hace apenas media docena de años. El miedo no se quita votando y dando poder a quien representa a los herederos de quienes son responsables del mayor daño causado a la sociedad vasca y española en los últimos sesenta años.

El futuro del resto de los españoles depende de lo que pase en Cataluña y de las elecciones europeas. Sánchez hará lo que sea para resistir. Todos los que están en el pacto actual se necesitan y salvo un cataclismo seguirán juntos. Pero el chantaje será la moneda de cambio habitual y el PSOE será cada día más dependiente y con menos recursos para contentar a todos. Al PP le falta contar con un proyecto ilusionante y bien contado. No puede esperar sólo a que caiga su adversario. Tampoco el PSOE debería aguantar hasta que Sánchez desaparezca más pronto que tarde. Después, el terreno, posiblemente, estará baldío y reconstruir el partido será una hazaña casi imposible.

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