Cómo aprendí español en el colegio Padre Piquer y encontré una segunda familia en nueve meses

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Publicado 17/12/2018 19:59:33CET

Lucía llevaba 10 años en China sin vivir con sus padres cuando llegó a España para estar con ellos, un país en el que no entendía nada ni a nadie. Anna tiene 16 años y hace uno voló a Madrid para reunirse con su madre tras 14 años sin vivir con ella. Osama, de 15 años, salió solo de Marruecos y hace cuatro meses llegó a Madrid "sin familia ni amigos". Ninguna de estas historias es fácil o justa pero todos sus protagonistas son valientes a ojos de Montse, su profesora y 'segunda madre' como la definen.

   Todos ellos tienen menos de 18 años y se conocieron en el Centro de Formación Padre Piquer, dirigido por la Compañía de Jesús y de la Fundación Montemadrid, en una clase de menos de 20 alumnos con mesas redondas y "más nacionalidades que la ONU", según Montse.

   "Hablar de estos niños es hablar de valentía", afirma esta profesora que se siente afortunada por haberlos conocido. Su aula es el primer contacto que tienen con el colegio estos menores extranjeros que llegan a España sin conocer el idioma y con realidades personales "que no corresponden a su edad".

EL PRIMER DÍA

Todos los alumnos del 'aula de enlace' llegan a la puerta un colegio con niños de 35 nacionalidades diferentes, situado en el madrileño barrio de Ventilla, uno de los más humildes de la capital y esperan a que Montse se acerque para presentarles a sus nuevos compañeros. El primer día de Lucía es algo que, según la menor, nunca va a olvidar la inseguridad de no poder comunicarse con nadie y enfrentarse a una realidad totalemnte desconocida. Nicole, de Filipinas y que acaba de incorporarse a 2º de la ESO, aclara que como todos han tenido las mismas dificultades, entre ellos no existe la vergüenza.

Los alumnos pueden llegar en cualquier momento del curso, lo que supone una dificultad añadida para la profesora que afronta varios niveles lingüísticos dentro del aula. Dada la diversidad de necesidades, el método de enseñanza es individualizado y trata de adecuarse a cada uno de los alumnos. Para ello, según Montse, es fundamental conocer la historia de todos ellos y que se sientan en un espacio de acogida en el que esten arropados por sus profesores y compañeros.

Uno de los casos más difíciles de abordar para la profesora es el de los menores no acompañados (MENAS), que como Osama, llegan a Madrid solos y pasan a ser tutelados por la Comunidad. Estos niños llegan en condiciones emocionales precarias, ya que huyen de unas circunstancias familiares y sociales complicadas, cruzan la frontera en patera o escondidos en camiones y, una vez llegan a España, viven en centros de acogida "sin familia ni amigos". Para Montse, estas circunstancias hacen que enseñarles el idioma sea solo "la punta del iceberg" del problema e indica que estos niños primero deberían ser atendidos a nivel emocional por psicólogos o trabajadores sociales y después incorporados a un centro educativo.

AULA DE ENLACE

La clase es un 'aula de enlace' con seis mesas redondas y diferentes niveles según su competencia lingüística. Montse, junto a otros profesores, convierte a los alumnos en parte activa del aprendizaje mediante juegos, excursiones y explicaciones accesibles para todos.

El tiempo máximo en el 'aula de enlace' es de nueve meses. Durante este periodo los profesores realizan un plan educativo con el alumno que se adapte a sus cualidades y preferencias. Le ayudan a conocer todas las posibilidades para que cuando se agoten los nueve meses de formación en el 'aula de enlace' sepan qué camino quieren tomar. No todos quieren hacer Bachillerato, también pueden acceder a uno de los cursos de Formación Profesional que imparte el centro de formación desde Electrónica hasta Administración y Finanzas.

   Anna, que terminó su etapa en el 'aula de enlace' y se ha incorporado este año a 4º de la ESO, recuerda que para ella la la vida ha sido "muy complicada" pero que en las clases de Montse "empezó todo" y aunque le ha resultado difícil la adaptación al nuevo curso quiere continuar estudiando y terminar Bachillerato.

   Lucía coincide con ella. se sintió "muy sola" los primeros meses, todos sus compañeros hablaban español a un ritmo que no entendía. Ahora, está al mismo nivel que el resto y sueña con ir a la Universidad y estudiar un grado en Nutrición.

   Finalmente todo ese trabajo da sus frutos y, a pesar de las dificultades, para la coordinadora de Infraestructuras y Metodología y profesora de inglés, Pilar de Sotto, es sorprendente observar a medida que van pasando de curso todo lo que han logrado, cómo saben moverse entre ellos y los recursos que han adquirido. Todo ello reafirma la premisa del centro que asegura que "la persona jamás será determinada por sus condiciones económicas, sociales o culturales".

Lucía, Anna, Osama y Nicole coinciden en que se llevan una segunda familia con la que contarán de por vida y la seguridad de que pueden cumplir todos sus sueños.