Cómo interactuar con una persona con discapacidad sin meter la pata.
EUROPA PRESS
Actualizado: miércoles, 18 enero 2017 14:47

MADRID, 18 Ene. (EDIZIONES) -

Adaptar nuestro comportamiento al de las personas con discapacidad implica en muchas ocasiones una conducta a la que no estamos acostumbrados.

Los errores que podemos cometer son de varios tipos. Podemos comportamos de forma excesivamente paternalista con ellas, agobiándolas con nuestra diligencia y creyendo que necesitan de la atenta ayuda de otra persona, mientras que en otros casos optamos por ignorarlas o por forzarlas a actuar como si no estuviesen condicionadas por ninguna diversidad funcional.

El trato correcto con estas personas está lleno de matices, frecuentemente relacionados con el tipo de discapacidad que tienen y con cada caso concreto. Las particularidades de un sordo no son las mismas que las de una persona con dificultades de movilidad, y tampoco son iguales que las de quien tiene una discapacidad intelectual. Entender las necesidades y características específicas de cada tipo es fundamental para que este trato sea el adecuado.

PAUTAS GENERALES EN EL TRATO CON PERSONAS CON DISCAPACIDAD

Al margen de estas particularidades, el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad recoge dos normas universales: actuar con naturalidad y asumir que una discapacidad no implica una incapacidad. Ten en cuenta que el trato que pretenden recibir es el de cualquier otra persona y no estar bajo una compasión permanente o un proteccionismo exagerado, así que es importante que les preguntes qué tipo de ayuda pueden necesitar y, en caso de prestársela, hazlo con naturalidad, sin sobreactuar.

Asimismo, debes concederles toda la independencia posible, no obstruyendo aquellas acciones que pueden realizar y ofreciendo solo la ayuda que pueden necesitar. El otro consejo indispensable que da el Ministerio es interactuar siempre con ellas, y no con quienes las acompañan.

CÓMO TRATAR CORRECTAMENTE A UNA PERSONA CON DISCAPACIDAD FÍSICA

El Instituto de Biomecánica de Valencia (IBV) recoge en su página web una amplia variedad de pautas y consejos idóneos para el trato con personas con distintos tipos de discapacidad.

La silla de ruedas es uno de los elementos más característicos de la discapacidad física. Este objeto "es parte del espacio corporal de la persona", de ahí que se deba tener en cuenta que se tiene que evitar tocarla en la medida de lo posible, incluso para empujarla, salvo que la persona lo solicite expresamente.

En caso de que nuestro acompañante tenga dificultades para caminar, debemos adaptar la velocidad de nuestro paso al suyo y preguntarle siempre si necesita ayuda cuando muestre dificultades para andar o sortear un obstáculo, y también cuando se haya caído.

CÓMO TRATAR CORRECTAMENTE A UNA PERSONA INVIDENTE O SORDA

También será necesario preguntar a las personas con discapacidad visual si necesitan ayuda antes de ofrecérsela directamente, y solo cuando se las vea vacilar o se encuentren ante un obstáculo o un peligro. Es importante también identificarse al dirigirse a ellas por primera vez, describirles nuevos escenarios y ofrecerles indicaciones muy precisas que les sirvan de orientación útil en sus movimientos.

En cuanto a las personas con discapacidad, el principal vehículo de expresión es nuestra cara. Según recomienda el Instituto de Biomecánica de Valencia, es importante dejar el rostro bien iluminado y libre de obstáculos, vocalizar adecuadamente y evitar subir el tono de voz, ya que nuestro rostro se crispará y nuestro interlocutor interpretará hostilidad. Evita realizar ruidos innecesarios, asegúrate de que tanto tú como la persona entendéis vuestros respectivos mensajes y, si está acompañada de un intérprete, hay que dirigirse a ella igualmente.

CÓMO TRATAR CORRECTAMENTE A UNA PERSONA CON DISCAPACIDAD INTELECTUAL

La clave de un trato correcto con una persona con discapacidad intelectual pasa por la naturalidad en la forma de hablar, ya que se deberán evitar los rodeos y el lenguaje complejo. A la hora de interactuar con estas personas, es importante asegurarse de que han comprendido todo lo que se les ha dicho y tener paciencia con ello, ya que el proceso de comprensión y de expresión puede ser lento.

También es necesario evitar la sobreprotección: hay que dejarlas tratar de hacerlo todo de forma independiente, ayudándolas solo cuando sea necesario. Tampoco se puede caer en el error de ignorarlas y de no saludarlas, sino que hay que tratarlas como cualquier otra persona de su edad, salvo para cuestiones intelectuales.

Las asociaciones de personas con discapacidad apuntan además que sus comentarios y propuestas "han de ser tenidos en cuenta, sin devaluarlos".

Pese a las dificultades que puedan experimentar para comunicarse con otros individuos, a las personas con discapacidad intelectual les suele gustar relacionarse. Para favorecer y facilitar su interacción social, es importante emplear gestos y tonos que apoyen su confianza, así como temas de conversación que le puedan resultar de interés.

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