Page no aceptará que la Generalitat de Torra negocie con el Estado una financiación propia

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Emiliano García-Page, presidente de C-LM - JCCM

Pide a Sánchez abordar el nuevo modelo de financiación: "No se puede decir que vas a estar dos años y no hacer ningún esfuerzo ese tiempo"

Avisa que negociar un Cupo con Cataluña supondría revisar la Constitución "por la puerta de atrás"

MADRID/TOLEDO, 8 Ago. (EUROPA PRESS) -

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha recalcado que la reforma de la financiación autonómica tiene que abordarse desde el plano multilateral y ha asegurado que "bajo ningún concepto" aceptará una negociación directa del Estado con la Generalitat en materia de financiación. Además, avisa que negociar un Cupo con Cataluña supondría "revisar la Constitución por la puerta de atrás".

En una entrevista concedida a Europa Press, el dirigente castellano-manchego ha planteado la importancia de que la Generalitat vuelva a los foros autonómicos como el Consejo de Política Fiscal y Financiero (CPFF) porque no entendería una reforma del modelo de financiación en el que Cataluña no se sintiera vinculado. "No sería prudente ni inteligente en la actual coyuntura", explica.

Pero al tiempo, García-Page alerta de que Castilla-La Mancha no va aceptar "bajo ningún concepto" un escenario de negociación bilateral entre el Estado y la Generalitat en materia de financiación. "Si no se sienta Cataluña y no se siente vinculado por el acuerdo de otras comunidades estamos entrando en un régimen bilateral y, no en una financiación, sino en 17", ha avisado.

"Entiendo que la Generalitat quiera más dinero, todos queremos más recursos, pero es evidente que a estas alturas no se puede negociar bajo chantaje y ultimátum", ha reiterado el dirigente socialista.

En este sentido, el presidente de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha advierte que si la Generalitat quiere negociar un concierto económico propio como el Cupo vasco se produciría una "revisión constitucional por la puerta de atrás".

NUEVO MODELO DE FINANCIACIÓN

Además, el mandatario castellano-manchego pidió al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, abordar nuevo un modelo de financiación, o al menos a intentarlo durante su mandato, que, según ha insistido el jefe del Ejecutivo, piensa agotar.

A las pocas semanas de llegar a La Moncloa, Sánchez anunció en el Senado que descartaba acometer la reforma de la financiación autonómica, alegando falta de "tiempo material", aunque apuntó que el Ejecutivo tiene la intención de hacer mejoras de la financiación de todas las comunidades. Posteriormente, en la ronda con los presidentes autonómicos, ha acordado avanzar en los trabajos y culminar, si fuera posible, el nuevo modelo, según reveló el presidente asturiano Javier Fernández tras verse con Sánchez.

"No se puede decir que vas a estar dos años y asumir que en ese tiempo no se haga ningún esfuerzo. Puedo entender que no se consiga, pero no que no se intente", ha apuntado García-Page, si bien cree que el presidente va a tratar de conseguirlo.

Al menos Page pide que se aproveche el tiempo para "revisar conceptos" de la financiación autonómica para destinar más recursos a materias concretas como sanidad o dependencia. En su opinión, esto serviría para anticipar el nuevo modelo.

DEUDA AUTONÓMICA

Por otro lado, el presidente castellano-manchego ha asegurado que sería "inteligente" que se estudiara la deuda de las comunidades para revisar la condiciones y aliviar la situación de la administración autonómica. "Estamos en un sinvivir permanente", asegura.

Y sobre el hecho de que esa renegociación de la deuda supusiera una cesión a la Generalitat, el dirigente socialista quita hierro al asunto: "No estoy todo el día pendiente de lo que dice Quim Torra, particularmente estoy preocupado de lo que dice Mario Draghi", ha aseverado, en referencia al presidente del Banco Central Europeo.

Por último, García-Page critica la gestión que el Gobierno del PP hizo de la deuda institucional, asegurando que el fondo para pagar a proveedores que implantó Cristóbal Montoro y que daba liquidez a las autonomías al 5 por ciento de interés se vendió como una buena operación pero supuso un "pelotazo financiero" para las entidades bancarias. "Cuándo tuvimos liquidez se pagó a los acreedores y ¿sabe quienes eran?, los propios bancos", ha señalado.

"Fue un doble rescate para entidades financieras, se podría haber gestionado con una bolsa pública con dinero a bajo interés, del 0 o 0,5 por ciento", ha alegado el dirigente castellano-manchego.