Los acusados de extorsionar a un empresario se declaran inocentes y le acusan de venderles un coche 'sin papeles'

Los acusados, durante el juicio iniciado hoy en la Audiencia.
EUROPA PRESS
Actualizado: miércoles, 10 mayo 2017 13:37

El jueves está prevista la declaración de la presunta víctima

VALLADOLID, 10 May. (EUROPA PRESS) -

Los dos acusados de extorsionar en 2013 y retener a un constructor de Valladolid que les había contratado para cobrar deudas, David G. del C. y el rumano Razvan I.G, expuestos a penas de hasta seis años de cárcel cada uno, no sólo se han declarado inocentes sino que el primero de ellos ha denunciado haber pagado al empresario 18.000 euros por un turismo que este último le ofreció pero que no llegó a entregarle porque le faltaban varios papeles.

Durante la primera sesión del juicio iniciado en la Audiencia de Valladolid contra ambos procesados y otros cuatro, dos de éstos últimos a quienes se imputa un delito de receptación de dos turismos supuestamente obtenidos del industrial bajo presiones y otros dos acusados de falsificar la documentación de los mismos para poderlos revender, los principales implicados, David G. del C. y Razvan I.G, han negado que en 2013 se ofrecieran al empresario para garantizarle el cobro de deudas por importe de 400.000 euros a cambio de importantes comisiones.

Así, David G. del C, en declaraciones recogidas por Europa Press, se ha declarado amigo del denunciante, a quien conocía por motivos de trabajo, y, tras insistir en que en ningún momento le ofreció sus servicios y los de su amigo Razvan como 'recaudadores', ha explicado que su único trato con el empresario Aniceto Javier Ll.P. se circunscribe a la venta de un Mercedes ML 320 que éste le ofreció y por el que le pagó un total de 18.000 euros, dinero que, según sostiene, abonó con 5.000 euros de sus ahorros, otros 5.000 que le prestó su compañero de banquillo y el resto con una aportación de su padre.

El acusado, cuya versión de los hechos ha sido corroborada por su amigo Razvan, mantiene que firmó un contrato de compraventa con el industrial y que pagó la cantidad pactada, si bien a posteriori comprobó que al vehículo le faltaba pasar la ITV y, además, no figuraba a nombre del empresario sino de su empresa, ITRA, de ahí que exigiera a Aniceto Javier Ll.P. que subsanara estos problemas.

Pasados tres meses sin recibir el turismo con la documentación debida, David G. del C. optó por denunciar al empresario, casualmente cuando este último ya había acudido a la policía para declararse víctima de la extorsión que está siendo objeto de la presente causa en la Audiencia de Valladolid.

El resto de la prueba testifical--sólo han declarado los seis encausados--ha estado centrada en las operaciones de compraventa del referido Mercedes y otro Citroën C3, ambos supuestamente obtenidos del empresario bajo extorsión, en los que figuran como implicados Andrei C, Juan N.S, a los que se imputa un delito de receptación y se exponen a uno y dos años de cárcel, respectivamente, así como David E. y Cristóbal M.R, acusados de estafa y falsedad en documento mercantil y para quienes se piden penas de tres años.

Ambos turismos fueron inicialmente adquiridos por Juan N.S, un murciano dedicado a la compraventa de vehículos de ocasión, y posteriormente pasaron a manos de David E. y de Cristóbal M.R, y ello a pesar de que carecían de la documentación necesaria.

"Vengo a Valladolid, los compro por 12.000 euros, los repaso y los revendo por 12.500, de forma que obtuve una ganancia de 500 euros y me quedé con el Citroën, que estaba embargado pero servía para despiece", ha explicado el compraventa murciano Juan N.S, quien reconoce que al Mercedes en cuestión le faltaban papeles pero que a él no le importaba porque tenía previsto venderlo a un tercero.

"Advertí al nuevo comprador que faltaban papeles y que se los tenía que pedir al titular del coche", ha declarado Juan N.S, quien ha defendido la legalidad de este tipo de operaciones a las que, según sostiene, tampoco pone pegas Tráfico a la hora de realizar la correspondiente transferencia.

El juicio contará este jueves con el testimonio de la presunta víctima de unos hechos que se remontan a mayo de 2013 cuando, según denuncia, David G. del C. le ofreció hacerse cargo del cobro de unas deudas por importe cercano a los 400.000 euros, tarea en la que contaría con la colaboración del también acusado Razvan I.G.

A cambio, el empresario debería abonarles 12.000 euros en pagos fraccionados para gastos, otros 6.000 cuando se empezara a percibir parte de esa deuda y, finalmente, un 30 por ciento del importe obtenido de sus deudores, planteamiento aceptado por el constructor vallisoletano.

Sin embargo, siempre según la tesis del fiscal, los 'cobradores' no sólo no realizaron su cometido sino que comenzaron a extorsionar al constructor exigiéndole más dinero, y ello a pesar de que ya les había abonado cerca de 10.500 euros, hasta el punto incluso de exigirle la entrega de dos vehículos, primero un Mercedes ML 320 y luego un Citroën C3, en concepto de garantía de los honorarios no percibidos y que día tras día iban incrementando.

"VAS A ACABAR EN EL FONDO DEL RÍO"

En su relato de hechos, la acusación pública refiere el constante hostigamiento mantenido por los dos principales acusados sobre la persona del empresario, que realizó algunos pagos más por miedo a su integridad física y de su familia y ante amenazas del tipo "vas a acabar en el maletero de un coche o en el fondo de un río". "Estoy viendo cómo tu novia deja a tus hijas en casa de tu madre. Estás controlado, te estamos siguiendo", sería otro de los presuntos mensajes recibidos.

La situación derivó incluso el 6 de septiembre de 2013 en un episodio de retención ilegal que la víctima habría sufrido al ser invitada por David G. y Razvan ('Tino) a subir a un turismo del que no le permitieron salir mientras circulaban por la ciudad y en cuyo periplo le conminaron a entregarles el reloj, sin dejar de amenazarle y de pedirle más dinero mientras iba acompañado por otro individuo desconocido que tenía la orden de no hacerle nada hasta que los dos primeros se lo indicaran.

El temor cada vez más creciente por su integridad y la de sus familiares llevaron finalmente al constructor a denunciar los hechos en octubre de 2013 ante la policía.

Respecto de los otros acusados, el fiscal mantiene que David G. del C. y Razvan se pusieron en contacto con Andrei C. para ofrecer a Juan N.S, este último domiciliado en Murcia, la adquisición del Mercedes y el Citroën obtenidos del empresario bajo amenazas y por los que el imputado murciano abonó un precio en metálico de 10.000 euros. A estos dos procesados se les imputa un delito de receptación.

El Mercedes fue posteriormente vendido a David E.C, que lo revendió a Cristóbal M.R, dedicado a la venta de vehículos de segunda mano, operación en la que habrían incurrido ambos en delitos de estafa y falsedad en documento mercantil por haber confeccionado documentos que aparentaban que la venta la había llevado a cabo su legítimo propietario.