El cineasta Daniel Burman estrena en España 'El misterio de la felicidad' el 29 de agosto

Cartel de la película 'El misterio de la felicidad', de Daniel Burman
FESTIVAL FILMS
Actualizado 06/07/2015 12:37:43 CET

Asegura construir sus películas "como querría que fuese la vida"

BARCELONA, 23 Ago. (EUROPA PRESS) -

El director argentino Daniel Burman, conocido por la película 'El abrazo partido', ha presentado en España 'El misterio de la felicidad', coproducida con Diego Dubcovsky y escrita por él mismo junto con Sergio Dubcovsky, que se estrenará el próximo viernes 29.

En la película, Guillermo Francella --protagonista de la reciente 'Corazón de León' (2013) y muy recordado por su papel en 'El secreto de sus ojos' (2009)-- es Santiago, amigo inseparable de Eugenio (Fabián Arenillas), pero son más que amigos, son socios de toda la vida, capaces de entenderse sin hablar.

Un día, sin embargo, Eugenio desaparece sin dejar pista, por lo que su mujer Laura (Inés Estévez), entre desesperada y herida, convence a Santiago de su abandono, y empujado por esta incredulidad y ciega lealtad comienza una búsqueda inconsciente hacia una felicidad hasta entonces nunca percibida.

En una entrevista de Europa Press, el director ha explicado que la película nació de una reflexión acerca de los sentimientos y de la "necesidad de darles forma", en un intento por hacerlos indestructibles para que al final éstos queden vacíos de todo significado.

La filmografía de Daniel Burman suele tratar siempre como eje principal la familia en su sentido más estricto, la relación entre padres e hijos y el equilibrio entre los deseos de unos y otros, pero aquí concibe otro tipo de familia, el de dos amigos íntimos.

Burman apunta que "la familia puede ser hasta tu canario", dejando clara la libre de elección de tus seres queridos, que puede ser simplemente alguien con quien te sientes cómodo en todo lugar y momento.

"UN TERRITORIO DIFUSO"

La búsqueda de lazos es pues toda búsqueda de la felicidad, y el misterio reside ahí, en cómo Santiago se convierte en un perfecto retrato del miedo a la soledad, y antes que averiguar el porqué de su abandono prefiere conocer los sueños de su amigo, "como lanzarse a un abismo" sin miedo, a un territorio desconocido.

Por ello, el director destaca que "no hay palabras que puedan describir tal felicidad", algo que se percibe a lo largo de toda la película y que finalmente se comprueba en la complicidad dialéctica entre Santiago y Eugenio.

Daniel Burman captura de este modo una duda acerca de la imposibilidad de compartir un mismo sueño con otra persona, una duda que asalta durante toda película y que evidencia hasta qué punto se puede conocer realmente a los demás, por muy importantes que sean en la vida de uno.

La película deambula entre la comedia, la historia de amor y la tragedia, y qué es sino la vida: "Yo hago las películas como querría que fuese la vida".

Su filme es una leve exploración acerca de del conflicto existencial, con un trazo cómico "sencillo, personal e íntimo", acerca de las limitaciones de los sueños, de las obsesiones en la vida y el misterio que esconden todos en sus corazones.

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