Josep Maria Esquirol reivindica amar y pensar como "infinitivos esenciales" de la vida humana

El filósofo Josep Maria Esquirol
EUROPA PRESS
Publicado 22/02/2018 13:53:31CET

   Propone un ensayo sobre ello en su segundo libro con Quaderns Crema y Acantilado

   BARCELONA, 22 Feb. (EUROPA PRESS) -

El filósofo y profesor Josep Maria Esquirol reivindica los verbos de vivir, pensar y amar como los "infinitivos esenciales" de la vida humana, como aquellos que la intensifican y le aportan sentido, como reflexiona en el ensayo 'La Penúltima bondad: ensayo sobre la vida humana' (Quaderns Crema, en catalán, y Acantilado, en castellano).

   Esquirol, que se dio a conocer en el gran público con el Premio Nacional de Ensayo y el Premi Ciutat de Barcelona con 'La resistencia íntima' (2015), se acerca ahora a una filosofía de la condición y de la vida humanas a través de conceptos como las 'afueras', el 'pliegue de sentir', el 'deseo infinito' y la 'capacidad de vida'.

   En diálogo con pensadores contemporáneos como Martin Heidegger, Edmund Husserl, Walter Benjamin y Maria Zambrano, Esquirol vuelve a una filosofía de proximidad que dilucida "desde la sencillez" sobre la esencia del ser humano, empezando por su capacidad de sentir, recibir, ser afectado y ser herido.

   Esquirol (Sant Joan de Mediona, Barcelona, 1963), que publica su segundo libro con Quaderns Crema y Acantilado, admite que el libro "va a la esencia, al núcleo de la vida humana", partiendo de la concreción del ser inteligente que vive y no de la vida en general, como concepto abstracto.

   Por primera vez utiliza el concepto de felicidad, a pesar de que se había propuesto no hacerlo hasta ahora, si bien rehuye de este concepto como un estadio de plenitud, y se decanta por una concepción asociada a la acción más austera.

   Admirador del lenguaje coloquial, por ser a su juicio el más rico y significativo, Esquirol reivindica la bondad como una forma concreta del verbo amar, y como otra forma de hablar de la generosidad, que parte de una concepción horizontal de los humanos, en que nadie se siente por encima de nadie.

   "En nombre del bien, se han cometido grandes errores, pero no en el nombre de la bondad", ha subrayado el pensador, que ha considerado que las raíces de la bondad son más hondas que las del mal, sin restar intensidad ni dolor a los efectos de la maldad.

"ANARQUÍA FRANCISCANA"

   En su reflexión antropológica, defiende una "anarquía franciscana" en que todo el mundo conciba a los demás en el mismo plano, como seres que viven una misma intemperie, dada por el misterio de haber llegado a la vida sin una elección previa.

   En este sentido, ha pedido volver a los ideales de la Revolución Francesa, de la libertad, la igualdad y la fraternidad, por ser el espíritu fraterno el que guía al resto de valores, y entendiendo la capacidad de comprender como una forma de revolución también.

   "Desde arriba no se puede ver al resto como hermanos", subraya Esquirol, para quien la situación política actual vive una situación de degeneración, por existir jerarquías y personas que ostentan responsabilidades desde una situación de superioridad.

"EN LAS ANTÍPODAS DE LA GENEROSIDAD"

   "Estamos en las antípodas de la generosidad", ha lamentado el filósofo autor de una decena de libros de filosofía y con 30 años de carrera universitaria como profesor en la Universitat de Barcelona (UB).

   Sus libros, a razón de uno por cada tres años, tejen su camino propio de pensamiento filosófico, que en adelante transitarán por hilos planteados en este último ensayo, en que reivindica la comunidad y el otro como motores de sentido.

   Para Esquirol, "la acción de vivir no se parece a una acción constructiva como un puzzle", sino que es diferente a una completitud y ultimidad, y es por eso que defiende en su título lo penúltimo, como aquello que está en curso y no está acabado.