El permiso de paternidad de dos semanas no aumenta su participación en la crianza según un estudio

Navidad, navidades, niño, niña, niños, niñas, padre, padres, hijo, hijos, hija
EUROPA PRESS
Publicado 23/01/2018 13:01:57CET

La implantación de la medida en 2007 redujo un 15% los nacimientos

BARCELONA, 23 Ene. (EUROPA PRESS) -

Los padres en permiso de paternidad de dos semanas no aumentaron su participación en la crianza de los hijos, según un estudio que ha analizado los efectos de esta medida sobre la natalidad y el mercado laboral después de que se aprobara en España en 2007, y sin contemplar aún la reforma de enero de 2017.

La introducción de las dos semanas de permiso --del tipo "usarlo o perderlo"-- aumentaron la tasa de disfrute de los hombres de este tipo de licencia en un 400%, en comparación con la media antes de la medida legislativa, y con mayor uso en los padres con más formación, ha explicado en un comunicado este martes la Universitat Pompeu Fabra (UPF), que ha elaborado el estudio junto a la de Barcelona (UB).

El permiso retrasó la fecundación y redujo los nacimientos en un 15%, una disminución de la natalidad que afectó principalmente a personas sin formación universitaria y mujeres mayores de 35 años, según las autoras, la investigadora vinculada al Departamento de Economía y Empresa de la UPF y la Barcelona GSE Libertad González, y la profesora de la UB e investigadora del Instituto de Análisis Económico (IAE-CSIC) Lidia Farré.

Han considerado que la caída de la natalidad está impulsada por la decisión de posponer la crianza de los hijos entre las parejas mayores, y puede estar motivada por el potencial aumento del coste en la crianza de los hijos como resultado de la participación de los padres con permiso de paternidad, y en el retorno anticipado al trabajo de las madres.

IGUALAR DURACIÓN DEL PERMISO

Las autoras sostienen que igualar la duración del permiso de los padres para ambos sexos "podría tener un efecto más notable en la división de las tareas" de cuidado, a la vez que alertan de efectos no deseados sobre la natalidad, preocupantes en países con una tasa baja, como España, y proponen la posibilidad de introducir otras políticas, tales como el cuidado infantil subsidiado.

El permiso aumentó un 11% la probabilidad de empleo de las madres poco después del nacimiento del bebé --aunque solo en el caso de las personas con formación baja--, además de reducir los incentivos para estar de permiso no remunerado prolongado, mientras que en los padres no se detectaron cambios laborales notables: "Estos efectos a corto plazo no se materializan en cambios a largo plazo en el empleo de las madres ni en la participación de los padres en la crianza".

La metodología utilizada se basa en un diseño de regresión de discontinuidad para cuantificar los efectos de la introducción del permiso paternal, y utiliza fuentes la Encuesta de Población Activa, datos de la Seguridad Social (Muestra continua de vida laboral), información sobre resultados y estatus laborales, y registros de certificados de nacimiento.

Farré y González han considerado que, según sugieren los resultados, puede haber "un margen limitado" de intervención pública para alterar las normas sociales o culturales que rigen la persistente división de género en las tareas domésticas, y es necesario investigar más para identificar la combinación adecuada de políticas familiares con el fin de alcanzar la plena igualdad de género en las tareas de cuidados y en el mercado de trabajo.