Ricard Maria Carles, el cardenal que impulsó la división de la diócesis de Barcelona

El cardenal Ricard Maria Carles
ARQUEBISBAT DE BARCELONA
Actualizado 17/12/2013 22:43:58 CET

Su lema episcopal invocaba la unidad que pidió Jesús al orar en la vigilia de su muerte

BARCELONA, 17 Dic. (EUROPA PRESS) -

El cardenal Ricard Maria Carles fue el arzobispo de Barcelona que planteó en 1993 la división la demarcación religiosa en tres diócesis: Barcelona, Terrassa, Sant Feliu de Llobregat, lo que se hizo efectivo con el sucesor, Lluís Martínez Sistach.

Carles dejó este cargo el 15 de junio de 2004, a los 78 años y tras 14 en el cargo, momento en que nombraron a Sistach y se hizo efectiva la desmembración: pese al rechazo que eso suscitaba en sectores de la Iglesia en Catalunya, Juan Pablo II publicó el decreto, que también implicó dividir los bienes inmuebles entre las tres demarcaciones.

Al principio de su mandato, formó un equipo plural que agrupaba las distintas sensibilidades de la Iglesia catalana, pero más adelante hubo polémica con grupos tanto de sacerdotes como de laicos pertenecientes a colectivos de base que le acusaron de actuar según posiciones conservadoras y no nacionalistas.

Algunos grupos fueron especialmente críticos con él por proponer nombramientos de nuevos obispos en Catalunya, aunque el cardenal se despidió de la diócesis con una misa multitudinaria en la basílica de Santa Maria del Mar.

Ricard Maria Carles i Gordó nació el 24 de septiembre de 1926 en Valencia, donde cursó sus estudios primarios en la escuela de las Teresianas, y los secundarios en la de San José de los Padres Jesuitas.

Hasta los 82 años todavía era capaz de subir una montaña de mil metros para rezar en la cima, rememoraba en el libro 'Entrevistas con doce obispos españoles' el entonces director de la oficina de prensa de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Isidro Catela.

SACERDOTE EN 1951, OBISPO EN 1967

Se ordenó sacerdote en 1951; dos años después se licenció en Derecho Canónico en la Universidad Pontificia de Salamanca y se convirtió en el párroco y arcipreste de Tabernes de Valldigna (Valencia); en 1967 le destinaron a la parroquia de San Fernando de la ciudad de Valencia.

El 3 de agosto de 1969 fue consagrado obispo de Tortosa (Tarragona) y pasó a presidir la subcomisión para la Familia y la Comisión para los Seminarios y las Universidades de la CCE; y el 23 de marzo de 1990 fue nombrado arzobispo de Barcelona, donde creó el Instituto de Teología Espiritual.

Juan Pablo II le designó en 1995 miembro del consejo de cardenales para el estudio de los problemas económicos y organizativos de la Santa Sede, hasta que en 2001, de acuerdo con el Derecho Canónico, presentó la dimisión de su cargo arzobispal.

Pero la dimisión no se aceptó hasta 2004 --cuando le sucedió Sistach, también convertido después en cardenal--, y en 2006, al cumplir 80 años, perdió la condición de cardenal elector.

Sólo llegó a participar en el cónclave que eligió papa a Joseph Ratzinger, lo que recordaba como una "experiencia extraordinaria" que le permitió analizar durante dos semanas junto al resto de cardenales la situación mundial de la Iglesia.

'UT OMNES UNUM SINT'

El libro de Isidro Catela resume su pensamiento en el lema episcopal 'Ut omnes unum sint' el pensamiento de Carles: 'Que todos sean una sola cosa', expresión extraída del Evangelio y que pertenece a la oración ferviente de Jesús en la vigilia de su muerte.

"Solo si nos ven unidos, el mundo creerá. No hay cuerpo posible si los miembros se odian unos a otros", defendía.

Además de consagrarse a la fe, era un aficionado al alpinismo, la espeleología y las fallas valencianas, había jugado a fútbol, tenía experiencia como actor de teatro y solista de un coro, declaraba su amor por el Mediterráneo como valenciano, y coleccionaba fósiles.

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