Un sacerdote e ingeniero informático cree que la Iglesia debe salir a las "calles digitales" sin miedo a la "hostilidad"

 

Un sacerdote e ingeniero informático cree que la Iglesia debe salir a las "calles digitales" sin miedo a la "hostilidad"

Isidro Catela
UCV
Publicado 31/03/2017 15:23:32CET

VALÈNCIA, 31 Mar. (EUROPA PRESS) -

El religioso marianista y también ingeniero informático Daniel Pajuelo, confundador de iMisión --iniciativa integrada por católicos laicos, consagrados y sacerdotes con la inquietud de evangelizar en Internet y en las redes sociales--, ha defendido que la Iglesia debe salir a las "calles digitales" para conectar con la gente sin miedo a la "hostilidad" que puede encontrarse en las redes.

Pajuelo ha participado en el Congreso Internacional Cátedra Abierta Scholas Occurrentes de la Universidad Católica de Valencia (UCV) para analizar la implementación de la cultura del encuentro impulsada por el Papa Francisco en el ámbito digital, según ha informado la institución académica en un comunicado.

En primer lugar Pajuelo ha criticado la distinción entre "mundo real" y "mundo digital", como si Internet fuera menos real que la vida presencial: "Francisco ha dicho que la red no es un conjunto de cables interconectados sino de personas interconectadas".

"Llevamos instalados muchos años en la prédica desde los púlpitos y, sin abandonarlos, hemos de pasar a un modelo relacional. Hemos de salir a las calles, también a las digitales, como dice el Papa, donde lo importante es establecer relaciones evangélicas. En las redes tiene mucho más peso en un primer momento el testimonio, la coherencia de vida y mostrar a un Jesús encarnado que la emisión de contenidos religiosos. Si no salimos de esos espacios donde nos encontramos seguros, hacemos un flaco favor al mandato del señor de ir por todo el mundo. La Iglesia nació para ser misionera", ha dicho.

En esta salida, ha proseguido, hacen falta cristianos "que hagan el esfuerzo de estar presentes en el ámbito digital y posibilitar espacios de diálogo donde ofrecer el ungüento del Espíritu Santo, que sana las heridas y calma la sed; un espacio de paz verdadera en el que las personas puedan volver a fundamentar el sentido de su vida".

El abrazo a esta cultura del encuentro en lo digital requiere, según este sacerdote marianista, de una "kenosis" --o descendimiento-- grande, que ha justificado así: "Cuando digo una homilía en mi parroquia se me escucha y nadie dice nada. En mi canal de YouTube el 40% de la gente, de entrada, me insulta. Me dicen que tengo cara de violador y barbaridades parecidas, utilizan todo lo que pueden para hacerme daño".

Pese a ello, asegura haber descubierto que su presencia en ese espacio virtual le devuelve la esperanza y "abre un camino de diálogo" con el 60% restante. Así, aduce que, por ejemplo, una quincena de personas le ha pedido hablar personalmente con él en el último mes y una de ellas, con la que ya se ha encontrado, "se había intentado suicidar, había practicado el satanismo y tenía un concepto de Dios totalmente tergiversado".

NO SEPARAR LA FE DE LA IDENTIDAD DIGITAL

El religioso valenciano lamenta la "muy escasa" presencia de la Iglesia en los espacios digitales y su incapacidad de responder a las lecturas que se hacen en esos medios desde distintas ideologías sobre "cómo es Dios o cómo son los creyentes". Por eso, resalta la importancia que los cristianos estén presentes y no separen su fe de su "identidad digital".

Para Pajuelo, si un cristiano está en el ámbito de Internet y "no brilla la luz de su bautismo, de su amor por Cristo y la Iglesia", es que en su vida existe una "distancia" entre lo digital y lo presencial que hace que la primera identidad "no sea auténtica y tampoco dé fruto".

"El gran obstáculo para la nueva evangelización no es la falta de vocaciones, de recursos o de formación: es el miedo que tenemos a la hostilidad del ambiente. En mi canal muestro claramente que soy sacerdote, aunque haya gente que no comprenda qué hace un cura en YouTube o que le moleste. Aunque sean ateos, muchos se suscriben a mi canal. De hecho, en tres meses he pasado de 3.000 a 8.000 suscriptores que me dejan preguntas y piden que comente vídeos de otros 'youtubers' o artistas que critican a la Iglesia", ha asegurado.

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