Consorcio de Aguas concluirá en mayo actuaciones para reducir la entrada de agua de mar al saneamiento de Ondarroa

Publicado 22/03/2018 17:00:34CET

Colabora con el Ayuntamiento para minimizar la infiltración salina en varios puntos de la red de alcantarillado, de competencia municipal

BILBAO, 22 Mar. (EUROPA PRESS) -

El Consorcio de Aguas Bilbao Bizkaia concluirá el próximo mes de mayo los trabajos iniciados en julio de 2017, con el objetivo de eliminar la infiltración salina en el barrio de Astillero de Ondarroa. Ésta es la primera de las actuaciones previstas por el Consorcio de Aguas para resolver la entrada del agua de mar por la red de saneamiento municipal, que ocasiona graves afecciones al correcto funcionamiento de la estación depuradora de aguas residuales (EDAR) de Galtzuaran, y provoca alivios al mar de aguas sin tratar en épocas de fuertes mareas.

Desde la incorporación del municipio de Ondarroa al Consorcio de Aguas en 2008, el funcionamiento de la EDAR ha estado condicionado por la elevada intrusión salina existente en la red de saneamiento. Los efectos negativos de esta agua salada son múltiples: inhibición del proceso de depuración, vertidos incontrolados o la degradación prematura de equipos e infraestructura, entre otros.

Según ha explicado la entidad consorciada, la presencia de agua salada en las redes de saneamiento supone un "grave problema" para el correcto funcionamiento de las depuradoras de aguas residuales, ya que la elevada carga salina afecta de forma "devastadora" al proceso biológico responsable de eliminar la contaminación fecal, hasta el punto que las bacterias encargadas de depurar "dejan de trabajar".

Este proceso biológico es el elemento clave de la depuración, por lo que si queda anulado, el agua que llega por los colectores de saneamiento sería vertida al mar -o a los ríos- sin recibir tratamiento alguno.

Por otro lado, la entrada del agua de mar en la red de colectores satura su capacidad e impide a los mismos realizar la función para la que están diseñados, que no es otra que recoger y transportar aguas fecales hasta la depuradora, produciendo alivios incontrolados de estas aguas contaminadas en la propia ría de Ondarroa, mucho antes incluso de llegar a la instalación de Galtzuaran.

El agua de mar tiene otro efecto "indeseado y nocivo, ya que produce una degradación fulminante de las infraestructuras de saneamiento: colectores, arquetas, rejas, bombas, mecanismos... reducen su vida útil de manera drástica, afectados por la corrosión", ha advertido.

ACTUACIONES CONSTANTES

En un primer momento, el Consorcio de Aguas Bilbao Bizkaia solucionó los problemas existentes en la red primaria de saneamiento -la única que es de su competencia-, pero, aún así, persistía la entrada de agua de mar. En consecuencia, tras realizar diversos estudios sobre el estado de la red de saneamiento, el Consorcio de Aguas identificó numerosos puntos de la red municipal donde se produce la intrusión de agua salina y en los que habría que realizar actuaciones de reparación, reposición o separación de redes.

De esta forma, tras valorar diferentes opciones, se propuso al Ayuntamiento de Ondarroa una primera actuación en el entorno del bombeo de Astillero, programada en tres fases, para actuar en los puntos donde el grado de intrusión salina es más elevado.

La primera fase, ejecutada durante el verano de 2017, se limita a la reparación de un tramo de colector municipal de 28 metros que discurre por la calle Magdalena, desde el arco donde se encuentra la ermita de la Magdalena hasta el bombeo de Astillero, situado junto al Zubi Zaharra.

La segunda y tercera fase se centran en la separación de las redes de fecales y de pluviales que actualmente se incorporan a la antigua galería que discurre por San Juan Txurru y por las dependencias de la Conservera Agirreoa. Estas obras, que está previsto concluyan el próximo mes de mayo, han supuesto el Consorcio de Aguas una inversión cercana a los 200.000 euros.

Con estas mejoras se eliminará la infiltración de agua salina al bombeo Astillero, por lo que se prevé que se reduzca -en parte- la afección a la depuradora de Galtzuaran. Además, se solucionará el problema de olores que existe en la calle San Juan Txurru, debido a que la galería en el tramo que discurre entre las viviendas en la estrada peatonal dispone de registros de pluviales que funcionan a modo de chimenea de ventilación del colector.

No obstante, este conjunto de actuaciones no serán suficientes para resolver el problema de la intrusión salina en su totalidad, por lo que desde el Consorcio de Aguas se está estudiando la posibilidad de llevar a cabo nuevas intervenciones similares en otros puntos de la red municipal de saneamiento por donde el agua de mar sigue infiltrándose con total libertad.

TOALLITAS HÚMEDAS

De forma paralela, el Consorcio de Aguas pondrá en marcha en las próximas semanas una campaña informativa en el municipio para concienciar sobre el correcto uso de las toallitas húmedas de higiene personal, ya que en los últimos meses se han localizado atascos en la red de Ondarroa, como consecuencia de la acumulación de estos residuos, que han supuesto más de 4.000 euros en la reparación de las bombas que impulsan el agua residual a la EDAR de Galtzuaran.

Según los datos recogidos por el Consorcio de Aguas, en Ondarroa se vierten todos los años por el inodoro más de 9 toneladas de toallitas higiénicas, que no se desintegran en la red de alcantarillado y provocan atascos en arquetas de las viviendas y averías "muy graves" en las bombas que elevan las aguas para su tratamiento en la depuradora.

Esto se traduce en gastos para las comunidades privadas, sobrecostes para el Consorcio de Aguas, y daños ambientales, ya que el mal funcionamiento del sistema, como consecuencia de estos atascos de la red, provoca alivios de aguas sin tratar a la ría y playas del entorno.

Por este motivo, el Consorcio de Aguas ha diseñado un sencillo folleto explicativo, con el objetivo de promover una mayor conciencia sobre el problema, que derive un uso más responsable de las toallitas húmedas, a partir de la base de que el WC no es una papelera, y que las toallitas deben tirarse a la basura para ser gestionadas como un residuo sólido urbano.