Amnistía pide investigar torturas y desapariciones en Yemen a manos de fuerzas yemeníes y emiratíes

Soldados yemeníes apoyandos por Emiratos en Mukalla (Archivo)
REUTERS / REUTERS STAFF
Publicado 12/07/2018 8:36:50CET

La ONG advierte de que las violaciones de Derechos Humanos que se están cometiendo son constitutivas de crímenes de guerra

MADRID, 12 Jul. (EUROPA PRESS) -

Decenas de hombres han sido sometidos a desaparición forzada tras ser detenidos y recluidos arbitrariamente por fuerzas de Emiratos Árabes Unidos y yemeníes en el sur de Yemen, muchos de los cuales han sido torturados en prisiones secretas y algunos incluso podrían haber muerto bajo custodia, según ha denunciado Amnistía Internacional (AI), que reclama que se investiguen estos actos que podrían constituir crímenes de guerra.

La ONG ha denunciado en su informe 'Solo Dios sabe si está vivo' que un año después de salir a la luz por primera vez la red de prisiones secretas en el sur de Yemen sigue sin hacerse justicia para estas personas.

"Las familias de estos detenidos viven una interminable pesadilla en la que sus seres queridos han sido sometidos a desaparición forzada por fuerzas que cuentan con el respaldo de Emiratos Árabes Unidos", ha denunciado la directora de Respuesta a la Crisis de Amnistía Internacional, Tirana Hassan.

"Cuando exigen saber dónde están recluidos, o si siguen vivos, sólo se responde a sus peticiones con el silencio o la intimidación", ha precisado.

Según Hassan, en las últimas semanas se ha puesto en libertad a decenas de detenidos, incluidos algunos de los desaparecidos, pero "esto ha ocurrido después de haber estado recluidos sin cargos durante periodos prolongados, en algunos casos hasta dos años". Por ello, es necesario que "los responsables rindan cuentas y de garantizar recursos para las víctimas", ha reclamado.

Emiratos Árabes Unidos, que forma parte de la coalición militar que lidera Arabia Saudí en apoyo del Gobierno yemení creada en marzo de 2015, ha creado, entrenado, equipado y financiado varias fuerzas de seguridad locales conocidas como Fuerzas del Cinturón de Seguridad y Fuerzas de Élite, además de forjar alianzas con funcionarios de seguridad yemeníes, ignorando a su dirección en el Gobierno yemení, según Amnistía.

La ONG ha investigado los casos de 51 hombres detenidos por estas fuerzas entre marzo de 2016 y mayo de 2018 en las provincias de Adén, Lahj, Abyan, Hadramawt y Shabwa. La mayoría de los casos, ha indicado, implicaban desaparición forzada, y 19 de estos hombres continúan en paradero desconocido.

"SOLO DIOS SABE SI ESTÁ VIVO"

"No tenemos ni idea de dónde está, sólo Dios sabe si está vivo", ha contado a Amnistía la hermana de un hombre de 44 años detenido en Adén a finales de 2016 y del que no se han tenido más noticias. "Sólo queremos conocer la suerte de nuestro hermano. Sólo queremos oír su voz y saber dónde está. Si ha hecho algo, ¿no están los tribunales para juzgarlo? Al menos llévenlos a juicio, dejen que los visitemos. ¿Para qué sirven los tribunales? ¿Por qué hacerlos desaparecer así?", se pregunta.

Amnistía ha documentado en su informe el uso generalizado de la tortura y otros malos tratos en instalaciones yemeníes y emiratíes, incluidas palizas, aplicación de descargas eléctricas y violencia sexual.

"Vi cosas que no quiero volver a ver. En ese lugar ni siquiera se ve el sol", ha contado un ex detenido que estuvo recluido en Waddah Hall, conocido centro de detención informal en Adén administrado por una unidad antiterrorista local por error y que fue víctima de "descargas eléctricas".

DETENIDOS POR SOSPECHAS INFUNDADAS

Según los testimonios recabados por la ONG, entre los cometidos de las Fuerzas del Cinturón de Seguridad y Fuerzas de Élite está presuntamente la lucha contra el terrorismo, lo que incluye tanto a Al Qaeda en la Península Arábiga como a Estado Islámico, si bien muchos de las detenciones se basan en sospechas carentes de fundamento y en venganzas personales.

Así, según Amnistía, entre los detenidos hay personas críticas con la coalición y las prácticas de las fuerzas de seguridad respaldadas por Emiratos Árabes Unidos, entre ellas personalidades comunitarias, activistas y periodistas, así como simpatizantes y miembros del partido Al Islah, rama yemení de Hermanos Musulmanes.

"Emiratos Árabes Unidos, actuando en condiciones poco claras en el sur de Yemen, parece haber creado una estructura de seguridad paralela al margen de la ley, donde atroces violaciones de Derechos Humanos siguen impunes", ha subrayado Tirana Hassan.

La responsable de Amnistía ha advertido de que "este vacío de rendición de cuentas dificulta aún más que las familias cuestionen la legalidad de las detenciones". "Aunque los fiscales yemeníes han intentado ejercer el control sobre algunas prisiones, las fuerzas de Emiratos Árabes Unidos han hecho caso omiso o han demorado gravemente la aplicación de sus órdenes de liberación en varias ocasiones", ha denunciado.

Según ha recordado Amnistía, el Gobierno emiratí ha negado repetidamente su implicación en prácticas de detención ilícita en Yemen, a pesar de los indicios de lo contrario, mientras que el Ejecutivo del presidente Abdo Rabbu Mansur Hadi ha afirmado a un grupo de expertos de la ONU que no tiene el control sobre las fuerzas de seguridad entrenadas y respaldadas por Emiratos.

INVESTIGACIÓN COMO CRÍMENES DE GUERRA

Hassan ha reclamado que "estas violaciones de Derechos Humanos, que tienen lugar en el contexto del conflicto armado de Yemen, deben investigarse como crímenes de guerra". "Tanto el Gobierno de Yemen como el de Emiratos Árabes Unidos deben tomar medidas de inmediato para poner fin a estas prácticas y ofrecer respuestas a las familias cuyos esposos, padres, hermanos e hijos se hallan en paradero desconocido", ha añadido.

Asimismo, ha defendido la necesidad de que los aliados de Emiratos en la lucha contra el terrorismo, entre los que ha mencionado a Estados Unidos, manifiesten "su oposición a los actos de tortura denunciados, lo que incluye investigar el papel del personal estadounidense en los abusos relacionados con la detención en Yemen y negarse a usar información que probablemente se obtuvo mediante tortura u otros malos tratos".

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