¿Qué es el artículo 50 del Tratado de Lisboa?

Qué es el artículo 50 del Tratado de Lisboa
EUROPA PRESS
  
Actualizado 29/03/2017 11:50:08 CET

El 'Brexit' es reversible pero solo antes de que el proceso concluya con un acuerdo de retirada

MADRID, 29 Mar. (EDIZIONES) -

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Los británicos decidieron en el referéndum del 23 de junio separar su destino del de sus socios europeos, una decisión inédita que está contemplada en los tratados comunitarios pero que nunca se ha explorado porque hasta ahora nadie ha querido abandonar la UE.

El artículo 50 del Tratado de la Unión Europea (TUE) es el único mecanismo recogido en los textos constitutivos para que uno de los estados miembro de la UE inicie de forma unilateral el proceso de ruptura con el bloque regional.

Se incorporó por primera vez en el Tratado de Lisboa, que entró en vigor en 2009. Hasta entonces, ninguna norma comunitaria recogía el derecho de secesión que asiste a todos los países miembro de una organización internacional.

Lord Kerr de Kinlochard, uno de los autores del artículo 50, ha confesado que lo redactaron pensando en que pudiera producirse un golpe de Estado en alguno de los estados de la UE, pero que nunca imaginaron que llegaría a activarse en democracia.

¿CÓMO SE INICIA EL PROCESO?

Según este precepto, "todo Estado miembro podrá decidir, de conformidad con sus normas constitucionales, retirarse de la UE", algo que hizo Reino Unido con dicho referéndum y con la posterior tramitación parlamentaria de la Ley sobre el 'Brexit'.

Una vez completada la fase de toma de decisión, "el Estado miembro que decida retirarse notificará su intención al Consejo Europeo". En el caso de Reino Unido, a través de una carta en la que informa de su "intención" de invocar el artículo 50 del TUE.

La carta británica será entregada este mismo miércoles, 29 de marzo, a las instituciones comunitarias de manos del representante permanente de Reino Unido ante la Unión Europea, Tim Barrow, lo que activará la cuenta atrás para el 'Brexit'.

¿CUÁNTO TIEMPO DURARÁ?

Se abre entonces un periodo de dos años para que las partes negocien el llamado "acuerdo de retirada". El plazo puede prorrogarse con una decisión unánime del Consejo Europeo y el consentimiento de Reino Unido pero, si no lo hacen, la salida se producirá de forma automática el 29 de marzo de 2019.

En el escenario de que las partes incumplieran el plazo sin pactar una prórroga, los tratados y todas las normas comunitarias dejarían de aplicarse 'ipso facto' a Reino Unido y las posibles controversias entre Londres y Bruselas tendrían que ventilarse en tribunales.

Lo que más preocupa al Gobierno de Theresa May es la relación comercial que, a falta de acuerdo de retirada, quedaría a merced de las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC), tanto en lo sustantivo como en la resolución pacífica de controversias.

El portavoz de Downing Street, Greg Swift, ha calificado de "improbable" un escenario en el que no sea posible cerrar un acuerdo mutuamente satisfactorio, sin embargo, el ministro para el 'Brexit', David Davis, ha considerado que Reino Unido debe estar preparado para ello.

¿QUÉ SE NEGOCIA?

Conforme al artículo 50, las negociaciones tendrán como único objetivo llegar a un acuerdo "que establecerá la forma de retirada" de Reino Unido, "teniendo en cuenta el marco de sus relaciones futuras" con la organización regional.

Esta coletilla ha añadido incertidumbre al proceso de 'Brexit' porque, aunque la UE quiere centrar las negociaciones en el acuerdo de retirada, el Gobierno de May quiere aprovechar los contactos para definir ya un acuerdo comercial bilateral.

¿QUÉ ESTATUS TENDRÁ REINO UNIDO HASTA EL 'BREXIT'?

Mientras duren las negociaciones, "el miembro del Consejo Europeo y del Consejo que represente al Estado miembro que se retire no participará ni en las deliberaciones ni en las decisiones del Consejo Europeo o del Consejo que le afecten".

Sin embargo, hasta que el acuerdo de retirada entre en vigor o expire el plazo de dos años, Reino Unido seguirá siendo miembro de la UE con todos los derechos y obligaciones que ello implica, con la salvedad indicada en el párrafo anterior.

A pesar de ello, el Gobierno británico se ha abstenido de participar en las discusiones sobre el modelo de integración a seguir tras el 'Brexit' y ha renunciado a ejercer la presidencia semestral del Consejo Europeo, que le correspondía en la segunda mitad de 2017.

¿CÓMO SE DECIDE?

El acuerdo de retirada "lo celebrará el Consejo en nombre de la UE por mayoría cualificada", para lo cual se necesita, "un mínimo del 72 por ciento de los miembros del Consejo que represente a estados miembros participantes que reúnan como mínimo el 65 por ciento de la población de dichos estados".

Además, requiere "la previa aprobación del Parlamento Europeo". El artículo 50 no específica qué tipo de mayoría se requiere para el visto bueno de los eurodiputados, por lo que se entiende que sería la fórmula general de mayoría de los votos emitidos, un umbral sencillo de superar.

¿ES POSIBLE REVERTIR EL 'BREXIT'?

Esta es una de las mayores lagunas legales que deja el artículo 50 porque no contempla en ningún momento la posibilidad de que el país cambie de opinión en mitad del proceso, lo que hace que se preste a interpretaciones jurídicas.

"No es irrevocable", ha defendido Lord Kerr de Kinlochard. A pesar de la "pérdida de tiempo" que supondría y de que puede que los otros socios comunitarios te hagan pagar "un precio político", "puedes cambiar de opinión mientras el proceso está en marcha", ha sostenido.

La secretaria de Justicia de Reino Unido, Liz Truss, ha despejado cualquier duda en este sentido y ha afirmado que el 'Brexit' es "irrevocable" porque el Gobierno no piensa celebrar un nuevo referéndum al respecto.

VUELTA A LA UE

Lo que sí dice expresamente el artículo 50 es que, una vez completada la ruptura, si el Estado miembro en cuestión quiere volver a la UE "su solicitud se someterá al procedimiento establecido en el artículo 49" del Tratado de Lisboa.

Reino Unido tendría que someterse a una revisión para comprobar que respeta los valores y principios de la UE, y, en caso de no ser así, hacer las reformas pertinentes, tras lo cual el acuerdo de adhesión tendría que recibir el visto bueno de todos los estados miembro.

El reingreso en la UE supondría perder los privilegios con los que Reino Unido cuenta actualmente, que le permiten excluir la aplicación de determinadas normas, ya que las nuevas incorporaciones deben asumir todo el acervo comunitario.

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