Duterte se retracta y asegura que no izará la bandera filipina en las Spratly por su "amistad" con China

Soldados chinos en las islas Spratly
REUTERS
Publicado 13/04/2017 3:41:16CET

MADRID, 13 Abr. (EUROPA PRESS) -

El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, ha asegurado este miércoles que ya no tiene previsto izar la bandera nacional en la isla de Pagasa/Thitu, en las Spratly, debido a su "amistad" con el Gobierno de China.

"Me gustaría corregirme a mí mismo. Dije que iría a la isla de Pagasa el próximo 12 de junio --el día que se celebra la independencia filipina-- para izar la bandera nacional", ha indicado desde Riad, donde ha mantenido una reunión con la comunidad filipina residente en Arabia Saudí.

"Si cada jefe de Estado de las partes que se disputan en el mar de Filipinas Occidental --en referencia al mar de China Meridional, en el que se encuentran varias islas en disputa entre países de la región-- van allí e izan sus banderas, estaríamos en problemas", ha explicado, según declaraciones recogidas por la cadena ABS-CBN.

Así, ha señalado que debido a su "amistad con China", no irá a la isla a izar la bandera. "No iré a ninguna de las islas. Quizás envíe a mi hijo, simplemente para demostrar que nuestra reivindicación es buena para todas las generaciones de filipinos", ha agregado.

La semana pasada, Duterte dio al Ejército nacional la orden de fortificar todas las islas de la zona donde exista presencia filipina, en plena disputa con China, Taiwán, Malasia, Brunéi y Vietnam.

"Hemos intentado ser amigos de todo el mundo pero ahora tenemos que consolidar nuestra jurisdicción, al menos en las zonas que tenemos bajo nuestro control", declaró Duterte, si bien días después aseguró que no quería ninguna "guerra" con los países de la región.

Duterte se refiere a las llamadas islas Spratly, un archipiélago de 14 islas --del total de más de 250 en esas aguas--, ricas en gas natural. "Vamos a vivir en esas islas vacías que consideramos nuestras. Vamos a competir por ellas. Vamos a dejar claro que son nuestras", señaló. "Construiremos búnqueres o casas y almacenes para que podamos habitarlas", añadió.

La orden del presidente filipino llegó poco después de que China asegurara que había desplegad equipamiento de Defensa en las islas en disputa para mantener lo que denomina "libertad de navegación", matizando, no obstante, que no era un movimiento de "militarización" de las islas.

China ha estado construyendo instalaciones y estructuras en las islas artificiales de la zona que, según Estados Unidos, parecen diseñadas para albergar misiles tierra-aire de largo alcance.

Si bien la construcción de instalaciones de hormigón en los arrecifes de Subi, Mischief y Fiery Cross, en las islas Spratly, donde China ya ha instalado pistas de aterrizaje podría considerarse una escalada militar, Filipinas, que lleva años enfrentado con China por el control de estas aguas, ha asegurado que la construcción de islas artificiales no suponen una preocupación.

No obstante, el Ejército filipino impidió recientemente que un grupo de parlamentarios y altos cargos del Gobierno filipino visitaran una de las nueve instalaciones que tiene Filipinas en el disputado mar de China Meridional por "motivos de seguridad".

En concreto, los parlamentarios habían organizado una visita a la ya mencionada isla de Pagasa/Thitu, en la bahía de Subi, con el objetivo de planear la construcción de nuevas instalaciones para fomentar la pesca en Filipinas y para mejorar la calidad de vida de los 100 habitantes que tiene el pequeño terreno.

El teniente general Raúl del Rosario, líder del Mando Occidental de Filipinas, dijo entonces que el motivo real detrás de la cancelación ha sido que dentro del Gobierno existían temores por la posible reacción de China.

"Al ser una zona que está bajo disputa, es una zona que no es totalmente nuestra", apuntó. "Por eso estamos preocupados si vuelan allí. Cada vez que un avión vuela a la isla, recibe una advertencia por parte de las fuerzas de seguridad chinas. A veces incluso disparan contra al aeronave", aseguró.

Mantener y financiar a las comunidades de las islas en la bahía de Spratlys es percibido por Filipinas y Vietnam como una medida esencial a la hora de reclamar su soberanía. China, por su parte, ha desplegado soldados en estas islas.

China reclama casi todas las aguas en disputa, por las que pasan un tercio del tráfico marítimo mundial. Brunéi, Malasia, Filipinas, Taiwán y Vietnam también tienen sus propias demandas. La Administración del presidente Donald Trump en Estados Unidos declaró ilegal la construcción china en el mar.

RELACIÓN CHINA-FILIPINAS

China y Filipinas celebrarán el próximo mes de mayo un encuentro en el que conversarán sobre la disputa entre los dos países en torno a este mar, encuentro que tendrá lugar algo menos de un año después de que el Tribunal Permanente de Arbitraje (TPA) le diera la razón a Manila sobre la ausencia de base legal para que Pekín reclame derechos históricos sobre estas aguas.

El Gobierno de Pekín invitó a las autoridades filipinas, a través del Ministerio de Asuntos Exteriores, a una visita en la que buscarán retomar las conversaciones sobre un mecanismo de consulta bilateral por el mar de China Meridional.

El portavoz de la Cancillería filipina, Charles José, confirmó que se trata de una "nueva propuesta" para celebrar una consulta sobre un mecanismo "específico" para el mar de China Meridional. Ambas partes acordaron durante la vigésima ronda de consultas diplomáticas bilaterales, el pasado mes de enero, establecer este mecanismo.

Pekín ha trasladado a Manila su interés por reforzar la comunicación y el diálogo entre los dos países de manera que puedan gestionar sus diferencias, permitir la cooperación marítima y crear una "atmósfera favorable" para la cooperación práctica y, de este modo, mejorar las relaciones.

En julio de 2016, La Haya confirmó que no existe "base legal" para que Pekín "reclame derechos históricos sobre los recursos dentro de las áreas marítimas que entran en la 'línea de los nueve puntos'", en referencia a la línea de demarcación establecida en un mapa de 1947.

Pero el presidente filipino, elegido también el año pasado, ha quitado hierro a este fallo y ha tratado de acercarse al Gobierno chino, con quien pretende mejorar el comercio y de quien busca atraer la inversión.

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