Los grupos antiesclavitud aseguran que se enfrentan a una creciente amenaza en Mauritania

Una mujer con un bebé en Mauritania
JOE PENNEY / REUTERS - Archivo
Publicado 23/03/2018 5:56:42CET

DAKAR, 23 Mar. (Thomson Reuters Foundation/EP) -

En Mauritania aumentan las detenciones de activistas contra la esclavitud y la prohibición de protestas, mientras el estado extiende las restricciones sobre grupos defensores de Derechos Humanos, activistas y organizaciones.

La esclavitud es una práctica histórica en Mauritania, que se convirtió en el último país del mundo en abolirla legalmente en 1981.

El país africano tiene una de las tasas más altas de esclavitud en el mundo con una de cada 100 personas viviendo como esclavos, según el Global Slavery Index en 2016. Sin embargo, el Gobierno a menudo ha tomado medidas enérgicas contra las personas que se muestran en contra.

"La represión está empeorando cada vez más", ha asegurado el presidente de SOS Esclaves, Boubacar Messaoud. "Hay que tener coraje para trabajar en la esclavitud, porque no es fácil", ha aseverado.

Desde 2014, Amnistía Internacional ha registrado 168 detenciones de defensores de Derechos Humanos y al menos 20 grupos cuyas protestas pacíficas se disolvieron por la fuerza, según un informe de la organización. Además, algunos de los activistas han sido torturados y muchos todavía continúan detenidos.

El portavoz del Gobierno de Mauritania, Mohamed Lemine Ould Chikh, ha negado las detenciones o que el estado haya restringido las actividades de los grupos defensores de Derechos Humanos.

"Las organizaciones de Derechos Humanos que operan de acuerdo con la legislación de Mauritania ejercen sus actividades libremente", ha asegurado Chikh, añadiendo que solo se lleva ante la justicia a "organizaciones ilegales no registradas que provocan disturbios, caos e inseguridad".

Sin embargo, los grupos defensores de Derechos Humanos han asegurado que incluso sus actividades diarias se ven afectadas.

Los grupos están obligados a solicitar autorizaciones para cada evento que organicen y, generalmente, las solicitudes son denegadas, según el jefe del foro nacional de organizaciones de Derechos Humanos de Mauritania, Mamadou Sarr.

"Es una tendencia muy preocupante", ha señalado François Patuel, de Amnistía Internacional, que ha investigado la represión de grupos de Derechos Humanos desde que el presidente Mohamed Ould Abdel Aziz fue reelegido en 2014. "Esto evitará que Mauritania aborde los problemas de discriminación y esclavitud que prevalecen en el país", ha añadido.