HRW denuncia la muerte de 69 civiles por minas colocadas por Estado Islámico en Manbij

 
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HRW denuncia la muerte de 69 civiles por minas colocadas por Estado Islámico en Manbij

Rebeldes sirios en Manbij
REUTERS
Publicado 26/10/2016 14:21:59CET

Asegura que los milicianos de negro han colocado artefactos en colchones, neveras, puertas y ventanas

MADRID, 26 Oct. (EUROPA PRESS) -

Human Rights Watch (HRW) ha denunciado este miércoles que 69 civiles han muerto y varias decenas más han resultado por la explosión de minas de fabricación artesanal colocadas por milicianos de Estado Islámico en la localidad de Manbij, en el norte de Siria.

"Las minas antipersona, que con frecuencia se denominan artefactos explosivos improvisados, fueron colocadas por el grupo extremista Estado Islámico, que hasta hace poco controlaba la ciudad", ha indicado la organización no gubernamental.

HRW ha asegurado que la mayoría de las minas serían de las que se activan por las propias víctimas y, "por tanto", "estarían prohibidas de acuerdo con el Derecho Internacional". En la investigación que la ONG ha realizado durante cinco días en Manbij, del 4 al 9 de octubre, ha recabado los nombres de 69 civiles, incluidos 19 niños, que murieron por la explosión de minas artesanales en escuelas, viviendas y en carreteras durante y después de los combates en la ciudad.

"El total es probablemente mucho mayor porque Human Rights Watch no ha podido recopilar información de todos los barrios y localidades. El personal del hospital dice que han tratado a cientos de personas heridas por minas improvisadas", ha asegurado la organización de defensa de los Derechos Humanos.

"ESTADO ISLÁMICO HA MINADO VIRTUALMENTE TODO"

"Estado Islámico ha minado virtualmente todo antes de irse", ha asegurado el subdirector de Emergencias de HRW, Ole Solvang. "Estos artefactos explosivos ya han matado y herido a cientos de civiles pero estas cifras aumentarán incluso más cuando vuelvan más personas a sus casas", ha explicado.

Los supervivientes de las explosiones de minas y sus familias han contado a la ONG que los civiles que regresan a sus casas tras los combates han muerto o han resultado heridos por artefactos colocados en puertas y ventanas, bajo colchones o zapatos, en neveras, maletas de ropa, televisiones y fregaderos.

HRW ha subrayado que los artefactos explosivos improvisados, otros tipos de artefactos y los restos de municiones de guerra representan una "importante amenaza" para los civiles y dificultan la recuperación en otros lugares que estuvieron bajo control de Estado Islámico, como Kobani en Siria o Ramadi y Faluya en Irak.

En este sentido, ha asegurado que Estado Islámico colocó artefactos que representan una grave amenaza para la población civil en lugares en los que están registrándose intensos combates para conseguir expulsar a Estado Islámico, localidades como Al Bab en Siria y Mosul en Irak.

Zakia Hassan ha relatado que su hijo Ibrahim Hammud, de 35 años, hizo estallar por accidente un artefacto cuando pisó un colchón al regresar a su casa el 12 de agosto de 2016, el día que finalizaron los combates en Manbij. Estado Islámico les había obligado a salir de la vivienda porque la iba a utilizar como piso para un francotirador.

"Le mató de forma instantánea", ha contado a HRW. Cuando la Policía llegó días después para inspeccionar la casa, encontró un segundo artefacto colocado bajo un montón de zapatos en la entrada del inmueble.

ESCUELAS Y HOSPITALES MINADOS

HRW ha advertido de que Estado Islámico también minó varias escuelas y hospitales, según los testimonios de residentes y de técnicos de desminado. El 27 de septiembre, tres niños con edades comprendidas entre los diez y los trece años murieron por la explosión de un artefacto que estaba en un aula en la escuela primaria de Seif al-Dawla, en Manbij.

Sus familiares han señalado que los niños solían jugar al fútbol en el patio de la escuela pero que entraron en el aula cuando se encontraron la puerta abierta. Cuando el personal de HRW visitó la zona el 5 de octubre se encontró en la pared del principal hospital de Manbij una pintada que advertía sobre la presencia de minas.

La organización de defensa de los Derechos Humanos ha asegurado que el grupo terrorista que lidera Abú Bakr al Baghdadi también ha colocado minas y artefactos en carreteras, puentes y en campos, provocando muertes y heridas a civiles que intentaban huir de los combates.

Adnan Ahmed Shawakh, un niño de doce años, ha contado que vio cómo una chica que corría delante de él para huir de Estado Islámico acababa activando una mina cuando se aproximaban a una posición de las Fuerzas Democráticas de Siria en agosto. La deflagración le arrancó una pierna. "Volé por los aires antes de darme contra el suelo", ha recordado. "Había polvo y piedras volando por todas partes. Escuché un pitido en mis oídos y vi a varias personas muertas en el suelo", ha asegurado.

Human Rights Watch ha dicho que casi todos los incidentes que ha documentado han sido causados por minas activadas por las víctimas y no por artefactos de control remoto o incluidos en coches. En este sentido, ha recordado que las minas activadas por contacto, proximidad o presencia son consideradas minas antipersona y que estos artefactos, en virtud del Tratado de Prohibición de Minas, no pueden usarse "bajo ninguna circunstancia".

"Incluso aunque se etiqueten como artefactos improvisados o bombas trampa, estas minas están prohibidas por el Tratado de Prohibición de Minas, que Siria no ha ratificado. Irak y Turquía son estados parte en este tratado ampliamente ratificado", ha explicado, antes de recalcar que "todas las partes en conflicto en Siria deberían respetar la prohibición".

Tras subrayar que es necesarios que las autoridades militares y civiles y las organizaciones internacionales conciencien a los civiles sobre el peligro de las minas en las zonas antes bajo control de Estado Islámico, la ONG ha subrayado que los países fronterizos con Siria deberían facilitar el acceso de organizaciones de desminado para ayudar a los civiles en zonas con minas y darles ayuda humani6.

Muchas de las personas entrevistadas por HRW han asegurado que no sabían nada del peligro por las minas y artefactos explosivos hasta que empezaron a estallar cuando regresaron a sus barrios tras el final de los combates.

Mandos militares han indicado que la coalición rebelde que expulsó a Estado Islámico de Manbij realizó tareas de desminado durante y después de los combates. Desde entonces, un equipo de 20 desminadores de la Policía local, entrenados y apoyados por fuerzas estadounidenses, han desminado "sistemáticamente" edificios públicos como escuelas y hospitales y también está limpiando de artefactos viviendas en las que se han detectado dispositivos, aunque en algunas ocasiones solo después de que haya habido alguna explosión.

Human Rights Watch es uno de los miembros fundadores de la Campaña Internacional para la Prohibición de Minas Terrestres, una iniciativa que fue galardonada en 1997 con el Premio Nobel de la PAz por sus esfuerzos por erradicar esta amenaza y su impulso a una diplomacia internacional con obligaciones humanitarias.

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