Las pintadas de los soldados chiíes en Mosul despiertan el rechazo de la población

 

Las pintadas de los soldados chiíes en Mosul despiertan el rechazo de la población

Bandera chií representando al Imán Hussein en Mosul, Irak
REUTERS
Publicado 02/12/2016 21:17:16CET

MOSUL (IRAK), 2 Dic. (Reuters/EP) -

En las calles del este de Mosul, algunos soldados chiíes han comenzado a pintar en las paredes el grito de batalla de la comunidad chií, después de conseguir expulsar a los milicianos del Estado Islámico de ciertos barrios de la ciudad, lo que ha provocado malestar en gran aparte de la población civil local, mayoritariamente suní.

Las tropas iraquíes y sus oficiales alegan que el eslogan, que en muchas ocasiones se ha pintado encima de las pintadas que habían hecho los milicianos yihadistas en la ciudad, representa la victoria ante el Estado Islámico de todo el pueblo iraquí. Sin embargo, muchos habitantes de Mosul, una ciudad cuya población es predominantemente suní, creen que supone una burla y una amenaza por parte de la mayoría chií del país.

"Mira esto. El Ejército debería ser neutral y no dedicarse a pintar cosas como estas en las paredes", alega Abdulá Shuwaib, un herrero suní, mientras señala uno de los grafitis pintados por los soldados iraquíes. "No soy nada optimista. Irak no mejorará cuando se vaya el Estado Islámico", apunta.

El Estado Islámico, una organización terrorista suní, considera a todos los musulmanes chiíes como herejes que deben arrepentirse o morir. En 2014 declaró un califato suní tras conquistar gran parte del norte de Irak, donde la mayoría de la población también es suní. Tras tomar el control de las principales ciudades, ejecutó a todos los soldados chiíes que no pudieron huir a tiempo de la región.

Muchos milicianos fueron recibidos con los brazos abiertos por parte de la población suní, que los consideraba protectores del Gobierno chií de Bagdad. A día de hoy, prácticamente ningún habitante de Mosul ve con buenos ojos a los milicianos yihadistas, después de dos años de abusos y represión. Los soldados chiíes que entran en Mosul son recibidos calurosamente por los habitantes.

No obstante, la lealtad que muchos suníes muestran hoy en día por las tropas chiíes puede acabarse muy pronto, según notan los expertos, si continúan produciéndose este tipo de incidentes sectarios, que provocan el rechazo de la población.

"No permitiremos que nadie cause problemas en esta ciudad", afirma Hisham, un comerciante. "Suníes, chiíes, cristianos y kurdos, todos vivían antes en paz en esta ciudad sin problemas", añade, provocando aplausos por parte de varias personas en la calle. "Queremos un Irak unido", concluye.

Los musulmanes chiíes creen que Alí, el yerno de Mahoma, y Hussein, hijo de Alí y nieto de Mahoma, son los únicos y verdaderos sucesores del profeta. La disputa con los suníes data del siglo VII, cuando Hussein fue traicionado en una batalla y perdió la vida. Los suníes reconocen a Alí y a Hussein como importantes califas del imperio islámico, pero creen que la adoración que le profesan los chiíes es un pecado. Los retratos de las figuras religiosas son pecado para los suníes, mientras que los chiíes sí las permiten.

Más de un decena de residentes en la ciudad han acusado a los soldados chiíes de pintar los eslóganes al llegar a la ciudad, algo que muchos soldados de infantería del Ejército iraquí han reconocido. "El Imán Hussein y el Imán Alí son los imanes más reverenciados del Islam", defiende uno de ellos. Al ser preguntado sobre si pensaba que las pintadas podrían provocar el rechazo de los suníes, responde: "No. Los suníes y los chiíes saben que el Imán Hussein está protegiendo a este país del Estado Islámico".

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