Trabajadores humanitarios, ante el reto de cada vez más crisis y riesgos

Una furgoneta de la ONU después de una explosión en Somalia
FEISAL OMAR / REUTERS
    
Actualizado 19/08/2016 9:50:46 CET

MADRID, 19 Ago. (EDIZIONES) -

Más de 130 millones de personas en todo el mundo necesitan actualmente ayuda humanitaria para sobrevivir, una ayuda que tratan de hacerles llegar los trabajadores humanitarios, quienes se enfrentan al reto de atender cada vez más crisis y emergencias y a crecientes riesgos, sobre todo en el plano de la seguridad.

Actualmente, en el mundo hay tres crisis de nivel tres, el máximo por su gravedad según la ONU: Siria, Irak y Yemen. Pero otros muchos países sufren situaciones de extrema dificultad como consecuencia de la violencia, como Afganistán, Pakistán, Libia, Sudán del Sur o República Centroafricana.

Además de la violencia, los desastres naturales repentinos también requieren la rápida intervención de las organizaciones humanitarias, como ocurre ante devastadores terremotos como el de abril de 2015 en Nepal o a violentos tifones como 'Haiyán' en Filipinas en noviembre de 2013, o este año por los efectos del fenómeno 'El Niño', que afecta a 60 millones de personas.

Trabajadores humanitarios

Según una encuesta recogida en el informe 'Estado del sistema humanitario 2015', elaborado por la red ALNAP, entre 2012 y 2015 aumentó la percepción de riesgo entre los actores del sistema humanitario acerca de su capacidad para llevar ayuda a poblaciones que viven en contextos de conflicto.

Y ello pese a que, según el informe, hoy en día hay una mayor capacidad en términos de recursos humanos y financieros. De acuerdo con los datos de 2014, había 4.480 organizaciones y un gasto de 20.000 millones de dólares.

En su informe 'ONG y riesgo. Cómo gestionan los actores humanitarios internacionales la incertidumbre' publicado en febrero, Humanitarian Outcomes enumera siete áreas de riesgos identificadas por las principales organizaciones humanitarias a la hora de elaborar sus programas y proyectos.

ATAQUES Y VÍCTIMAS

El principal de estos riesgos es la seguridad, ante la posibilidad de que su personal se convierta en objetivo deliberado de ataques. Según este organismo, en 2015 se produjeron 148 incidentes en 25 países que afectaron a 287 trabajadores humanitarios, 109 de los cuales murieron y otros 68 fueron secuestrados.

Infografía

Estas cifras, aunque elevadas, suponen un 22 por ciento menos de ataques con respecto a 2014 y 42 víctimas menos y continúan la tendencia iniciada a partir de 2013, cuando hubo 265 ataques y 475 víctimas. El grueso de los ataques se produjeron en Afganistán, Somalia, Sudán del Sur, Siria y Yemen.

Entre 1997 y 2015 un total de 1.451 trabajadores humanitarios fueron asesinados mientras realizaban su trabajo y otros 1.076 fueron secuestrados, duplicándose las cifras en este periodo, según los datos recopilados por la Oficina de Ayuda Humanitaria de la UE (ECHO) con motivo de la celebración este 19 de agosto del Día Mundial de la Asistencia Humanitaria.

De acuerdo con los datos de Insecurity Insight recogidos por Acción contra el Hambre, en el primer semestre de 2016 ha habido 76 secuestros de profesionales humanitarios y 127 fallecidos, entre ellos un trabajador de esta ONG en Yuba.

INSTALACIONES SANITARIAS

Los secuestros de trabajadores humanitarios en situaciones de conflicto, como Yemen o Afganistán, son recurrentes, como también parecen haberse convertido en recurrentes los ataques contra instalaciones sanitarias, con las consiguientes consecuencias de pérdida de vidas y de suspensión de los proyectos de asistencia.

En Médicos Sin Fronteras conocen bien esta última realidad. En 2015, 75 hospitales apoyados o gestionados directamente por la ONG sufrieron 106 ataques (Siria, 63; Yemen, 5; Ucrania, 5; Afganistán, 1; Sudán, 1). En 2016, MSF ya ha visto como 18 hospitales apoyados o gestionados directamente por ellos han sido atacados, 16 en Siria y dos en Yemen.

El último de estos ataques se produjo precisamente este mismo lunes. Al menos 19 personas murieron, incluido uno de los miembros del personal, en el bombardeo aéreo de la coalición liderada por Arabia Saudí de un hospital en Abs, en Yemen. Como en el caso de otras instalaciones respaldadas por la ONG y que se han visto alcanzadas en el último año, ambas partes en el conflicto conocían perfectamente las coordenadas del hospital.

ACNUR/ J. Brower

ACNUR/ J. Brower

"Este nuevo incidente muestra que no hay medidas efectivas vigentes que garanticen que los hospitales no sean otras de las víctimas de la guerra", ha lamentado Teresa Sancristoval, responsable de la Unidad de Emergencias de MSF. "No queremos palabras de cortesía ni promesas excesivas que no llevan a ningún lado. Necesitamos pruebas de esas intenciones así como el compromiso de que no habrá más ataques aéreos a instalaciones médicas, personal sanitario y pacientes", ha reclamado.

Por su parte, la responsable de Seguridad de Acción contra el Hambre, María Fuentenebro, reconoce que "los obstáculos políticos, logísticos y de seguridad suponen un desafío constante para acceder a las víctimas de desastres naturales o de conflictos".

"Estos impedimentos son especialmente complejos en emergencias donde la acción de grupos rebeldes o terroristas supone un reto para el acceso seguro del personal humanitario y sus operaciones a las víctimas y, por ende, de éstas a la ayuda", añade.

OTROS RIESGOS

En el plano de la seguridad, las ONG también tienen en cuenta a la hora de preparar sus proyectos y enviar a sus trabajadores a un determinado lugar los riesgos para su salud y su integridad física, algo que especialmente se tuvo en cuenta durante la epidemia del ébola, dado el riesgo de real de contraer el virus y morir en caso de no aplicarse las medidas necesarias.

WFP/Asmaa Waguih

WFP/Asmaa Waguih

Las ONG también contemplan los riesgos fiduciarios de su labor, es decir, la posibilidad de que sus recursos no sean empleados para su destino original, y los problemas de corrupción, malversación, robo o desvío de fondos. Igualmente, y muy relacionado con lo anterior, se preocupan especialmente del cumplimiento de las leyes, tanto a nivel internacional como local, con el fin de no ser pilladas en un renuncio.

En un mundo cada vez más globalizado y con posibilidades tecnológicas casi infinitas, el riesgo de que haya filtraciones de información confidencial o de datos también es motivo de preocupación, ya que ello podría afectar seriamente a la ejecución de sus proyectos y en algunos casos poner el peligro a sus trabajadores de forma innecesaria.

La globalización y el uso generalizado de las redes sociales también se han convertido en un riesgo añadido para las ONG, cuya reputación y credibilidad puede verse seriamente dañada por cualquier fallo en este ámbito. No obstante, las redes sociales se han convertido igualmente en un importante aliado a la hora de movilizar a los ciudadanos en campañas de sensibilización o de recaudar fondos.

Por último, las ONG citan en el estudio los riesgos meramente operativos, como son la falta de financiación o la interrupción de la misma, la obstrucción por parte de las autoridades, los errores humanos o el déficit de capacidad de atender las necesidades, entre otros.

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