Cooperativas agrarias trabajan en un proyecto europeo para ayudar al Mar Menor a ser más sostenible

Imagen del Mar Menor con la Isla del Barón al fondo
PACTO POR EL MAR MENOR
Publicado 15/08/2018 11:58:34CET

Fecoam colabora en otro programa de investigación para transformar restos orgánicos en nuevos materiales bioplásticos

MURCIA, 15 Ago. (EUROPA PRESS) -

La Federación de Cooperativas Agrarias de la Región de Murcia (Fecoam) colabora en el proyecto europeo Coastal (Colaborative land-sea integration Platform), junto al Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura, organismo adscrito al Centro Superior de Investigaciones Científicas (CEBAS-CSIC) y la Comunidad Autónoma, para ayudar al Mar Menor a ser más sostenible.

Su objetivo es investigar y conocer en detalle las interacciones que se producen entre el medio rural y el marítimo, para poder desarrollar métodos de explotación agrícola ambientalmente sostenibles y, al mismo tiempo, rentables para las empresas del área, de forma que "podamos elaborar unas buenas guías de sostenibilidad ambiental en relación a las explotaciones agrarias".

Según ha explicado a Europa Press el responsable de Formación y Proyectos Europeos de Fecoam, Pedro Sánchez Seiquer, la tarea de Federación es la de difundir las conclusiones que resulten del estudio entre los profesionales del sector agrario, con la finalidad de que puedan poner en práctica aquellas herramientas que resulten aconsejables, incidiendo más en las buenas prácticas agrícolas de las empresas que operan en la zona.

En este proyecto europeo participan 27 organismos y administraciones de diferentes países de la Unión Europea que tienen una problemática común sobre la que se trabaja.

En la Región de Murcia estos trabajos se centran en el área del Mar Menor, que cuenta con un ecosistema protegido en el que interactúan diferentes agentes económicos, sociales y ambientales, como la agricultura, la pesca y el turismo, y que tienen como consecuencia el empobrecimiento de las aguas y el descenso de visitantes en la zona, así como el deterioro progresivo del medio.

Una de las finalidades del proyecto en relación a la laguna es determinar nuevas formas de conseguir agua apta para el consumo humano, así como para riego, más concretamente, ha acentuado Sánchez Seiquer, "desarrollar modelos de producción y negocio que sean sostenibles".

Y es que entre los actores que condicionan el estado del Mar Menor, destaca la actividad agrícola intensiva, el turismo, la práctica de actividades acuáticas o la pesca. Todo ello produce efectos negativos en el ecosistema de la laguna salada, por lo que es necesario el desarrollo de modelos de producción y de negocio que resulten más sostenibles, así como una actividad turística respetuosa con el entorno.

Éste es un proyecto que está en fase de desarrollo, aunque no es el único pues Fecoam también colabora, con la Universidad de Alicante y un centro tecnológico de Zaragoza, en el programa 'Barbara' de investigación, enmarcado en la agenda Horizonte 2020, que pretende transformar restos orgánicos de las explotaciones agrarias en nuevos materiales bioplásticos.

"Buscamos pigmentos naturales a partir de productos agroalimentarios que se incorporan a las fórmulas de los plásticos, obteniendo un plástico degradable y aprovechando los subproductos agroalimentarios", ha explicado a Europa Press, "aquí estamos trabajando distintos productos como la alcachofa, el brócoli, el limón o la granada".

La base, ha hecho hincapié el experto de Fecoam, está en "revalorizar los residuos agrícolas y obtener pigmentos naturales", ya que "se obtendrían colorantes de origen vegetal para utilizarlos en plásticos biodegradables".

Barbara (Biopolímeros con funcionalidades avanzadas para la construcción de piezas para automóviles y construcción procesadas mediante impresión 3D) es un proyecto de investigación de 36 meses de duración que se enmarca dentro del Programa Marco de Investigación e Innovación Horizonte 2020 de la Unión Europea. Con un presupuesto de 2,7 millones de euros, reúne a 10 socios de España, Italia, Suecia y Bélgica.

La importancia de este proyecto reside en la reutilización de bio-residuos para la producción de materiales plásticos de modo que permite su valorización con extracción de los componentes de alto valor y aplicaciones específicas.

Este material biológico tiene usos industriales y, una vez tratado y reforzado mediante la incorporación de aditivos ecológicos, puede satisfacer las necesidades de aquellos productos que, hasta la fecha, hacen uso casi exclusivo de plásticos procedentes de combustibles fósiles como el petróleo.

Los plásticos obtenidos a partir de la biomasa ya se utilizan en la impresión 3D en productos para el hogar. Ahora el desafío es utilizarlo a nivel industrial.